Un vampiro amigo de los elefantes

El actor inglés Robert Pattinson, famoso entre los más jóvenes por protagonizar la saga de vampiros ‘´Crepúsculo’, explora nuevos retos. Esta vez su escenarioserá un circo.

En cine no se nota para nada, pero personalmente, Robert Pattinson tiene un marcadísimo acento británico. Y se nota cierto orgullo al decir que nació en Londres, el 13 de mayo de 1986. Inspirado por las películas de Jack Nicholson, la actuación se cruzó en su camino, a los 15 años, con ciertas obras de teatro para nada profesionales, en la compañía del Teatro Barnes, pero fue suficiente experiencia como para seguir con la película de TV La maldición del anillo. Claro que la fama llegó con el cine, gracias su papel como Cedric Diggory en Harry Potter y el cáliz de fuego (en la audición, en realidad mintió al decir que sabía esquiar y jugar al fútbol, sólo porque sonaba mejor que decir que en verdad lo único que sabía... era jugar al pool y tirar dardos). Y después de haber formado parte de uno de los mayores éxitos juveniles de la historia del cine, Rob fue seleccionado en otra audición entre 3.000 postulantes para protagonizar una serie de películas superexitosas como Crepúsculo, sobre la romántica historia de un inmortal vampiro y una mujer (Kristen Stewart), en medio del amor y la rivalidad de un hombre lobo (Taylor Lautner).

Con tres capítulos estrenados y la cuarta historia que piensan dividir en otras dos películas, Robert Pattinson tiene trabajo y unos buenos millones de dólares asegurados. (Solamente con la tercera película Eclipse ganó 17 millones de dólares). Pero el éxito dependerá de los resultados que también consiga en otro estilo de cine, como la película Agua para elefantes, donde cambió el amor de un vampiro por el de un elefante de circo.

En la película, para que te acepten en el circo, tu personaje miente diciendo que era veterinario. ¿En ese sentido hay cierto parecido como aquella vez que mentiste en la audición de Harry Potter, diciendo que sabías esquiar o jugar al fútbol y realmente no tenías la menor idea?

Ah, sí, miento todo el tiempo (en las audiciones). No sé si es igual en Estados Unidos, pero en Inglaterra hay algo que llaman ‘vida de puntos’, donde te preguntan todos tus talentos, el estilo de acentos y cosas así, donde como actor hay que marcar los casilleros de lo que uno es capaz de hacer. Y yo marcaba todo.

¿Qué tan importante fue empezar tu carrera con una película como ‘Harry Potter’?

Cuando hice la película de Harry Potter, recién estaba empezando a darme cuenta de que realmente quería ser actor, aunque ya había hecho otras tres películas (ríe). Me acuerdo de que estaba en Tokio, mirando por la ventana y todavía no me había dado cuenta de que había llegado a ese camino por accidente.

¿Te volviste un experto en las complicaciones románticas del cine?

Siempre surgen problemas cuando te enamoras de alguien, especialmente en el cine (ríe). Ninguna película sería buena si no fuera así. Sería bastante gracioso hacer una película donde la gente se quiere y se lleva bien desde el principio hasta el fin, con un final feliz. Sería genial.

¿Elegiste la película ‘Agua para elefantes’ por alguna otra razón?

Hacía tiempo que quería hacer una película de la década del 30. Pero además me gustó como crearon esta historia.

¿Qué es lo que tanto te gusta de aquella época?

Me encanta lo natural que era todo en ese período, hasta que empezó a ser progresivamente más aburrido (risas). Era la época del Lejano Oeste. Es por eso que los chicos en Inglaterra todavía quieren ser cowboys.

¿Cómo logras transportarte a esa época, como actor, cuando detrás de las cámaras está tan presente la tecnología moderna de los teléfonos celulares y las computadoras?

