Un año representando a los colombianos en el exterior

Jaime Buenahora cumple un año en el Congreso. Conexión Colombia hace un balance de su gestión.

Desde hace un año, el representante de los colombianos en el exterior es Jaime Buenahora, del Partido de la U, elegido con 9.370 votos en las pasadas elecciones legislativas.

Buenahora cuenta con una trayectoria que muchos calificarían como ideal para el cargo. Habla cuatro idiomas (inglés, francés, alemán y español), tiene pregrado en Derecho y Economía de la Universidad Javeriana de Bogotá, y una maestría en Sociologías del Derecho de La Sorbona, en París. Ha sido profesor universitario en las universidades Externado, Libre y Javeriana, y director del programa de Diplomacia y Relaciones Internacionales de la universidad Ferleigh Dickinson de Nueva Jersey. Además fue cónsul en Nueva York entre 2002 y 2007, lo que lo puso en contacto con la realidad del emigrante colombiano en esta ciudad y lo acredita para el cargo que actualmente ocupa.

Según su informe de gestión, este conocimiento le ha permitido trabajar en función del respeto a los derechos fundamentales de los colombianos detenidos en las cárceles en el exterior, y ha participado activamente en varias sesiones de la Comisión Segunda, encargada de los temas internacionales.

De igual forma, el documento afirma que ha trabajado fuertemente en el tema de la reducción de las tarifas consulares, pues considera que deben ser acordes a los precios de los trámites en Colombia y no como son ahora que son “excesivamente costosos”.

Buenahora fue promotor de la Audiencia Pública sobre el nuevo Sistema Nacional de Migraciones, proyecto del que fue ponente en la instancia de conciliación, y autor del proyecto de Ley Retorno, que busca promover y facilitar el retorno voluntario de los colombianos en el exterior, además de establecer ciertos incentivos para la generación de empleos. Este proyecto fue aprobado en primer debate en la Cámara y se espera que sea aprobado en esta Legislatura que empieza. Además, es vocero del partido y fue ponente de dos importantes proyectos: la Ley de Víctimas y el Estatuto Anticorrupción.

Según Beatriz Gil, analista del programa Congreso Visible de la Universidad de Los Andes, “ha tenido una carrera en la política interesante, por lo que tiene suficientes herramientas necesarias para moverse en ese medio y participar activamente”.

Aún así, su trabajo no ha estado lejos de la polémica y las críticas reiteradas sobre su papel como representante de los colombianos en el exterior. En primer lugar su llegada al Congreso fue cuestionada, principalmente por la demora de 67 días que hubo entre el día de las elecciones y el día que se anunció su triunf, lo que causó malestar entre los mismos candidatos, rivales de Buenahora. Adicionalmente, el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (Mira) denunció fraudes en el conteo; y un grupo de candidatos residentes en Nueva York afirmó que Buenahora se valió de su condición de ex cónsul para tener acceso a la base de datos del Consulado y así hacer campaña a su favor. Ninguna de las denuncias prosperó.

Y en segundo lugar, Buenahora se ha enfrentado a las trabas y problemas de una curul defectuosa desde su planteamiento. Aunque representa a los 3’378.345 colombianos que según la Cancillería hoy viven en el exterior, su electorado y gestión se concentran en Estados Unidos y Canadá. Si bien estos son países donde hay una importante presencia de migrantes colombianos, hay que tener en cuenta que los colombianos en el exterior están repartidos por todo el mundo, no sólo en América del Norte, y que la realidad de un colombiano que vive en este continente es muy distinta a la realidad de un colombiano en China o en Suráfrica.

Por cuestiones de ley, los congresistas no tienen contemplado dentro de su presupuesto la posibilidad de viajar al exterior. Este es un obstáculo que han enfrentado él y todos sus antecesores. Así que mientras los demás congresistas tienen derecho a visitar cuatro veces al mes a sus circunscripciones, Buenahora no cuenta con ninguno. De ahí que Óscar Gómez, director de la Fundación Esperanza, afirme que esta “es una curul que requiere de una infraestructura especial, no puede tener los mismos recursos de un parlamentario cualquiera”.

