Talento latinoamericano, clave del éxito del fútbol portugués

Los tres colombianos de Porto, que este miércoles juega la final de la Liga de Campeones contra el Braga, hacen parte del boom de contrataciones en el balompié luso.

La final de la Liga Europa que disputarán mañana Braga y Porto evidencia el buen momento por el que pasa el fútbol portugués, un éxito a nivel de clubes del que es parte fundamental toda una legión de jugadores latinoamericanos que partieron para el país luso en busca de una oportunidad en el Viejo Continente.

Los colombianos Radamel Falcao García, James Rodríguez y Freddy Guarín, los brasileños Hulk y Luisao, los argentinos Belluschi y Gaitán, el peruano Rodríguez, el paraguayo Cardozo y los uruguayos Maxi y Álvaro Pereira son sólo algunos de los últimos exponentes de esta hornada.

De los cuatro grandes clubes portugueses, Benfica, Oporto y Braga lograron lo nunca visto y coparon tres de los cuatro puestos en las semifinales de Liga Europa, dejando por el camino a rivales de la entidad del PSV, el Villarreal o el Liverpool, con la única decepción del Sporting de Lisboa, apeado en diecisiesavos.

“Ha sido un año para enmarcar”, admite a EFE Paulo Futre, uno de los más grandes futbolistas lusos de todos los tiempos y para el que lo conseguido esta temporada es poco menos que una proeza. “Portugal no puede luchar a nivel económico con los cuatro grandes campeonatos, España, Inglaterra, Italia y Alemania, pero pese a ello ha conseguido poner tres equipos en semifinales y dos en la final de Liga Europa. Es algo extraordinario”, insiste.

El protagonismo de los jugadores latinoamericanos tampoco ha pasado desapercibido para Futre, quien explica que después de muchos años acudiendo al mercado brasileño, los clubes lusos “empezaron a mirar también a sus vecinos” de continente. La Liga portuguesa no pone límites a la presencia de extracomunitarios en sus filas, lo que en opinión del que fuera capitán del Atlético de Madrid contribuye a la llegada de futbolistas latinoamericanos, pero que a su vez “puede llegar a perjudicar a la cantera”.

Las cifras hablan por sí solas. De los 19 jugadores más utilizados esta temporada por Oporto, Benfica y Braga, 13 son de origen latinoamericano en el caso de los ‘dragones’, 12 entre los ‘encarnados’ y 11 en el caso de los ‘guerreros del Miño’.

El modus operandi de los equipos lusos durante los últimos años refleja una propensión creciente a fichar a jóvenes valores latinoamericanos, por los que paga cantidades bastante altas teniendo en cuenta su juventud e inexperiencia, aunque su valor puede multiplicarse significativamente tras su paso por Portugal.

Es el caso del ex del Benfica David Luiz, por el que se pagaron 3,5 millones de dólares al Vítor de Bahía brasileño y se vendió por más de 42 millones al Chelsea; o el del argentino Di María, comprado por 8,4 millones de dólares y traspasado al Real Madrid por más de 35 millones; o el argentino Lisandro López, que llegó al Oporto por 8,4 millones de dólares y salió por 33 millones al Lyon.

David Luiz ha sido sustituido en varios partidos por el central brasileño Sídnei, que llegó con 19 años a la disciplina de los ‘encarnados’ por 7 millones de dólares; el argentino Gaitán dejó Boca Juniors para suplir a Di María por 11,7 millones de dólares; y el colombiano Falcao fue el elegido hace dos años para cubrir la baja de Lisandro a cambio de 6,3 millones de dólares.

Esta política continúa, y de cara a la próxima temporada ya están cerradas las contrataciones de la promesa argentina Iturbe al Oporto por cerca de 2,8 millones de dólares y la del peruano André Carrillo a cambio de 1,4 millón de dólares al Sporting de Lisboa.

Con presupuestos que oscilan entre los 28 y los 56 millones de dólares, los cuatro grandes portugueses también han aprovechado en los últimos años el tirón de los jugadores patrios, al calor de una generación brillante liderada por Cristiano Ronaldo que todavía tiene pendiente lograr mayores éxitos a nivel de selecciones.

Las ventas de Pepe al Real Madrid (42 millones de dólares al cambio actual), de Nani al Manchester (35,5 millones) , de Bruno Alves al Zenit (31 millones) , de Bosingwa al Chelsea (28 millones) o de Meireles al Liverpool (18 millones) son sólo algunos ejemplos de los pingües beneficios generados.

Estos cinco traspasos tienen algo en común: el agente que se encargó de gestionarlos fue el también portugués Jorge Mendes, uno de los más importantes del mundo y cuyos contactos e influencia son en parte responsables del boom de traspasos multimillonarios con jugadores lusos involucrados.

Pero la posibilidad de que el auge del fútbol luso permita el regreso de sus estrellas nacionales todavía se ve lejana. O como dice Futre, “no se puede comparar lo que se paga en otros equipos de Europa con lo que se paga aquí”. Al menos, de momento.