Una pelea por el 'oro' azul y negro

En el Plan Nacional de Desarrollo se pretendía eliminar un artículo que prohibía la exploración en zonas protegidas de corales.

El mar de los siete colores podría mancharse de negro si se da vía libre a la exploración petrolera en las zonas aledañas a las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Esta es la preocupación de ambientalistas que ven con asombro como la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) abrió la puerta para que empresas como Ecopetrol arrasen con uno de los tres bancos de corales más ricos del planeta, el cual se encuentra en la zona de reserva de biodiversidad Seaflower, Área Marina Protegida, la cual está en la lista de la Unesco para declararla como Patrimonio Natural de la Humanidad.

En la pasada Ronda de la ANH fueron adjudicados dos bloques, de los 14 que ofertó, a los consorcios integrados por Ecopetrol, Repsol Exploration de Colombia YPF.

Se trata de los bloques Cayo 1 y Cayo 5, que tienen a la comunidad en máxima alerta, luego de que el ministro de Minas anunciara que en el Plan Nacional de Desarrollo se habían incluido algunos artículos que echaban para atrás la norma que prohibía la explotación petrolera en zonas de arrecifes coralinos.

Sin embargo, la presión de Coralina, de la Fundación Providence, de las comunidades raizales y de los ambientalistas y la Unesco logró que se reincorporara el artículo eliminado.

Pero la alerta se mantiene, pese a que la firma del contrato sigue suspendida gracias a la acción popular interpuesta por la directora de Coralina, Elizabeth Taylor Jay, el pasado 16 de febrero, ya que el ministro de Minas y Energía en el reciente Congreso de Naturgás señaló que se debe permitir minería siempre y cuando sea responsable con el medio ambiente.

“Exploraciones offshore se pueden hacer sin necesidad de dañar el medio ambiente, sin necesidad de afectar los arrecifes coralinos, y eso es lo que estamos buscando en Colombia, pero lo que no se debe hacer es dejar de sacar una riqueza mineral que existe, simplemente porque uno no encuentra unas soluciones que sí existen, desde puntos de vista técnicos para lograr ese equilibrio entre ecología y desarrollo minero”, recalcó.

El funcionario recalcó que el Gobierno está convencido de que es posible hacer exploraciones en el sector marítimo, como se han hecho en muchas partes del mundo y como se están haciendo en Brasil, para no citar sino un ejemplo suramericano, explicó.

Por su parte, el director de la ANH, Armando Zamora, señaló que sobre el tema de San Andrés no se iba a pronunciar hasta tanto no se tenga un estudio al respecto.

Entre tanto, la directora de Coralina cree que bajo ningún punto de vista es admisible permitir el desarrollo de acciones abiertamente contradictorias con el espíritu conservacionista que inspiró la declaratoria de la Reserva de Biosfera Seaflower.

Lo que para algunos es una bendición, para otros se convierte en una maldición, como ocurrió en la isla Nauru, en el Pacífico, donde después de una creciente explotación de fosfatos, prácticamente se acabó con la isla.

Uno de los factores que más preocupan a Coralina es que una gran parte de la comunidad considera que la exploración generará regalías que beneficiarán a la comunidad, cuando lo único que ocurrirá es que se destruya un patrimonio ambiental de la humanidad.

Para la bióloga y exdirectora de Coralina June Marie Mow, la riqueza del archipiélago no es el petróleo, sino la biodiversidad, ya que tiene el 70 % de los arrecifes del país, lo que la convierte en una de las más grandes del mundo.

La experta considera que de haber petróleo en los cayos 1 y 5, su explotación no durará más de 20 años, pero se causarán graves impactos en los ecosistemas.

“Para nosotros los isleños el mar es la vida y el petróleo no es una actividad que nos traiga ventajas. Conocemos experiencias de poblaciones donde se ha realizado exploración minera y petrolera y el panorama es muy desalentador, tienen condiciones precarias, necesidades básicas insatisfechas. Para nosotros las regalías son migajas”, explicó.

Expertos consideran que las zonas con mayores riquezas en el mundo terminan en verdaderos centros de miseria y problemas insuperables.

El tema de San Andrés toma relevancia luego del antecedente de Santurbán, donde los habitantes presionaron al Gobierno para evitar que se diera la licencia ambiental para la exploración en un páramo.

Sin embargo, hay quienes consideran que lo de Santurbán lo tumbó sus propio peso, ya que el proyecto no estaba bien sustentado, y que con la reorganización de la minera Greystar en Colombia buscarán presentar nuevas alternativas, entre ellas la producción subterránea.

Mientras que Claudia Aguilera, una funcionaria de Coralina, sigue en su lucha por preservar los corales de la isla, hay voces que afirman que el país no puede vivir pobre sobre la riqueza, que lo que tiene que hacer es definir reglas claras e implementar herramientas que las hagan cumplir, para que la minería no sea incompatible con el turismo.

Por ahora el proceso se mantiene suspendido, pero el Gobierno seguirá poniéndole carbón a la locomotora de la minería para ponerla a rodar. Mientras tanto, líderes en las islas trabajan en la convocatoria de una movilización civil para rechazar el proyecto.

Pisándose los cayos en San Andrés

El artículo que había incluido el Partido Liberal, a través de los representantes por Bogotá Simón Gaviria y por San Andrés, Jack Housni, en el Plan Nacional de Desarrollo, que prohibía la explotación de hidrocarburos y minería en ecosistemas de arrecifes coralinos, lo sacaron del articulado con el visto bueno del Gobierno Nacional.

Fue tal el escándalo que se generó, que en la tarde el vice de Ambiente, Carlos Castaño, salió a explicar que se debió hacer un ajuste y el artículo volvió a estar en el Plan.

Aún falta un segundo debate y por ello la comunidad de San Andrés se mantiene en alerta para evitar que se autorice la exploración en las zonas de reservas coralinas en el país.

Ecopetrol sólo espera en mar abierto

El presidente de Ecopetrol, Javier Genaro Gutiérrez, no se refirió a la suspensión de la adjudicación de los bloques de los cayos 1 y 5 de San Andrés, por considerar que es al Ministerio de Minas, a través de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, al que le corresponde pronunciarse sobre el tema, previo concepto de los órganos de control.

Ecopetrol y Repsol son socios en el consorcio de los cayos 1 y 5.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos tiene otros 12 bloques para exploración en zonas de mar abierto, pero las comunidades piden que antes de que sean adjudicados se realicen jornadas de concertación.