Un Renacimiento para todos

Un concurso de pintura en donde participan 'El Perugino', Rafael y Miguel Ángel, organizado por el papa Julio II, le abre paso al escritor bogotano para crear un ‘thriller’ de tintes históricos.

Atrás ha dejado su inmersión en la Bogotá de antes de 1900, atrás también las indagaciones en su infancia y los ejercicios de exorcizar los fantasmas de su niñez. Esta vez, el escritor bogotano Gonzalo Mallarino ha decidido echar su mirada de narrador a otros tiempos, a siglos viejos, quizá ya manidos y manoseados, para demostrar quizá, con estas páginas que podrían ser catalogadas como novela histórica, que la literatura tiene la virtud de recontar la historia. “Es libertario pensar que el arte pueda reescribir la historia, así no se agotan las cosas en el punto en el que estaban, sino que los hechos cobran nuevos significados”, dice Mallarino.

Con su novela La intriga del lapislázuli, el escritor viaja al año 1500 para darle vida a un concurso de arte que convocará a los grandes maestros de la pintura de la época. Así, pintores como El Perugino, Piero di Cosimo,  Rafael, Miguel Ángel y Da Vinci, algunos representantes de la escuela veneciana como los hermanos Vivarini y Bellini, así como Tiziano y Tintoretto, aparecen como personajes de esta novela para hacer un recorrido por la historia del arte y por las biografías de estos artistas, que primero con las fuentes documentales de Giorgio Vasari y luego con las destrezas narrativas de Mallarino se convierten en personajes que conversan con la ficción y la realidad.

El escritor sitúa la historia en tiempos del papa Julio II, un personaje con el que se encuentra y que por su carácter irascible, por sus tremendas cualidades políticas y militares se le revela como el ideal para provocar toda la trama. Julio II, enfrascado entre sus ambiciones, ha perdido la fe, y para recuperarla desea ver pintada ante sus ojos la madona más bella. La intriga le abrirá paso al lector también para descubrir cómo era el mercado de los pigmentos usados para las pinturas sagradas, sobre todo del apetecido lapislázuli. “Ahora sabían también en Roma que el azul ultramarino valía más que el oro y que el que cayera en la tentación de robarlo iba a pagar un precio muy alto. Si no con dinero, con un pedazo de su cuerpo”, cuenta el signore Virfunccino, un personaje de la novela, tras provocar la amputación de la mano de un ladronzuelo de pigmentos.

“Esta novela nace sí de un afecto por la pintura, pero hay que advertir que no soy ningún experto,  soy un puro escritor que busca un filón y por ahí se mete. No puede ser que sólo desde la academia y desde la mirada muy intelectual  se pueda hablar de estos temas, ¿o acaso estamos condenados  a que el Miguel Ángel sea sólo el de Giovanni Papini? Me parece que es posible pensar en el Renacimiento de una manera sencilla”, asegura Mallarino, quien compactó alrededor de 40 libros en esta novela. “Mi compromiso es con el lector, no con los historiadores. Todo empieza con una tremenda investigación que a la final no sirve para nada en sí misma sino para crear proximidad con los hechos”.

Las minucias de la novela y las ricas anécdotas que revelan, por ejemplo el enfurecimiento del papa con Miguel Ángel por no terminar la Capilla Sixtina, o el buen carácter de Leonardo da Vinci, serán reveladas este miércoles en una charla que el autor sostendrá con el escritor Enrique Serrano, en la librería Casa Tomada a las 6:30 p.m.

Casa Tomada Libros y Café
Transversal 19 Bis #45D-23
Tel: 2451655

 

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