Había cierta creación de aquel mundo, con el tren que marcaba la frontera de la época. Los camerinos estaban a un lado de las vías y del otro lado estaba el mundo del circo. Era como viajar en el tiempo cuando cruzaba la vía. La cámara era lo único del siglo XXI. Todo lo demás pertenecía a la época de los años 30. Hasta el productor de diseño tenía puestos pantalones auténticos de la época. Los jeans, incluso, eran de los años 20 y 30. Todo se veía muy real. La ropa interior auténtica de la época también me ayudó. De hecho, la usé todos los días. De verdad, fue una locura.

¿El primer encuentro con el enorme elefante te dio miedo?

No me dio nada de miedo. Pero me sorprendió la primera vez que vi al entrenador diciendo apenas “sit”, como si le hablara a un perro, y la elefanta reaccionó tal cual como un perro. Fue increíble ver algo así. Básicamente ahí decidí hacer la película, ni siquiera había leído el guión todavía. Me pareció asombroso pensar que se podía lograr una relación especial con estas enormes bestias.

¿Es verdad lo que publicaron... de que la elefanta de la película se enamoró por completo cuando te vio?

(Ríe) Suena bastante mal, como si yo hubiera querido seducir un elefante. Todos decían que yo tenía un romance con el elefante, pero creo que la relación sólo estaba basada en dulces. La estrategia era chupar un caramelo de menta y pegarlo en mi cuerpo, debajo de mis brazos, cubriendo mi pecho, todo el tiempo, sin decirle nada a nadie. Por eso, el elefante me olía constantemente y yo decía “No sé que pasa, pero realmente me quiere, es una locura”. Supongo que me olía para buscar un premio.

¿No molestaba para nada el olor de tantos animales?

Para mí fue bastante fácil, no me preocupó para nada. No sé la razón, pero como todo se veía tan auténtico, supongo que lo acepté como parte de ese mundo. Había una escena adentro del tren donde había diez millones de moscas. Y en cualquier otra película hubiera pedido filmarla en una sola toma, pero estaba tan feliz que me senté ahí mismo, a comer mi almuerzo.

¿Terminaron con el rodaje de la próxima película de la serie 'Crepúsculo'?

Sí. Estuvimos trabajando con Breaking down por seis meses en Baton Rouge y terminamos después, en Vancouver.

¿Todavía disfrutas el personaje de Edward, tanto como al principio?

Sí. Esta parte de la historia es una completa locura. El final es muy diferente, tira todo por la ventana. Es gracioso, porque en el estudio siempre me decían que podía contarles todo a todos. Pero por primera vez, ahora me dijeron que no podía decir nada. Lo siento, pero es todo un secreto.

¿Con la fama de las películas de ‘Crepúsculo’ tu vida se siente como un verdadero circo?

Es una lucha constante... En las entrevistas, siempre digo que tengo una vida muy aburrida, porque trabajo todos los días. Es extraño. Al principio, cuando recién empezaba, me encantaba ir a las entregas de premios. Y ahora, apenas voy por diez minutos, me quedo dormido en el auto y tomo el siguiente avión, para volver a trabajar.

¿Ya no necesitas guardaespaldas para salir?

Raramente voy a ciertos lugares, por todo el escándalo que hacían antes. Sí, ya no tengo tiempo para ninguna locura. Antes era divertido ir entre la gente y escuchar como todos se volvían locos. Me pasó algunas veces. Es toda una experiencia. Pero cuando literalmente hay que correr de un lado al otro, no se puede vivir así.

Robert Pattinson confiesa:

‘‘Raramente voy a ciertos lugares, por todo el escándalo que se arma. Antes era divertido ir entre la gente y escuchar como todos se volvían locos.  Pero cuando  hay que correr de un lado al otro, no se puede vivir así”.

‘‘Lo que me mantiene los pies sobre la tierra es trabajar todo el tiempo... no me afectan los poderes de la fama. Ni siquiera sé cómo aprovecharlos más allá de conseguir un par de lentes de sol, gratis”.

‘‘Cuando hice la película de ‘Harry Potter’, recién estaba empezando a darme cuenta que realmente quería ser actor, aunque ya había hecho otras tres películas”.

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