Uribe, ¿factor de división verde?

La senadora Gilma Jiménez y la representante Ángela María Robledo son las más aguerridas figuras de las dos tendencias en que se debate el Partido Verde por los apoyos externos al candidato a la Alcaldía de Bogotá.

El peñalosismo anhela la compañía política del expresidente y su coalición. El mockusismo los rechaza por lo que han hecho.

Cecilia Orozco Tascón.- Se opone usted a que Enrique Peñalosa reciba apoyo del uribismo. Para ganar la Alcaldía de la capital ¿todo vale?

Representante Ángela María Robledo.- No, no todo vale.

C.O.T.- Pero ¿para qué tener tres millones y medio de seguidores políticos sin no conquistan el poder?

A.M.R.- Nuestro partido tiene dos componentes: la conquista del gobierno, por supuesto. Y la esperanza de la ciudadanía que nos acompañó. Esta última parte es fundamental. Y nos la estamos jugando en la próxima contienda electoral.

C.O.T.- “Una visión de Bogotá” como la que el candidato Peñalosa y el Partido Verde quisieran desarrollar si llegan a la Alcaldía ¿puede sostenerse si ganan gracias a alianzas políticas que conllevarán intereses distintos?

A.M.R.- Mockus ha dicho que se pueden trabajar programas y que el candidato debe priorizar ciertos aspectos de esos programas aun haciendo alianzas políticas. Pero éstas no sólo tienen que parecer transparentes sino serlo.

C.O.T.- ¿La alianza con Álvaro Uribe y con el partido de la U no le parece transparente?

A.M.R.- Álvaro Uribe actuó, en sus tres grandes ejes de gobierno: seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista, con el argumento del todo vale. Mientras tanto, en las administraciones de Mockus, Peñalosa y Garzón en Bogotá se pudo lograr seguridad, política social y saneamiento fiscal sin violar ningún principio.

C.O.T.- Entonces ¿sería deseable que Uribe no apoyara a Peñalosa?

A.M.R.- El ciudadano Uribe puede apoyar al candidato verde. El expresidente Uribe tiene muchas cosas que explicarle a Bogotá y también a Colombia. En la segunda vuelta de la campaña presidencial del año pasado, Antanas Mockus obtuvo alrededor de 800 mil votos en la capital. Estoy segura de que los verdes podemos llevar a Peñalosa, el mejor de los candidatos, a la Alcaldía si tenemos similar acompañamiento ciudadano. Sin embargo, tenemos que ser coherentes y consistentes.

C.O.T.- Es decir, ¿no necesitan a Uribe?

A.M.R.- Por  el  contrario, creo que su apoyo resta votos. Si Peñalosa confía más en la fuerza verde de Bogotá, puede tener muchísimo mayor éxito del que espera en las elecciones. En las reuniones de la dirección nacional del partido se planteó la posibilidad de establecer alianzas ciudadanas primero, y después, alianzas con otros partidos. Pero estas últimas no se han definido aún.

C.O.T.- ¿Cuáles son las ventajas y cuáles las desventajas de aceptar un apoyo de Uribe?

A.M.R.-  Francamente no le veo ninguna ventaja. Respeto al expresidente por la posición que ocupó, pero él es el pasado. Bogotá necesita presente y futuro.

C.O.T.- ¿Cree, como algunos verdes, que los acercamientos de Uribe a Peñalosa son sólo una estrategia para desprestigiar al candidato verde y apuntalar al aspirante de la coalición uribista?

A.M.R.- No de esa manera. Más bien creo que el expresidente utiliza unas prácticas políticas que lesionan la institucionalización. Fíjese que él, en sus mensajes en Twitter, habla de Peñalosa y le pide a él que se siente con Lozano o con Óscar Iván Zuluaga, pero nunca menciona el marco de los partidos, menos el del Verde. Se refiere al individuo Enrique Peñalosa. No sé si de ahí se puede deducir que Uribe quiere provocar una fisura.

C.O.T.- ¿Cuál tendencia prima dentro del partido: la peñalosista o la mockusista?

A.M.R.- Me resulta muy difícil afirmar algo al respecto. Sobre todo porque más allá de cómo se denomine la tendencia, lo que debemos sentir quienes representamos el Partido Verde es la enorme responsabilidad que tenemos con quienes votaron por nosotros. Al principio de la campaña presidencial pasada, éramos tres personas recorriendo Bogotá, una de ellas, Gilma. Luego, el movimiento empezó a tomar fuerza y al final éramos tres millones y medio de personas. A ellas tenemos que responderles ahora.

C.O.T.-  ¿Se dividirá el Partido Verde por cuenta de Álvaro Uribe?

A.M.R.- No quiero y no creo. Si eso sucediera, habría una enorme desilusión. Confío en que encontremos el camino para que eso no ocurra.

Senadora peñalosista Gilma Jiménez:

Cecilia Orozco Tascón.- El principal tema de discusión verde hoy, es el del apoyo de Álvaro Uribe y de la U a Enrique Peñalosa ¿Para ganar la alcaldía de Bogotá ¿Todo vale?

