Un sueño financiado por el petróleo

Después de casi un mes de haberse cerrado el grifo petrolero en Libia, este miércoles se reactivó la venta de crudo en el país norafricano.

La operación fue llevada a cabo por el Consejo Nacional Transitorio (CNT), brazo político de los rebeldes, que cargó y envió un buque con un millón de barriles en el puerto de Tobruk, ubicado a 130 km de la frontera con Egipto.

Aunque el destino del barco, perteneciente a una empresa griega, se desconoce, se estima que podría ser algún país de la Unión Europea, ya que el martes la organización aseguró que no veía ningún problema en comprar los hidrocarburos, siempre y cuando el dinero no fuera a parar a las arcas ‘gadafistas’. Específicamente se habla de Italia, uno de los principales afectados por la crisis libia luego de que la empresa petrolera ENI se viera forzada a interrumpir su producción. También se especula con que el rumbo podría ser Qatar, con el que los rebeldes alcanzaron un acuerdo para comercializar su petróleo.

En todo caso, este es un negocio redondo ya que, de acuerdo con el precio actual del petróleo, el CNT recibiría cerca de US$1.200 millones que servirían para financiar la guerra contra el régimen con el fin de cumplir su sueño: una Libia sin Gadafi.

Esta noticia llega en un momento en el que la OTAN anunció nuevos bombardeos a la ciudad de Misrata con la intención de mitigar el avance de las fuerzas oficialistas y de paso contrarrestar la desazón y la decepción que desde hace varios días han empezado a calar en las huestes opositoras con respecto al papel de la organización, que desde el pasado 31 de marzo tomó el mando de las operaciones.

Por otro lado, trascendió que Muamar Gadafi le envió una carta al presidente de EE.UU., Barack Obama, en la que, según la agencia estatal de noticias libia Jana, celebró la decisión de retirar los aviones norteamericanos de la intervención en su país. En respuesta, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que le exige “actos y no palabras”.

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