Por ello, el Representante ha limitado su trabajo a las comunidades en Nueva York (donde actualmente reside su familia), New Jersey, Connecticut, Pensilvania, Florida, la zona fronteriza de Venezuela, y con la comunidad colombiana en Italia. Un esfuerzo loable si se tiene en cuenta que no ha contado con el apoyo presupuestal ni logístico por parte del Congreso, pero insuficiente si se piensa en el resto del mundo, donde hay colombianos objetos de derechos.

Así mismo, el argumento de las limitaciones presupuestales para explicar la falta de contacto del Representante con sus representados también pierde fuerza si se tiene en cuenta la gran cantidad de medios electrónicos que la gente tiene hoy a su disposición. Buenahora ha hecho un esfuerzo válido al tener presencia en redes sociales como Twitter y Facebook (a pesar de que en la primera sólo tiene 36 seguidores y en la segunda su página tiene 306 fans), y una base de datos de más de cinco mil colombianos en todo el mundo que, según él, reciben sus boletines periódicos. Finalmente hoy hay toda suerte de herramientas que permiten el contacto con los colombianos en el exterior mediante una simple conexión a internet.

Por esta razón, y por lo disperso de su electorado, numerosas voces se han levantado a favor de segmentar la representación: que haya un representante por continente o, incluso, 16 representantes. Según Gómez, la población de colombianos viviendo en el exterior es similar a la de Antioquia o el Valle del Cauca. Por lo mismo, dice, tendría que haber entre doce y dieciséis representantes que velaran por los intereses de esta comunidad. Es una propuesta arriesgada y que sería objeto de todo tipo de críticas, sin contar con que no prosperaría. Finalmente los colombianos en el exterior tienen unas necesidades puntuales que deben ser resueltas por su país de origen, pero otras son ya cubiertas por su país de destino. Basta, entonces, con una estrategia efectiva y voluntad política para trabajar en los temas clave, como tarifas consulares, beneficios a los migrantes que regresan, facilidades de acceso a los consulados y derechos de los colombianos juzgados y presos, entre muchos otros.

De hecho, en algunos de estos ya ha trabajado Buenahora, quien hace parte de la Comisión Primera. Ante la pregunta de por qué prefirió estar en la Comisión Primera y no en la Segunda, que es el escenario natural donde deben estar los Representantes de los Colombianos en el Exterior, Buenahora responde que esta Comisión le permite tratar temas importantes para su comunidad que no podía haber adelantado de no haber pertenecido a esta Comisión, como la inclusión en la Reforma Política de dos artículos clave para definir la participación electoral de la diáspora colombiana: uno que establece que los ciudadanos colombianos que realicen trámites en los consulados puedan quedar inscritos para votar si así lo desean en cualquier momento, y no únicamente en el período pre electoral establecido; y otro que cambiará la dinámica electoral en los consulados, extendiendo a una semana la jornada de votación en estas oficinas. Esto, afirma Buenahora, hará que sea más fácil para los colombianos que deben viajar distancias más largas para llegar a su consulado más cercano. “Si yo hiciera parte de la Comisión Segunda, nunca podría haber sacado adelante estos dos artículos, pues hacen parte de los derechos electorales, de los que se ocupa la Comisión Primera”, afirma.

Buenahora también fue gestor de la creación de los consulados de Orlando (Florida), Newark (Nueva Jersey), y Vancouver (Canadá). Óscar Gómez asegura que “por ley, debe abrirse un Consulado en las ciudades donde haya más de diez mil colombianos”, por lo que el analista duda de la viabilidad de esta gestión. Sin embargo, el Representante defiende su gestión al afirmar que “Colombia no tiene los recursos para cumplir con esa regla. Por eso fue necesario que yo como representante me apersonara del tema y sirviera de puente entre los ciudadanos y la Cancillería”.

Es así como el balance del primer año de Buenahora es positivo. Ha trabajado con ganas y éstas se manifiestan en los resultados. Sin embargo, la invitación para los próximos tres años es a que trate de superar los problemas y limitaciones de su curul y así logre representar a todos esos colombianos que, aunque lejos, tienen necesidades y esperanzas depositadas en un país que todavía debe velar por su bienestar. Este derecho está por encima de voluntades políticas y trámites administrativos.

Por Conexión Colombia, para Soyperiodista.com

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