Soldado por necesidad

El cuerpo de Niyireth Pineda, la soldado colombiana muerta en Afganistán el fin de semana tras un atentado, llegará el miércoles a Bogotá.

Huyéndole a la pobreza, Niyireth Pineda Marín, muerta en Afganistán, salió hace seis años de la finca El Recreo, del corregimiento de Bilbao (Planadas-Tolima), donde nació y creció al lado de sus padres y hermanos en medio de grandes carencias económicas.

Gracias a que era buena estudiante recibió una beca para terminar el bachillerato en el colegio La Granja, de Planadas. En el grado once quedó embarazada, y aunque no fue apoyada por su pareja siguió adelante. Al terminar, dejó a su bebé (que hoy tiene 12 años) con Luz Delia Marín, su madre y viajó a Chinchiná (Risaralda), donde hizo un curso de seis meses en agronomía.

Regresó a Bilbao y se convirtió en profesora de primaria, labor que realizó en varias veredas. Su madre recuerda que caminaba varias horas para llegar a la escuelita que le tocara. Según su mamá, Niyireth trabajaba por contrato y sufría porque se demoraban en renovarle. “A ella la querían mucho los estudiantes, porque aunque era muy estricta, era buena y charlatana”.

La inestabilidad laboral y la pobreza que la rodeaban la obligaron a ir a Pereira, donde tenía familia, pero no logró nada. Hace cuatro años viajó con dinero prestado a España, donde vivía Neila, su hermana mayor. Allí trabajó por varios meses en casas de familia, como muchos de los colombianos que intentan probar mejor suerte.

“La trataban duro, no era fácil, ella sufría bastante, pero siempre mandaba plata para el niño. Abonaba a la deuda, hasta que pagó el pasaje”, cuenta la señora Marín.

Hace dos años conoció a otra colombiana enrolada en las filas del Ejército español, y aunque según quienes la conocían Niyireth jamás pensó en ser militar, la necesidad económica y tal vez el destino la llevaron a convertirse en soldado. Hace cuatro meses había viajado a Afganistán, donde cumplía labores de patrullaje.

El jueves anterior, Niyireth se comunicó con su madre y le contó de las dificultades y su miedo. “Me dijo que no viera televisión para que no enterarme de las noticias”.

No obstante, aunque se sentía en peligro, Niyireth nunca pensó morir. “Me dijo riéndose que ya casi coronaba, porque le faltaba un mes. Dijo que a penas saliera venía y me arreglaba la casita, porque iba a ganar el triple. Su meta era trabajar un tiempo más, ahorrar y comprar casa en Pereira para venirse del todo”, asegura su madre.

Este sábado, Luz Delia tuvo un presentimiento cuando le dieron  gotas tranquilizantes: “Me mataron a mi muchachita, fue lo primero que pensé”. En la localidad afgana de Qala-i-Naw, el vehículo blindado en el que se transportaba se topó con un artefacto explosivo que le quitó la vida a ella y al sargento español Manuel Argudin Perrino. Una triste realidad para sus familiares en Colombia.

Ahora se espera que el cuerpo de Niyireth sea repatriado a Bogotá este miércoles, para después ser trasladado a Pereira, donde quedará su tumba. Luz Delia espera salir de Bilbao este martes, pues el mal estado de las vías no se lo habían permitido hasta el momento.

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