Unidos por la danza y la música

Este sábado habrá gala en el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena.

Soweto, Sudáfrica. Ubicado a 24 kilómetros al sudoeste de Johannesburgo, este suburbio es conocido por ser la cuna de la resistencia contra las políticas segregacionistas del Apartheid.

Durante este fenómeno de represión, que se agudizó a mediados del siglo XX, el color de la piel determinó la calidad de vida. “Estamos decididos a que Sudáfrica siga siendo blanca. Esto significa una sola cosa: la dominación de los blancos. Nuestro objetivo es terminar con la discriminación, separando cada vez más al blanco del negro”, dijo alguna vez el exministro Hendrik Verwoerd.

Desde su concepción, Soweto estaba destinada a ser tierra de desterrados. La migración masiva de negros que venían de las zonas rurales del país para trabajar en las minas de oro en Johannesburgo desató el pánico racista de la minoría blanca. La mano de obra negra fue reubicada y desplazada a los alrededores de la ciudad de oro.

Aunque hoy no está rodeada de alambrados y tanques, Soweto sigue siendo víctima de la brecha social, de la miseria, de las drogas y del VIH.

Este fue el desolador panorama que la violinista inglesa Rosemary Nalden encontró: “Cuando conocí a estos niños en mi primer viaje, en 1992, encontré en ellos entusiasmo, motivación y talento. Observé que las dificultades y la pobreza tenían un impacto positivo en su creatividad”. Tras cinco años de tropiezos con el proyecto musical, en 1997 Nalden finalmente fundó el reconocido Buskaid Soweto String Ensemble.

Conformado por 27 músicos, la orquesta de cuerdas es la invitada de honor por estos días en Cartagena. El objetivo: interactuar con la comunidad.

Durante esta semana, los músicos participaron en ensayos abiertos didácticos, conciertos gratuitos, conversatorios sobre la realidad contemporánea sudafricana, visitaron el Barrio Nelson Mandela y, por supuesto, dialogaron con su anfitrión, El Colegio del Cuerpo.

Sus fundadores, Marie France Delieuvin y Álvaro Restrepo, han creado un espacio para que los niños y jóvenes de Cartagena tengan una oportunidad de acercarse a la dimensión expresiva y artística del cuerpo a través  de la danza contemporánea.

“Siempre he dicho que el ‘apartheid’ cartagenero es peor que el de Sudáfrica, pues al menos el de ellos era explícito y declarado, el nuestro, soterrado y silencioso. Lo que estamos proponiendo con nuestro trabajo es —no sólo a los jóvenes sino a la sociedad en su conjunto— una nueva visión y noción de riqueza”, dice Restrepo en una entrevista.

La presentación, que hoy tendrá lugar en el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena, es el resultado de la interacción entre estos dos proyectos hermanos. Los bailarines de la compañía del Colegio del Cuerpo y los estudiantes del Programa Estudios Contemporáneos en Danza participarán en la segunda parte del encuentro, mediante una puesta en escena conjunta con Buskaid Soweto String Ensemble.

Comprometidos con el talento humano, la Cámara de Comercio de Cartagena y El Colegio del Cuerpo le apuestan a la creación de espacios para el arte. Próximamente, la zona norte de Cartagena contará con un Centro Cultural.