Una semana para la moda

La diseñadora Olga Piedrahíta será la encargada de inaugurar esta feria con 60 vestidos de tonos vanguardistas. Por su parte, Camilo Álvarez estará en el cierre con un derroche de color y de manchas.

ESPECTACULARIDAD EN SILENCIO
Una espectacularidad en silencio, así será la pasarela de apertura de Colombiamoda este próximo lunes a cargo de la diseñadora Olga Piedrahíta. Sus gritos no se traducirán en fucsias o naranjas tan de moda por estos días. Más bien se convertirán en formas complejas, en vestidos de encanto que son capaces de jugar con la atención de quien los ve y contar una historia en un bolsillo, un cuello o en las tensiones entre un ruedo y un prendedor.

La diseñadora, que lleva 30 años apostándole a la vanguardia, olvidando por un rato el mandato de las siluetas ajustadas y poniendo a conversar las ansias de seducción latina con propuestas estéticas que le dan nuevas posibilidades de belleza al cuerpo, evoca elementos muy variados para que a través de una vasta colección de 60 prendas y durante más o menos 16 minutos los asistentes a su pasarela vean una “moda lecturable, que embellece”.

“En la creación de una colección siempre hay un asunto de sensibilidad, sobre todo en la interpretación de lo urbano, pero también en la transformación de las sensaciones cotidianas y de las vivencias en colores y formas. Una colección no está netamente inspirada en una cosa puntual, pero sí hay muchos elementos que vienen de lugares muy diferentes. Hay muchos ingredientes para que la receta funcione al final”, explica Olga Piedrahíta.

En este retorno a la feria de moda de Medellín, la diseñadora ha decidido compartir los 95 metros de pasarela con nuevos creadores que ella, junto a su hija Daniela Lafaurie, han empezado a apadrinar y a darles en su boutique de Bogotá un espacio para que expongan sus diseños. Así, estará de la mano de sus vestidos muy femeninos la marca Binario, encargada de crear unos zapatos que transforman cueros italianos en un juego de color y poesía. También los broches de la marca Diez Dedos, las joyas de Claudia Arbeláez, que trabaja con cementos y metales, y así una amplia suma de accesorios que llevan el universo Piedrahíta a otros lugares de la moda.

“Los jóvenes talentos van con nosotros, Olga Piedrahíta ha apostado por el relevo generacional y por no bajarle los decibeles a la propuesta. Queremos decirles a los creadores que no se desanimen y que vean que hay caminos posibles. Nosotros no podíamos tirar la toalla con un género tan incomprendido como es la vanguardia, y no es que hagamos cosas patas arriba, el asunto es que cuando la estética se acomoda y la gente la empieza a usar, a masticarla, entonces se siente en su zona de confort; pero cuando aparece una estética juguetona, dislocadora, la gente reacciona a ese derrumbamiento, a esos sacudones, y eso oxigena las estéticas y la vida”, explica la diseñadora.

Esta colección tendrá más de construcción que de deconstrucción, demostrará que la disciplina y el rigor son compatibles con el juego y con la exploración, será un paso del clasicismo a la vanguardia, un diálogo que demostrará que en el elemento más clásico, como en el más trastocado, habita su opuesto. Será un diálogo entre vestidos y modos de entender el mundo.

MANCHAS HECHAS VESTIDOS
Cuando la moda se sale de sus terrenos más obvios es quizá cuando es capaz de producir cosas diferentes a meros vestidos bonitos. El diseñador Camilo Álvarez, un joven debutante de la moda que desde su primera colección de graduación encontró el beneplácito de los curadores del Latin American Fashion Week, estará en el último día de Colombiamoda mostrando una colección que trae reflexiones del arte y de la sociología.

Su juventud no lo había llevado aún a descubrir todo ese relato de los estructuralistas que han promulgado por décadas que el autor ha muerto, que ya nadie puede declararse como creador único de ninguna obra. Esta idea caló en su mente de diseñador y se embarcó en una exploración colectiva que intentó desdibujar su impronta y darle protagonismo a un trabajo de diseño que funcionó como una gran maquinaria. Lo asaltaron luego algunas ideas del pintor Francis Bacon y junto a su patrocinador, Pintuco —que le ofreció sus nuevas exploraciones de color para la nueva temporada y de donde Álvarez tomó todos los acentos del blanco, los rojos y azules—, el diseñador creó unas manchas particulares que permearon también las formas de sus diseños. “Es una colección llena de curvas, que se olvida de los límites y los contornos y que encuentra un gran equilibrio entre esa experimentación que marcó mis inicios y los caminos hacia un mercado internacional que ahora se presenta como un nuevo reto”, asegura el creador.

Camilo Álvarez usará telas de diferentes composiciones, jerseys y tafetanes, para darle soporte a esa mancha que ha creado.

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