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hace 7 horas

Somalia: con hambre y en guerra

La milicia Al Shabab, que controla el sur de Somalia, prohibió la entrada de grupos de ayuda humanitaria y acusó a Naciones Unidas de espionaje.

Mientras tanto, Bakool y Lower Shabelle, ubicadas al sur de este país, fueron declaradas en situación de hambruna y sequía y no se ven soluciones a largo plazo.

Cada día, 3.000 somalíes hambrientos caminan, buscando seguridad y comida, hacia Etiopía y Kenia. Pero en Kenia y Etiopía ya hay ocho millones como ellos: desnutridos. Ahora que las Naciones Unidas declaró el estado de hambruna y sequía en Somalia, la milicia Al Shabab, que tiene a este país en desequilibrio político desde hace más de una década, negó que los habitantes de Bakool y Lower Shabelle sufrieran de hambre y vetó la entrada a las organizaciones que traigan ayuda humanitaria.

Al Shabab había levantado la prohibición el 6 de julio, pero decidió retomarla porque, como afirmó el portavoz de la milicia, Sheik Ali Mohamud Rage a una estación de radio local, los grupos de ayuda “son espías y trabajan con agendas políticas”. Rage también acusó al Programa Mundial de Alimentación de las Naciones Unidas de dañar la economía nacional y ser anti musulmán. “Los grupos que antes habíamos vetado —dijo Rage— no son bienvenidos para servir en nuestra área de control”.

Para Al Shabab —que la CIA vincula con Al Qaeda— la declaración de las Naciones Unidas es falsa, “exagerada”. Lo que sí hay, dicen, es sequía. Insistente, las Naciones Unidas dice que dos adultos y cuatros niños de cada 100.000 mueren cada día de hambre. Insistente, Al Shabab dice que es mentira.

Las agencias humanitarias de la ONU, sin embargo, siguen trabajando y hasta el momento no han tenido ningún problema. Emilia Casella, portavoz de la organización, afirmó a Efe que la ONU “trabaja allí donde puede, donde es posible”. “Aún en situaciones de acceso limitado —aseguró Elhadj As Sy, director regional de la Unicef en el sur y el este de África—, encontramos maneras de negociar con líderes comunitarios o jefes tribales. Por el momento no tenemos indicios de que esto ha cambiado”.

Las diversas ONG que trabajan en la zona lo hacen a través de grupos locales. Por ello, en ocasiones, se facilita la entrada de ayuda humanitaria. No obstante, hace una año Al Shabab expulsó a algunas organizaciones a través de ataques y prohibiendo que las mujeres participaran en ellas. Ahora, el camino se cierra de nuevo.

¿Cuál es la solución?  Josette Sheran, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, propone hacer un puente humanitario con Mogadiscio, la capital de Somalia, a donde muchos somalíes se han desplazado, y así abrir nuevas rutas hacia el sur. Mientras el enfrentamiento sigue latente, en una rueda de prensa en Madrid, la representante de la ONU para los Niños y los Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, agregó otra situación al mapa general del conflicto: dijo que Al Shabab “recluta niños soldado de colegios y de las propias familias”. Aún así, Al Shabab, cuenta Coomaraswamy, acaba de iniciar un diálogo con las agencias humanitarias en el sur de Somalia. David Orr, vocero del programa en Nairobi, dijo que su “principal objetivo sigue siendo entrar en la zona de hambruna tan rápido como se puede”.