Una experiencia sensorial

El centro bogotano de innovación y ciencia busca estimular las capacidades cognitivas de los más pequeños, para que así fortalezcan sus procesos afectivos, sociales y corporales.

“La niñez es la etapa en la que todos los hombres son creadores”, solía decir la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou. Bajo la misma consigna, los creativos del centro interactivo de ciencia Maloka decidieron emprender el reto de diseñar una sala exclusiva para niños entre 0 y 6 años, con el propósito de ofrecerles experiencias de aprendizaje para potenciar su desarrollo integral desde la lúdica, la exploración, la experimentación y la enseñanza.

Una etapa ideal para dicho propósito si se tiene en cuenta que es en la infancia cuando el cerebro humano se encuentra en su estado más sensible. Según investigaciones adelantadas por Harry Chugani, reconocido neurólogo pediátrico de la universidad estatal de Wayne (Detroit), las experiencias de los primeros años de vida son fundamentales para determinar no sólo el carácter y el comportamiento de una persona, sino también para que el cerebro establezca conexiones que faciliten el aprendizaje de nuevas destrezas. Es por eso que se debe aprovechar la estimulación proveniente del entorno para optimizar las capacidades cognitivas de los niños.

Esa es precisamente la apuesta de la sala interactiva que inaugura por estos días Maloka. Laura Sierra Espitia, profesional en educación infantil y encargada del diseño de las actividades, explica que la idea es fortalecer procesos afectivos, sociales y corporales a una edad en que “los niños están en una etapa muy egocéntrica. Por eso buscamos fortalecerles la noción del ‘otro’, que descubran el entorno en el que se desenvuelven”.

La sala ofrece talleres de estimulación temprana, teatro, actividades dirigidas y los denominados talleres científicos, que les permitirán a los niños entre 4 y 6 años hacer experimentos y comenzar a entender algunos principios físicos y químicos. La experiencia también está dirigida a los padres, para que ellos entiendan las bondades de la estimulación y desarrollen ejercicios con sus hijos.

Dichas actividades, dice Nohora Elizabeth Hoyos, directora general de Maloka, permiten fortalecer los vínculos entre padre e hijo a través del juego y el aprendizaje. “Esta es una etapa muy importante, en la que los niños comienzan a tener sus primeras experiencias con las cosas que los rodean, por eso es importante actuar y aprovechar al máximo la capacidad que tienen los pequeños para aprender de su entorno”.

Según Hoyos, en la actualidad los padres han dejado el tema de la educación de sus hijos en manos de los colegios y se han desligado por completo del proceso de aprendizaje de sus hijos. “Hay que guiarlos, enseñarles, no sólo informarles. La estimulación permite un trabajo de acompañamiento para que el pequeño desarrolle sus sentidos y su percepción de una manera más rápida”, puntualiza.

Con estos preceptos en mente, Maloka se embarca en una nueva aventura de aprendizaje y conocimiento para contribuir en el proceso de formación de esos pequeños que podrían llegar a ser los genios del mañana.

Temas relacionados