Transición inquebrantable

El ataque talibán contra el Hotel Intercontinental de Kabul, Afganistán, –que terminó con un saldo de 21 muertos, entre ellos los seis kamikazes– tomó por sorpresa a todo el mundo.

El episodio, el más grave en la historia contra un hotel en el país, pareció ser un mensaje del grupo extremista para demostrar sus capacidades operativas en el centro del poder en un momento crucial.

Por un lado, la semana pasada Estados Unidos y algunos de sus países aliados en la “guerra contra el terror” anunciaron el inicio del plan de retirada de sus fuerzas. Y, por el otro, el asalto talibán fue realizado en vísperas de una cumbre en la que representantes de las regiones de Bamiyán y Panjshir, y de las ciudades de Herat, Mazar, Mihtarlam, Lashkar Gah  y Kabul se aprestaban a tratar los pormenores del traspaso de las competencias de seguridad por parte de la OTAN.

Además, de acuerdo con la ONU, en los últimos meses ha habido un aumento de la violencia. Mayo fue el mes más sangriento para la población civil  en los últimos cuatro años, con 368 muertos, y en junio se han incrementado los atentados. Basta recordar el ataque del domingo pasado en el que murió la soldado colombiana Niyireth Pineda y resultó herido Jhony  Herrera, quien según el último parte médico se recupera satisfactoriamente.

Todo esto, sumado a que –como lo afirmó Miguel Ángel Bastenier en una columna en este diario– el programa de adiestramiento de soldados afganos no ha cumplido las expectativas de preparar 134.000 efectivos, ha sembrado más interrogantes  sobre el futuro de la transición.

Sin embargo, hay quienes ni siquiera se sorprendieron con el ataque, ya que éste era previsible debido a las derrotas que los talibanes sufrieron en el sur del país en el último año. Es por esto que, a pesar del golpe mediático, las autoridades afganas no dudan de la viabilidad de la transición: “Este proceso  será exitoso de todas formas”, vaticinó el jefe de la Comisión de Transición, Asraf Ghani.

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