Una esperanza para las lesiones medulares

A través de la implantación de este pequeño aparato, los pacientes pueden mejorar su calidad de vida.

Hace siete años, mientras cursaba sus estudios de urología, una herida con arma de fuego le causó una lesión medular que lo dejó parapléjico. Pese a esta situación, Juan Carlos Castaño Botero siguió adelante con su especialización, inclinándose por la vejiga neurogénica (son enfermedades del tracto urinario inferior secundarias a patologías neurológicas). Hoy, a sus 36 años, es uno de los especialistas más importantes del país, pues es el único que realiza la implantación del neuroestimulador de raíces sacras anteriores (SARS), un aparato que mejora la calidad de vida de quienes se someten a la cirugía, toda vez que restaura la función de la vejiga en los pacientes con lesión de médula espinal.

El doctor Castaño se especializó en Barcelona, allí aprendió esta técnica que practica en el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín desde hace dos años. 48 pacientes de la capital antioqueña, Barranquilla, Riohacha, Cali, Popayán y Cartagena han sido intervenidos con un éxito del 87%. “Este dispositivo lo que consigue es, por medio de la implantación de unos electrodos en los nervios sacros, que son los que controlan la vejiga y el recto, que el paciente mediante una estimulación eléctrica pueda evacuar la orina y el intestino de la manera que lo hacía antes de sufrir la lesión. Adicional a este beneficio, al 65% de los hombres les permite conseguir erecciones, mejorando así su vida sexual”, explica Castaño.

Uno de los pacientes intervenidos es el profesor Luis Fernando Montoya, quien en enero de 2010 recibió el implante, mejorando por completo su calidad de vida. “Ya no utiliza sondas, no sufre de infecciones y controla la evacuación de su vejiga y el recto”, señala  Juan Carlos Castaño.

Este procedimiento evita la necesidad de sondas, el uso de pañales, disminuye los riesgos de infecciones urinarias y el deterioro de los riñones. Según éste especialista, “no todas las personas con lesión medular son candidatas a este implante, realizamos una serie de exámenes desde el punto de vista médico y sicológico y así determinamos si se puede hacer o no la cirugía. Hay pacientes que con los manejos convencionales pueden seguir su vida y no necesitan someterse a este procedimiento”.

Ese es su caso, pese a tener una lesión medular no requiere el implante y es un ejemplo para quienes insisten en someterse a este procedimiento sin necesitarlo. “Hay personas que con los tratamientos convencionales manejamos las cosas bien, yo personalmente no tengo incontinencia ni uso pañales, así que no la requiero hasta ahora, pero sin duda alguna, si las cosas se complican para mí, no dudaría en hacérmela”, asegura.

Semanalmente entre tres y cuatro personas acuden para ser valoradas y determinar si son candidatas a esta cirugía. En este momento hay cerca de 50 pacientes haciendo trámites y exámenes. “A mí me escriben de todo el país e incluso del exterior me envían sus exámenes para que los valore. Por el momento este procedimiento lo hacemos sólo en Medellín, pero ya estoy entrenando a otros profesionales en Bogotá y Cali para que puedan realizar allí la cirugía y más personas puedan acceder a ella”.

“Desde que empecé mi práctica urológica me he concentrado en el área de la incontinencia urinaria y la vejiga neurogénica, es una rama que me apasiona y que creo que estaba muy olvidada en nuestro país. Me parece muy interesante poder traer estas nuevas tecnologías en beneficio de los pacientes”.

Urólogos, neurocirujanos, fisiatras y médicos rehabilitadores hacen parte del equipo que practica esta cirugía, cuyo costo es de 70 millones de pesos, y aunque no está incluida en el POS, las EPS han autorizado su ejecución gracias a sus excelentes resultados.

La iniciativa de un emprendedor

Pese a que la cirugía de neuroestimulación  se practica en el mundo desde los años 80, en Latinoamérica no ha tenido mucha difusión por tratarse de tecnologías de alta complejidad. La idea a futuro es que el grupo de profesionales colombianos, en cabeza del doctor Juan Carlos Castaño, capaciten a especialistas de Perú, Brasil, México y Argentina. “Los resultados son equiparables a los que se dan a nivel mundial”, señala Castaño. Esta cirugía es un adelanto de la ciencia que está en nuestro país gracias al interés de un hombre para quien estar en una silla de ruedas, lejos de limitarle sus sueños, le ayudó a pensar en otros que, como él, sufrieron lesiones medulares.

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