Un debut a la francesa

"Aquí todo el mundo se divierte", dijo alguna vez Gaël Kakuta.

“¡Voilà, voilà!”, gritaba Francis Smerecki. La selección francesa practicaba definición. Cada vez que una volea salía limpia, nítida hacia el arco, el entrenador gritaba. Las arengas apoyaban una vocación. Al otro lado de la cancha, Gueida Fofana —capitán, mediocampo, potencia, fuerza, buen pie— tiraba pelotazos y escuchaba. El volante francés, un moreno de la alta Normandía que lleva en sus orígenes a Malí y a Guinea, se divertía. “¿Me están jodiendo?”, les decía a sus compañeros, que lo peloteaban cada vez que se paraba debajo de los tres palos.
“Hay buena química dentro y fuera del campo, y eso facilita las cosas durante los partidos”. La observación describe un equipo ordenado, alegre y ofensivo. Kakuta fue el mejor jugador del último Campeonato Europeo Sub-19, que Francia ganó como local y tras algunas goleadas (5 a 0 sobre Austria, 4 a 1 sobre Holanda). El delantero (que tiene, al igual que Fofana, orígenes africanos: el Congo) es una de las figuras del cuadro galo que enfrentará hoy a Colombia. Hay también un antecedente notorio: viniendo de las divisiones inferiores, el atacante logró abrirse un lugar en la primera plantilla del Chelsea.

En principio, ese Sub-19 le permitió a Francia clasificarse a un Mundial tras 10 años de ausencia. Sin embargo, también sirvió para mostrar a un prometedor grupo de jugadores, agrupados casi todos bajo una etiqueta: “La generación del 91”. Aparte de Fofana y Kakuta, en aquel torneo se destacaron los delanteros Alexandre Lacazzette y Yanis Tafer, ambos del Olympique de Lyon (el primero anotó el gol definitivo en la final, contra España). En ese mismo sentido, habría que pensar en una línea defensiva en la que sobresale Loïc Nego, el parisino que juega actualmente para la Roma (y que, como muchos de sus compañeros, es originario de otra parte: Guadalupe, esa región francesa de ultramar).

La diversidad de orígenes y procedencias tiene un gran punto común: un proceso. De la mano de Smerecki, este grupo de jugadores ha pasado por las distintas categorías juveniles. “Después de cinco temporadas de vida común con esta ‘Generación 91’, la Copa de Colombia nos va a permitir superar una etapa midiéndonos mundialmente”, escribió. El estratega resalta los logros: el subcampeonato Sub-17, la victoria como anfitriones en el Sub-19 y la clasificación a Colombia 2011. “Estos resultados —continúa— son un testimonio del potencial y el talento de nuestros muchachos”.

Hoy, ante los locales, será la oportunidad de volver a demostrarlo.