Trapos sucios en China

Activistas se desnudaron en 32 ciudades de 11 países para llamar la atención sobre la contaminación asociada a la producción de textiles de grandes marcas mundiales

El plan era batir el récord del mayor stripmob (baile con striptease) del mundo. Cientos de activistas de Greenpeace dispersos por el mundo habían recibido el informe titulado “Dirty Laundry”. Una denuncia del vertimiento de químicos por cuenta de la industria textil china a los ríos y la relación de estas empresas con las grandes marcas de ropa.

Pero en Europa muchos evitaron salir a las calles por el miedo tras los atentados en Oslo y en China, y las autoridades policiales se encargaron de dispersar rápidamente a los manifestantes. Aun así, algunas centenas de indignados activistas se agruparon frente a tiendas de ropa como Adidas, Nike y Puma en 32 ciudades de 11 países. Bailaron y se desnudaron frente a las fachadas.

El informe divulgado por Greenpeace se concentró en dos grandes centros textiles de China: Youngor Textile Complex, que vierte sus residuos al delta del río Yangtze, y el Well Dyeing Factory Delta, cuyos tubos de descarga van al delta del Pearl River.

Los análisis químicos a estas fuentes de agua demostraron que estaban contaminadas con perfluorocarbonos y alkilfenoles, considerados disruptores hormonales en humanos.

Greenpeace argumenta en su informe que estas mismas empresas son proveedores de marcas tan importantes como Abercrombie and Fitch, Adidas, Calvin Klein, Converse, HyM, Lacoste, Li Ning, Cortefiel, Nike, Phillips-Van Heusen, Puma y Youngor.

Para la organización ambiental, los dueños de las marcas tienen el poder de generar un cambio en la industria en la medida en que elijan mejor a sus proveedores. Aunque reconoce que muchas de ellas, como Adidas, Puma y Nike, tienen una clara política ambiental, no siempre pueden controlar toda la actividad de las redes que las abastecen. El informe completo puede ser consultado en www.greenpeace.org.