Sentimiento antimonárquico

En Quebec, la antigua colonia francesa, la familia real británica es símbolo de opresión.

Durante su gira de nueve días por Canadá, el príncipe William y su esposa Kate Middleton han sido recibidos con cariño por la mayoría de los ciudadanos canadienses. Sin embargo, en su visita el fin de semana pasado a la provincia francófona de Quebec, las voces de los antimonárquicos se hicieron sentir. El príncipe, como segundo sucesor del trono británico, está destinado a convertirse en el rey de Canadá.

El país, antiguo dominio del Reino Unido, ha conservado al monarca británico como su soberano desde su fundación en 1867. Canadá funciona como una monarquía parlamentaria en la que el Jefe de Estado es solamente un representante directo de la reina Isabel II. Aunque el monarca no tiene ningún poder político, su función es crear identidad a lo largo de las naciones que se cobijan bajo La corona. El territorio francófono canadiense, por otro lado, con fuertes sentimientos nacionalistas, no puede ver en la figura de la reina, más que un símbolo de opresión.

La visita de los duques de Cambridge tiene como fin estrechar los lazos entre la monarquía británica y el pueblo canadiense. Según una encuesta realizada por Ipsos Reid, “un 52% de la población está en desacuerdo con la idea de convertir a Canadá en una República cuando la reina Isabel muera”. Sin embargo, en la provincia de Quebec, los sentimientos antimonárquicos se manifiestan en las cifras. Con un margen de error del 3,1%, las encuestas revelan que el 67% de los habitantes del territorio francófono están inconformes con la monarquía.

Desde antes de su llegada, se rumoraba que grupos nacionalistas convocarían manifestaciones en Montreal y en la ciudad de Quebec. El domingo, efectivamente, el grupo “Red de Resistencia de Quebec” logró reunir cerca de 200 manifestantes que protestaron contra la presencia de la pareja real. Si en Quebec las pancartas decían “No son bienvenidos”, en Montreal  se refirieron a la pareja como “Parásitos reales”. La situación no pasó de ser una protesta pacífica.

Hoy los duques de Cambridge realizan su penúltima visita por Canadá. Los Territorios del Noreste han sido el destino elegido para participar en ceremonias que afiancen la imagen de la monarquía británica. En esta región canadiense -donde alrededor del 50% de la población es indígena- la pareja real programó una vista a una unidad de Rangers aborígenes especializados en territorios árticos.

 

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