Una epopeya por la igualdad

La batalla jurídica que han librado desde hace 15 años las comunidades gays en Colombia por el reconocimiento de sus derechos. La Corte les dio la razón, nuevamente.

La batalla jurídica que han librado las parejas del mismo sexo en busca de la igualdad de sus derechos como compañeros permanentes tiene en el país una historia de casi 15 años, aunque sólo hace cuatro ha encontrado eco en las decisiones de la Corte Constitucional, que a cuentagotas les ha reconocido derechos y protección estatal como parejas. La más reciente decisión la tomó la Corte este miércoles, cuando les otorgó el derecho a heredar, al igual que las parejas heterosexuales en unión libre.

Ahora, después de la decisión de la Corte, el 50% de la sociedad patrimonial y parte de la herencia les corresponde a los compañeros permanentes cuando su pareja fallece. Eso significa tener la misma protección que tienen las personas casadas en ese caso. Una victoria enorme. En el pasado este panorama garantista era impensado. Uno de los miembros del Comité Legal de Colombia Diversa, Mauricio Albarracín, así lo recuerda.

Desde 1999 presentaron proyectos de ley al Congreso para que legislara sobre la materia. “Ocho o nueve”, señala Mauricio , pero todos fracasaron en su fin de regular la unión libre y la tenencia de algunos derechos básicos para las parejas del mismo sexo.

Ante el silencio y la inacción del Congreso, diseñaron una estrategia de litigio y presentaron en la Corte Constitucional la misma reclamación que anteriormente habían enviado al Congreso. “Porque la falta de esos derechos estaba generando unos problemas a las parejas del mismo sexo. Los más graves eran los derechos patrimoniales y los de seguridad social”, indica Mauricio, quien abanderó la causa como abogado. De esa forma se tramitó la primera sentencia ante la Corte Constitucional en junio de 2006, la cual tiene su primer fallo en 2007 con la Sentencia C-075.

En esta decisión se reconoció la existencia de la unión marital de las parejas del mismo sexo y se les otorgó derechos patrimoniales. Esto significó en la práctica, entre otras cosas, que estas parejas podían ir a las notarías y a los centros de conciliación a formalizar su unión libre, a la vez que por esa unión tenían derecho a los bienes que conjuntamente se adquirieran.

Más adelante vino la Sentencia C-811 de 2007, con la cual la Corte Constitucional les reconoció la afiliación al sistema de seguridad social de salud. Desde entonces, las parejas homosexuales pueden afiliar como beneficiario de los servicios de salud a su compañero permanente, sin que les pidan mayores exigencias que a las parejas heterosexuales.

Un año después, la Corte se pronunció con la Sentencia C-336 de 2008, y allí les reconoció el derecho a la pensión de sobrevivientes. Pasado poco tiempo, la Sentencia C-798 de 2008 les reconoció el derecho a reclamar a sus parejas medios para la subsistencia, como el derecho alimentario. El reconocimiento como parejas legalmente constituidas había avanzado, pero aún no había una sentencia que manifestara generalmente la existencia de las parejas homosexuales en la sociedad.

“El problema de ir teniendo derechos de forma tan escalonada y precaria es que la gente no sabe qué derechos hay y tiene una idea muy fragmentaria de lo que está pasando”, manifiesta Marcela Sánchez, de Colombia Diversa.

Por esa razón se organizó un grupo litigante, con la participación de Dejusticia, Colombia Diversa y el grupo de Interés y Derecho Público de la Universidad de los Andes, y se presentó una gran demanda a 42 normas del Código Civil. Esta petición, que se vio reflejada en la Sentencia C-029 de 2009, permitió la protección de los compañeros permanentes del mismo sexo en distintos ámbitos: civiles, políticos, penales, sociales, laborales, migratorios y de justicia. De la misma forma, se regularon deberes de las parejas homosexuales y entró a aplicárseles el régimen de inhabilidades e incompatibilidades de los funcionarios y el régimen de contratación estatal. La consideración de la Corte fue que los derechos de las parejas heterosexuales debían extenderse a las parejas homosexuales, sin exclusión.

