Tricky y las truculencias de la mente

Su música es una cadencia, una lentitud danzante, una atmósfera densa que amenaza con asfixiar. Sus sonidos son sacados de un inframundo urbano.

Su voz susurra su desgracia, una que hizo música. Huérfano a los cuatro años, afrontando, cuando aún no se puede, el suicidio de una madre, la inexistencia de un padre, el músico inglés Adrian Thaws, bautizado Tricky, creció en Bristol. Su abuela fue su heroína, porque a pesar de que robó casas y cometió crímenes, siempre hubo una mujer para defenderlo, una para salvarlo.

Su arte, muy cercana al hip hop, lo hizo conocido entre los integrantes de la banda Massive Attack, y junto a ellos, que lo adoptaron como hermano menor, estranguló los sonidos tradicionales de las líricas urbanas y les regaló más melodía, complejidad musical, una densidad ambiental y un juego de dulces voces femeninas que eran arañadas por esa ronca garganta suya.

Después de grabar éxitos como  Daydreaming y Karmacoma —canción con la que debutó con la banda—, y de tener papeles decisivos en el recordado álbum  Blue Lines, de 1991,  Tricky abandonó el proyecto  para encontrar su propio camino.

Creó su  banda, usó el nombre que desde chico le habían puesto en honor a su mente introspectiva, retorcida, rebelde. Un nombre que homenajeaba esa oscuridad —un psiquiatra la ha llamado ‘locura’—, que aún hoy le habita y que le hace admitir que su música es sobre todo acerca de decir ¡fuck you¡ (púdranse). Guitarras, bajos, baterías y de nuevo voces femeninas, —determinante siempre en su creación—,  marcaron los ritmos que compuso para Maxinquaye (1995), disco con el que debutó como solista y que se constituyó en uno de los trabajos referencia de la década.

Aunque algunas colaboraciones   y beats del pop lo han tocado, su estilo ha pervivido en  trabajos siguientes como Blowback (2001), Vulnerable (2003), y Knowle West Boy (2008). Ese ‘trip- hop’, como los expertos lo etiquetaron, sigue vivo en esa música  que hoy el público capitalino, por primera vez, podrá disfrutar en vivo en el Teatro Metro.

Boletería $95.000Teatro Metro. Calle 34  no 13-28