Tiendas se camuflan para vender licor

Algunos comerciantes se las ingenian para evadir la restricción a la venta de licor.

La restricción a la venta de licor después de las 11:00 p.m., que empezó a hacerse efectiva desde el pasado jueves, ha dejado por el piso los ingresos de muchos comerciantes que están a punto de cerrar sus locales. Por ello algunos  buscan alternativas para evadir la norma, amparándose en interpretaciones que,  según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), son fraudulentas.

Es el caso de Eliana Victoria, madre soltera y administradora de lo que era el Tomadero ‘La Gaviota’ y ahora es el Bar Discoteca ‘El Rincón del Encuentro’, en la localidad de Usme. Según ella, antes de que se decretara la restricción producía en un fin de semana entre $700 mil y $1 millón, pero ahora sus ingresos no pasan de $150 mil. “Así no pago el arriendo ni mantengo a mis dos hijos, por eso cambié la razón social del negocio en Cámara de Comercio y pasó de ser tomadero a bar discoteca, a ver si este fin de semana vuelvo a vender”.

Pero Victoria no está tan segura de su solución, pues entre los 101 comerciantes que fueron multados el pasado jueves, varios también habían optado por cambiar su razón social. Sin embargo, abrirá su bar, esperando poder ampararse en la ley para evitar la multa de $1’070.000 que reciben las tiendas que venden licor después de las once.

Y es que aunque la medida es legal, no deja de ser fraudulenta y evasiva. Así lo afirma la subdirectora de Fenalco, Paula Gómez, quien aclaró que no hay argumento jurídico para sancionar a quienes hayan cumplido los requisitos de uso del suelo, normas sanitarias y registros mercantiles para cambiar su razón social y convertirse en bares y discotecas que, según la restricción, pueden vender licor hasta las 3:00 a.m.

“Pero la alternativa es fraudulenta, porque las tiendas son tiendas y no bares. Esta es una de las consecuencias de imponer la restricción y Fenalco se lo advirtió a la administración. La otra consecuencia será la aparición de expendios ilegales y el consumo de licor adulterado, porque cuando se ponen límites a la actividad económica la ilegalidad aprovecha ese espacio”, aseguró Gómez.

Eliana Victoria es una entre miles de vendedores que buscan cómo sobrevivir a la limitación. Pero hay otros que no tienen alternativa, como Yamile Vanegas, otra madre soltera que vendía comidas rápidas en la calle y juntó sus ahorros para abrir un tomadero hace dos meses en Usme. “No lo había registrado en Cámara de Comercio como tomadero ni puedo registrarlo como bar porque no cumple los requisitos. Si la cosa sigue así, lo cierro y vuelvo a vender en la calle para que la Policía me siga persiguiendo por invadir el espacio público”.