Un peculiar nombramiento

De cómo la secretaria de Gobierno, durante 24 horas como mandataria, nombró en la dirección de Metrovivienda a quien entregó a una federación privada en la que trabajó un negocio por el que se le deben al Distrito $2.000 millones.

Con el objetivo de asistir a la sanción de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, el pasado 28 de junio, la alcaldesa de Bogotá, Clara López Obregón, viajó a Cartagena por invitación del Viceministerio del Interior y dejó encargada de sus funciones a Mariella Barragán, secretaria de Gobierno. Barragán fue mandataria por 24 horas. Ese día firmó un solo decreto: el 278, a través del cual nombró a la abogada Luz Marina Caro López como nueva gerente de Metrovivienda, entidad que funciona como un banco de suelo, es decir, que compra tierras para hacer proyectos, generalmente de vivienda popular.

El asunto no tendría mayor trascendencia si no fuera por una serie de particularidades que, alrededor de este nombramiento, encontró el concejal y actual candidato a la Alcaldía de Bogotá, Carlos Fernando Galán. La primera de ellas: en abril de 2005, siendo secretaria general de Metrovivienda, la abogada Luz Marina Caro López firmó la venta de unos lotes a unas Organizaciones Populares de Vivienda (OPV) que quedaron endeudadas con el Distrito en un monto que a la fecha está en $2.170 millones.

Las OPV adquirieron la deuda agrupadas en la Federación Nacional de Vivienda Popular (Fenavip), que tiene carácter privado y se especializa, básicamente, en organizar comunidades de bajos ingresos que cuenten con ahorros o subsidios para impulsar entre ellas proyectos de vivienda. Lo curioso, según Galán, es que en 2000 la señora Caro López había trabajado precisamente con Fenavip como asesora jurídica de un proyecto para reconstruir el municipio de Calarcá, luego del terremoto de 1999 en el Eje Cafetero.

Además, en 2002, la nueva gerente de Metrovivienda fue contratista de la Secretaría General de la Alcaldía de Bogotá y tuvo como función capacitar a líderes comunitarios en el desarrollo de programas de vivienda y en la conformación de Organizaciones Populares de Vivienda. El mismo sector con el que después negoció la venta de los lotes que aún no se terminan de pagar al Distrito.

Galán llamó la atención también sobre el hecho de que, al momento de concretarse dicha venta a las OPV, el gerente de Metrovivienda (es decir, el jefe de Luz Marina Caro López) era Germán Ávila, el actual secretario general del Polo Democrático, quien había fundado Fenavip en 1993. Lo que quiere decir que el dúo Ávila-Caro trabajó primero en Fenavip, de carácter privado, y luego pasó al organismo público Metrovivienda, desde donde gestionó el negocio de los lotes. Hoy, Germán Ávila es el director de Fenavip y Luz Marina Caro, su amiga desde hace 35 años, llegó a la cabeza de Metrovivienda.

“La alcaldesa Clara López y la secretaria de Gobierno deben aclarar por qué, cuando la primera le dio la palomita en la Alcaldía a la segunda, sacaron al gerente de Metrovivienda y trajeron a la señora Caro, quien firmó las escrituras del recordado caso de las OPV”, advierte Carlos Galán, quien asegura además que la situación evidencia “una puerta giratoria entre Fenavip y Metrovivienda que no tiene ninguna presentación”.

En seguida, el candidato a la Alcaldía por el Partido Cambio Radical resaltó lo que parece ser la cereza del pastel: “Es conocida la relación de pareja que sostuvo la secretaria de Gobierno, Mariella Barragán, con Germán Ávila, así que sería bueno que ella aclarara si eso influyó en su decisión de nombrar a Luz Marina Caro, el único día en el que estuvo de alcaldesa encargada”. Un cuestionamiento al que Barragán contestó con una sola frase: “Como alcaldesa encargada ese día firmé lo que estaba autorizado para ser firmado”. No aceptó contrapreguntas. Por su parte, Clara López omitió hacer comentarios al respecto.

A punto de cumplir un mes en el cargo, la nueva gerente de Metrovivienda declaró que no comprende “la relación que hace el concejal Galán entre la venta de los lotes y mi nombramiento”. Y explicó que, en todo caso, la deuda de las OPV está siendo cancelada a través de un acuerdo de pago, luego de que la entonces secretaria de Hábitat, Catalina Velasco, tomara medidas que se concretaron en 14 demandas ejecutivas contra esas organizaciones.

“Mire, llevo 30 años en el sector público y lo que le digo al concejal Carlos Fernando Galán es que tenga tranquilidad, porque llegué aquí a cumplir la Constitución y la Ley. Eso sí: creo que hay que darles cabida a las OPV, porque las normas nos obligan a estimularlas y fortalecerlas. Ese es uno de los objetos de Metrovivienda”, agregó la abogada y exconsejera jurídica de varias gobernaciones.

De otro lado, la secretaria de Hábitat, Juliana Álvarez, cuyo despacho tiene a cargo el de Metrovivienda, precisó que el exgerente de esa entidad, Francesco Ambrosi, “se fue por voluntad propia, luego de la llegada de la alcaldesa Clara López”.

La llamada puerta giratoria en vivienda fue mencionada por este diario en investigación publicada en mayo pasado, en la que se detallaron las relaciones entre la organización social privada dedicada a promover proyectos de vivienda de interés prioritario (Fenavip), que tuvo su origen en 1993, con algunos líderes que hoy pertenecen al Polo y entidades distritales que manejan el tema.

En su momento, el director de Fenavip, Germán Ávila, contestó que la deuda de las OPV con el Distrito “no es de Fenavip”, puesto que estas son organizaciones filiales de la federación que cuentan con sus propios representantes, y calificó lo de la puerta giratoria como “una infamia”. Sin embargo, como lo informó Metrovivienda, es por lo menos curioso que la representante legal de las OPV ante la administración, en lo concerniente a la deuda, sea la señora Margarita Méndez, quien es a la vez miembro del Consejo Directivo de Fenavip Bogotá.

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