Toxoplasmosis, una enfermedad en alza

La investigación que se realizó en siete ciudades colombianas y 19 centros hospitalarios hizo seguimiento a 15.333 recién nacidos.

Lo que más sorprendió a los investigadores colombianos que realizaron el Estudio Nacional de Toxoplasmosis Congénita, una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii y transmitida a través de las heces de los gatos, fueron las marcadas diferencias en las tasas de infección entre ciudades.

Mientras en Florencia (Caquetá) y Armenia (Quindío) entre tres y seis de cada 100 nacidos vivos padecen la infección, en Bogotá, Barranquillay Bucaramanga esa proporción se reduce a uno de cada 100. Y en lugares como Cúcuta o Riohacha son menos de siete por cada 1.000 los que se infectan.

¿Por qué estas diferencias en la distribución de la enfermedad? El equipo de investigadores, con Jorge Enrique Gómez Marín de la Universidad del Quindío a la cabeza, analizaron más de 10 variables para encontrar una respuesta: estrato socieconómico, nivel de referencia del hospital donde fue atendido el niño, variables geográficas como altitud y temperatura, tipo de cobertura en salud de los pacientes, entre otras. Al final, sólo una variable demostró estar relacionada con la incidencia de la enfermedad: mayores niveles de precipitación.

“Cuando llueve uno puede esperar que aumente el número de casos de toxoplasmosis porque el agua arrastra material infectado a los ríos y eventualmente a los acueductos”, explica Gómez. Los ‘ooquistes’, primera fase de desarrollo del parásito, pueden permanecer en el suelo hasta por un año sin perder su capacidad de infección.

El estudio, publicado en la revista PLoS (Neglected Tropical Diseases) y cuyos resultados serán presentados en el Congreso Colombiano de Enfermedades Infecciosas que tendrá lugar la próxima semana en Medellín, permitió demostrar además que el 25% de los niños infectados en Colombia que no reciben un diagnóstico y por lo tanto no son tratados fallecen.

“La toxoplasmosis es la segunda causas de ceguera congénita. Es una enfermedad que tiene un impacto en la salud infantil muy importante”, comentó Gómez. De ahí su insistencia en que se practique una prueba diagnóstica a todas las mujeres embarazadas. Un problema que enfrenta el país es que las EPS sólo autorizan una prueba en los primeros tres meses, cuando la infección puede presentarse en cualquier mes.

La recomendación de los investigadores es consumir agua hervida o de botella, pues el cloro con que se trata el agua del acueducto no permite el control de este parásito.

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