Una Bogotá previsiva

Los hechos ocurridos en el país con ocasión de la reciente ola invernal demostraron la necesidad estratégica de adoptar políticas efectivas de gestión del riesgo, aspecto en el cual los avances que ha tenido Bogotá le permitieron afrontar la crisis adecuadamente.

A pesar de que Bogotá es pionera en Latinoamérica en la generación de un Sistema de Prevención y Atención de Emergencias, la ciudad se consolidó mucho antes de esos esfuerzos y el riesgo acumulado en la capital  es de gran escala, particularmente en lo relacionado con la amenaza sísmica.  

La propuesta de modificación al Plan de Ordenamiento Territorial presentada por la Administración Distrital que actualmente se encuentra en concertación con la CAR, incluye un eje orientador y condicionante del desarrollo urbano, para lo cual se incluyeron avances en la incorporación de una política de riesgo para la ciudad.

En cuanto a la amenaza sísmica, la modificación del POT propone medidas para que la infraestructura urbana pueda funcionar a través de redes alternas ante una contingencia y esté en capacidad de recuperar la funcionalidad luego de una emergencia. De las 163 mil hectáreas que tiene el distrito, según cifras de Fopae, existen alrededor de 17 mil hectáreas en situación de riesgo por remoción en masa e inundación en la zona urbana y en la rural más de 19 mil.

Por esta razón, dentro de la modificación del POT también se ha  propuesto mantener e incluso restaurar una parte importante de las superficies inundables como parte de la dinámica natural y la capacidad de autorregulación de la cuenca del río Bogotá y reforzar los mecanismos para garantizar que las áreas degradadas y abandonadas por la minería informal, sean adecuadamente estabilizadas, restauradas o adecuadas para usos urbanos definitivos. En la actualidad en la capital hay 108 predios dedicados a esta actividad y sólo 11 de ellos la ejercen legalmente.

Desde Planeación Distrital, se han dirigido los esfuerzos por consolidar la información sobre las diferentes variables de riesgo, y se han afirmado juiciosamente en el Expediente Distrital, una nueva herramienta para acopiar, organizar, integrar y divulgar la información que requiere la ciudad para la toma de decisiones, así como para el seguimiento y mejoramiento de cada actuación de la gestión pública sobre el territorio.

Esta es una tarea de grandes retos, ante lo cual, la administración distrital actuando de manera responsable ha jugado un papel preponderante con los actuales, futuros habitantes y usuarios de la ciudad. Hemos avanzado en la consolidación de un proceso que pone de presente los beneficios en términos económicos y sociales de la adopción de políticas públicas adecuadas, y la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, es prueba de ello.

* Secretaria Distrital de Planeación

 

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