Semana crucial para la ley de víctimas

El camino de la ley de víctimas en el Senado de la República, que debía empezar este lunes con la presentación de la ponencia a cargo del congresista liberal Juan Fernando Cristo, no será un lecho de rosas.

Y la razón específica para que desde hoy esta iniciativa le dé paso a una intensa controversia en las distintas colectividades políticas, es la pública oposición que ha hecho el expresidente Álvaro Uribe al reconocimiento de la existencia de un conflicto armado en Colombia.

La prueba de que de los resquemores del denominado uribismo es que hoy el expresidente Uribe tiene previsto reunirse con los miembros de la bancada de la U, encabezados por el senador Juan Lozano, precisamente para examinar el texto de la ponencia que será el punto de partida del debate en el Senado. Aunque Lozano manifestó esta mañana que lo que busca la U es un debate constructivo y sereno sobre la ley de víctimas, no cabe duda que el hueso duro de roer será el tema del conflicto armado.
Tratándose de una de las iniciativas que mayor importancia le ha dado el gobierno Santos en la presente legislatura también para mañana está prevista una reunión entre el Primer Mandatario y los sectores vinculados a la unidad nacional, y el propósito no es otro que garantizar mayorías en el trámite de la iniciativa en el Senado. El proyecto de ley ya hizo su curso en la Cámara de Representantes, en donde también fue amplia la discusión política.

En esencia, la ley de víctimas pretende reglamentar procedimientos de resarcimiento económico para las personas cuyos familiares fueron blanco de alguno de los actores ilegales. Y después de muchas discusiones, la ley abarcará las víctimas a partir de 1986, que se supone fue la época en la cual se acrecentó la violencia de los grupos guerrilleros y paramilitares, bajo el auspicio y patrocinio económico del narcotráfico. Antes de 1986, la ley contempla un reconocimiento simbólico y la garantía de no repetición.

Pero tratándose de una articulado de contexto histórico y amplias repercusiones políticas, estaba cantado que la línea del uribismo pura sangre tarde o temprano iba a atravesarse. Cabe recordar que en 2010 fue precisamente el gobierno Uribe el que logró el hundimiento de la misma iniciativa en el Congreso. Ahora, seguramente no se va a quemar el pan en la puerta del horno, pero se advierte una intensa discusión política en aquellos aspectos que conduzcan al reconocimiento del conflicto armado en Colombia.

Y básicamente, el meollo de la discusión radica en que el expresidente Álvaro Uribe y sus principales seguidores, desde cuando eran gobierno, tuvieron clara su línea de negar la existencia del conflicto armado y atribuir a las Farc, el ELN y los grupos contrainsurgentes el carácter de amenaza terrorista. Detrás de esta negativa está también la postura extrema del uribismo de contemplar la posibilidad de acuerdos humanitarios o escenarios de negociación política directa con las Farc, a imagen y semejanza de los tiempos de Pastrana.

Por lo pronto, hoy el uribismo sin agenda concertada, pero con sus principales adalides; y mañana el presidente Santos con quienes están moviendo los debates en el Congreso, tienen sendas reuniones políticas sobre el mismo tema. La ley de víctimas, cuya ponencia  en el Senado está a cargo de Juan Fernando Cristo, quien a su vez, a nombre del Partido Liberal, espera convertirla en uno de los escenarios esenciales de su proyección política de cara a las elecciones regionales del próximo mes de octubre.
 

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