Un sometimiento a medias

De entregarse a la justicia, apenas 2.500 de los 5.000 miembros que, se presume, tienen las bandas criminales pagarían largas condenas. Los demás no durarían más de una semana en la cárcel debido a que algunos de sus delitos, como el porte ilegal de armas, son excarcelables.

Desde enero de este año, el obispo de Montería, monseñor Julio Cesar Vidal, ha dicho en reiteradas ocasiones que varios de los jefes de las bandas criminales se han comunicado con él para expresarle su intención de sentarse a dialogar con el gobierno para acordar su sometimiento a la justicia.

En un primer momento, el Ejecutivo se mostró reacio a estos acercamientos y aseguró que ni se sentaría ni negociaría con las bandas criminales. La posición, no obstante, ha cambiado y parece que el presidente Santos empieza a ver con mejores ojos la propuesta de monseñor Vidal que llevaría a que, por lo menos,  5000 miembros de estas organizaciones criminales se entregarán a la justicia.

Monseñor Vidal ha recalcado que lo que buscan las bandas criminales no es una desmovilización, como la que se dio con los paramilitares, sino un sometimiento total a la justicia colombiana y a las penas que estas impongan. Es decir, no habría ni negociación de penas ni despeje. La idea sería no repetir lo sucedido en Santa Fe de Ralito.

Sin embargo, este sometimiento a la justicia no estaría exento de las mismas dificultades que aún vive el proceso de desmovilización de las AUC. Recientemente, un informe de la policía mencionó que de los 5.000 miembros que, se presume, tienen las bandas criminales, por lo menos 2.500 son o extorsionistas o transportadores de droga o recolectores del dinero producto de las extorsiones, quienes, de someterse a la justicia, no pasarían ni una semana en la cárcel debido a que sus delitos son excarcelables. El gobierno tendría que asegurarse que estos no vuelvan a delinquir al salir.

Asimismo, el sometimiento de estos 5.000 miembros no asegura el fin de las bandas criminales. El gobierno tendría que impedir que los que no se entreguen se fortalezcan y copen los espacios que dejasen los desmovilizados. Monseñor Vidal ha asegurado que, por lo menos, ´Los Rastrojos´, ´Los Paisas´, ´Los Urabeños´ y ´Las Aguilas Negras´ son las bandas criminales interesadas en dialogar.

Sin embargo, estas no engloban a todas las organizaciones. Quedan otras tantas que, aunque más pequeñas, igual no dejan de significar una amenaza para el país. Además las bandas criminales se han caracterizado por su capacidad de reclutamiento, la que ha impedido que las más de mil capturas que se les han hecho las hayan afectado realmente.  

Las conversaciones no se han iniciado pero el trámite para que gobierno y bandas criminales se sienten a dialogar va por buen camino. El problema está en que los dos deben clarificar bien cuáles serán las condiciones bajo las cuales se sentaran a hablar, de lo contrario podría producir un sometimiento a medias.

 

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