Una historia tras el Endeavour

Mañana, cuando el transbordador Endeavour parta hacia el espacio en su última misión antes de ser “jubilado” por la Nasa, Gabrielle Giffords verá su ascenso desde algún rincón de Cabo Cañaveral (Florida).

El momento será quizás el hecho más simbólico de su vida desde el pasado 8 de enero, cuando un joven llamado Jared Loughner disparó contra ella y los asistentes a un mitin del Partido Demócrata en la ciudad de Tucson, Arizona.

Giffords, quien oficiaba como representante a la Cámara de Estados Unidos recibió un impacto de bala que entró por su frente y atravesó el cráneo, dañando severamente el hemisferio izquierdo de su cerebro. La partida del Endeavour, aplazada 48 horas ayer por cuestiones técnicas, representará la extraordinaria recuperación de la congresista, quien desde el jueves pasado se encuentra en la Florida para acompañar a su esposo, Mark Kelly, el astronauta encargado de comandar la última misión espacial del transbordador.

En algún momento, pocos minutos después del ataque de Loughner, los médicos dieron un parte muy cercano a la muerte, pero con el pasar de las horas, Giffords, de 41 años, comenzó una rehabilitación meteórica que las estadísticas sólo entregan al 5% de los pacientes que sufren este tipo de lesiones. Tan sólo cuatro días después del ataque, el presidente del país, Barack Obama, informó que Gabby había abierto los ojos.

La evolución satisface a los médicos del hospital Memorial Hermann de Houston, donde ha pasado los últimos cuatro meses: Giffords ya pronuncia frases cortas y puede caminar, aunque con la ayuda de alguien en quien apoyarse. El trabajo ha sido duro y seguirá siéndolo una vez regrese después de recibir el saludo de Obama, un asistente confirmado al lanzamiento. Continuará su recuperación mientras su esposo pasa dos semanas afuera, en el espacio.

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