Un panorama negro

A pesar de las iniciativas impulsadas desde diferentes sectores para erradicar el racismo en el país, las comunidades afrodescendientes siguen siendo víctimas de discriminación y abandono.

Colombia es el segundo país de América Latina con más ciudadanos afrodescendientes, después de Brasil. De acuerdo con el censo realizado por el DANE en 2005,  5.709.238 nacionales (10,62% de la población) se reconocen como, negros, mulatos, palenqueros, raizales o afrocolombianos. Aunque las cifras varían y algunas organizaciones aseguran que el porcentaje es mayor, queda claro que estas comunidades étnicas, sumadas a las indígenas, que representan el 3,43%, conforman un núcleo importante dentro del total de la población.

Sin embargo, 60 años después de que se aboliera la  esclavitud en el país y a 20 años de que a las comunidades negras se les reconociera como sujetos jurídicos con derecho de diferenciación positiva, en  muchas regiones del país el racismo sigue siendo una constante. Una discriminación que, según un informe presentado el pasado 5 de mayo por el Movimiento Nacional Cimarrón, ONG dedicada al estudio de los afrocolombianos,  va más allá del mero ámbito social. “Las personas afrodescendientes viven en Colombia y América porque fueron secuestradas, esclavizadas, segregadas y condenadas al racismo y la marginalización”, señaló Juan de Dios Mosquera, director de la ONG.

De acuerdo con esta organización, los mayores problemas de la población afrocolombiana provienen de la falta de una política de Estado que la favorezca y de las constantes violaciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) de las que son víctimas sus miembros. A eso se suman la dificultad de la población para acceder a los servicios básicos, su analfabetismo y el grado de “vulnerabilidad sociodemográfica”,  factores que al conjugarse impiden el desarrollo de oportunidades para mejorar su calidad de vida.

Pero el problema no para ahí. De 1997 a 2009 al menos 286.835 afrocolombianos fueron desplazados de sus poblaciones por la acción de grupos ilegales armados, siendo  Nariño (47.289 personas) el departamento con mayor casos de desplazamiento. "Los grandes diferenciales en torno al desarrollo humano entre la población afrocolombiana y la no étnica no se producen únicamente porque la primera afronte la pobreza en mayor grado; también podrían estar asociados a la discriminación racial", agrega el informe.

Tan real y actual es el problema de la discriminación que ha dado incluso para impulsar proyectos de ley en busca de una solución. El senador del Movimiento Mira, Carlos Alberto Baena, propuso una iniciativa que busca castigar el racismo con cárcel entre 1 y 3 años e instaurar multas de hasta 15 salarios mínimos a los establecimientos públicos que no permitan el ingreso a los negros.

Desde el gobierno nacional también se han promovido programas con el fin de visibilizar a las comunidades y reducir la brecha existe entre los mestizos y los afrocolombianos. Prueba de ello fue la institucionalización del 21 de mayo como el Día Nacional de la Afrocolombianidad, que se conmemora desde hace 10 años gracias a la Ley 725 expedida por el Congreso de la República.

Pero este año la celebración será por partida triple, pues además se conmemora el Año Internacional de los Afrodescendientes, declarado por la Organización de las Naciones Unidas, y los 160 años de aniversario de la Ley de Abolición legal de la Esclavitud en Colombia, decretada por la Ley 21 del 21 de mayo de 1851.

Es por eso que el Ministerio de Cultura ha programado una serie de eventos que incluyen foros, conversatorios, exposiciones, conciertos, muestras artesanales, cine foros y jornadas deportivas para visibilizar y reconocer las diversas expresiones culturales y los conocimientos y saberes ancestrales de las comunidades. “Es importante que, desde la cultura, se fortalezca la participación de la sociedad erradicando la discriminación y el racismo. Estas conmemoraciones implican muchos retos de inclusión social para estos pueblos, y la cultura es un poderoso mecanismo para lograrlo”, explicó Moisés Medrano, director de  Poblaciones, del Ministerio de Cultura.

Ejemplo de ello es el grupo ChocQuibTown, que a través de su música, una mezcla de lo tradicional con el funk, la salsa, el hiphop y elementos contemporáneos,  se ha dedicado  a reivindicar no sólo los sonidos tradicionales del Pacífico colombiano,  sino también a sus pobladores, su cultura y tradiciones. Carlos Valencia, ‘Tostao’, integrante del grupo musical, afirma que el camino para logar la inclusión de las comunidades afrocolombianas es difícil y culebrero, pues si bien hay mucha gente trabajando para hacerlas visibles, “queremos y necesitamos más”.  Según él, el primer paso es tratar de entender la brecha existente entre el mestizo y el afro: “Para que haya un trato de igualdad tenemos que conocernos y nosotros los afro tenemos que reafirmarnos, por eso hacemos nuestra celebración, pero también el mestizo se tiene que educar frente al tema. Hay que tomar la decisión de querer entender y compartir lo que tiene el otro”.

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