Sin embargo, pronto se presentaron nuevos problemas que afectaban los derechos de la comunidad gay. El primero fue que los fondos de pensiones no reconocían a las parejas homosexuales con los mismos derechos que a las parejas heterosexuales y les estaban pidiendo otros requisitos. Esto condujo a una disputa legal que terminaron ganando, no sin encontrar obstáculos, después de presentar varias tutelas que llegaron a la Corte Constitucional. Derechos que les reconocieron en la Sentencia T-051 de 2011, la cual reconoció que esos requisitos extras eran inconstitucionales.

El segundo inconveniente fue que los hijos de las parejas del mismo sexo, legalmente constituidas, no tenían protección legal. Es el caso de la pareja de mujeres en Medellín, tutela a punto de ser fallada por la Corte, que está buscando que el Estado les permita la figura de la adopción consentida.

Y el tercer inconveniente que empezaron a tener las parejas homosexuales fue la desigualdad cultural y en derechos frente a no poder acceder a la figura del matrimonio. De nuevo una demanda presentada ante la Corte por un ciudadano que consideraba discriminatorio que las parejas del mismo sexo que querían formalizar su relación sólo podían hacerlo a través de la unión marital de hecho.

Al respecto, la Corte se abstuvo de pronunciarse el año pasado y por eso la comunidad gay interpuso una nueva tutela en noviembre de 2010, en su búsqueda incansable de igualdad frente a la institución matrimonial.

Esta pelea por casarse ha generado un debate público tan airado, que es conocida la férrea oposición de algunos sectores. Para monseñor Juan Vicente Córdoba es claro que el matrimonio, que consolida la idea de familia, está constituido por un hombre y una mujer. “Zapatero a sus zapatos, la Corte Constitucional no puede legislar el matrimonio. La Constitución tiene como familia a la unión de un hombre y una mujer, eso lo tendría que cambiar el Congreso, solamente”, expresó. Eso en cuanto a la ley, porque en cuanto a la “naturaleza”, monseñor Córdoba, aunque afirma reconocer los derechos de igualdad que tienen las parejas del mismo sexo, considera que “por ética, por moral y por antropología, parejas del mismo sexo no son un complemento psicológico, emocional, afectivo ni físico. El complemento está en la diversidad”, afirmó.

Lo cierto es que para las parejas gays la posibilidad de unirse en matrimonio, aparte de ser un mecanismo de igualdad plena, también es una forma práctica de resolver luchas cotidianas. “Lo que se busca es tener igualdad en las relaciones de familia y parentalidad. No es el capricho de querer casarse, es tener equidad en cuanto a las relaciones familiares”, señaló Mauricio Albarracín.

Por otro lado, siguen vivas las denuncias de discriminación. Tal es el caso de Daniel Antonio Sastoque, asesor del grupo de asuntos étnicos y minorías sexuales de la Procuraduría Delegada para la Prevención en Materia de Derechos Humanos y Asuntos Étnicos, quien ha señalado que desde el año pasado el procurador general, Alejandro Ordóñez, censuró el trabajo que adelantaba e incluso no permitió la publicación en la página web de la entidad del material realizado para la defensa de los derechos de la población LGBT. “Se abstuvo de firmar una circular dirigida a todo el Ministerio Público, en la cual simplemente se recordaban los principios de dignidad, igualdad y no discriminación a los que la comunidad LGBT tiene derecho”, indicó Sastoque.

A pesar de eso, en el mundo se ha marcado una tendencia acelerada en menos de cinco años: en Ciudad de México ya se aprobó el matrimonio gay, al igual que en Argentina. En Uruguay hay un proyecto de ley en el Congreso presentado por el partido del gobierno que avanza sin tropiezos. En Estados Unidos el gobierno de Barack Obama dio un giro y decidió no apoyar la propuesta de que los únicos matrimonios reconocidos estatalmente fueran los heterosexuales.

Entre tanto, en Colombia, las largas batallas jurídicas por el derecho a la igualdad de la comunidad gay han conseguido contundentes victorias. Aunque en la vida diaria los casos de discriminación sean numerosos y haya investigaciones como la del académico Juan Pablo Sarmiento, de marzo de 2009, que demuestra que sólo el 48% de las notarías en Bogotá acceden fácilmente a hacer el trámite de la declaración de parejas del mismo sexo. La pregunta que queda es si realmente en Colombia hay una aceptación social de las parejas homosexuales o esta es una epopeya que sólo han ganado en el papel.

Para ver infografía sobre matrimonio y adopción para parejas del mismo sexo en el mundo, clic aquí