Senadora Gilma Jiménez.- Por supuesto que no. No se puede admitir que se mencione el concepto de “todo vale” al lado del nombre de Peñalosa. Esta ciudad y el país  saben quién es él y les consta que tiene una sola línea de conducta. Perdimos la elección presidencial y de esa experiencia aprendimos que no podemos enterrarnos creyendo que somos los únicos capaces y honestos. “A mí no me pagaron, yo vine porque quise” fue de lejos una consigna ofensiva con el resto de la sociedad que podía ser gente de bien sin acompañarnos.

C.O.T.- Ustedes atrajeron 3 millones y medio de votos por el rechazo a ciertas prácticas ¿Cómo explicar ahora que hay que recibir el apoyo de quienes representan esas mañas?

S.G.J.- La situación de Bogotá es tan absolutamente grave y delicada que el partido Verde tiene, como ningún otro partido porque en sus entrañas hay tres exalcaldes de la calidad de Mockus, Garzón y Peñalosa, la obligación de salvar la ciudad que ellos construyeron. Hoy el modelo está en peligro. Eso nos obliga a convocar a todos los sectores sociales y políticos para iniciar la reconstrucción.

C.O.T.- ¿Incluso con el apoyo del expresidente Uribe?

S.G.J.- El tema no es Uribe sino Bogotá. Tenemos el mejor candidato, un partido que cuenta con tres personas probadas en materia de gobernabilidad, probidad y transparencia. Nos corresponde convocar a todas las fuerzas para que nos acompañen en el propósito de rescatar la ciudad.

C.O.T.- Tres millones y medio de seguidores verdes sin conquistar el gobierno de Bogotá ¿Para qué?

S.G.J.- Esa es una discusión pertinente. Los partidos políticos no son ONG ni pertenecen a la academia. Son organizaciones cuyo objetivo es la conquista de escenarios para hacer efectivos sus planteamientos y su ideología. No sacamos nada con tener un discurso si somos incapaces de lograr el favor de las mayorías. Por eso participamos en la campaña presidencial. Y ahora en la próxima regional. Seguramente vamos a hacer alianzas con otras fuerzas políticas de cara a la ciudadanía y sin relación con la repartija o la politiquería.

C.O.T.- Peñalosa ha estructurado un proyecto de ciudad. Con alianzas políticas, con gente y partidos divergentes ¿Podrá gobernar con sus planes o le tocará implementar otros?

S.G.J.- En una década de gobiernos presididos por líderes que no eran iguales, se logró tener una sola visión. Mockus innovó con elementos pedagógicos. Peñalosa construyó sobre el legado de Mockus e incorporó la transformación urbana. Luego llegó Lucho Garzón, recogió lo que sus dos antecesores hicieron e implantó el tema de seguridad alimentaria. El partido Verde cometería un grave error de gobernabilidad sí se niega a reorientar a Bogotá.

C.O.T.- Y ¿Quién ganará el pulso por la gobernabilidad? 

S.G.J.- Esa discusión no se puede dar en abstracto sino refiriéndose a la persona que vamos a elegir. A nadie se le puede olvidar el talante del candidato. Estoy completamente segura de que nadie espera nada distinto de lo que ya hizo cuando no cedió ni a la politiquería ni a los tratos oscuros.

C.O.T.- ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de aceptar el apoyo de Uribe?

S.G.J.- El apoyo del expresidente no puede minimizarse porque estamos hablando de un gran elector. Si están  todos los sectores políticos, sociales y académicos, habrá mejor suerte para la ciudad. Esta es la ventaja. Resaltar las desventajas es distraerse del fondo del problema que no es otro que sacar a la capital de la crisis.

C.O.T.- ¿Cree que los acercamientos de Uribe a Peñalosa podrían terminar desprestigiando a éste y posicionando al candidato que determine más adelante la coalición uribista?

S.G.J.- No conozco tanto a Uribe pero no creo que piense en esos términos. Recuerde que en su primer gobierno llamó a personas del equipo de Peñalosa porque reconocía su calidad. Creo que Uribe está siendo sincero. Pero además, tampoco somos tan ingenuos ni manipulables.

C.O.T.- ¿El partido va a terminar dividido?

S.G.J.- Espero que no. Sería una gran desilusión. El doctor Mockus nos dio una lección en la campaña pasada cuando visitó a Uribe en la Casa de Nariño y tuvo la sensatez de reconocer los aportes del gobierno pasado. No veo por qué ahora va a ser distinto. Cuando él era el candidato, todos lo acompañamos. Hoy, es Peñalosa y tenemos que asumir una conducta igual. Entre otras cosas, debemos preguntarnos por qué en las presidenciales no superamos los votos de Juan Manuel Santos en Bogotá, aún teniendo en nuestras filas a los tres exalcaldes más exitosos de la ciudad.

Otros desacuerdos internos

C.O.- La senadora Jiménez propone que los violadores de niños tengan penas hasta de prisión perpetua. Siendo usted del Verde, ¿por qué se opone?

 Ángela M. Robledo.- La ley es una instancia de control, pero las sociedades se transforman en su esencia sólo cuando hay cambios culturales y morales. Mejor que endurecer la acción punitiva sería desarmar de agresiones el espacio familiar, el primero donde hay violaciones. Y habría que convertir el cuerpo de los niños en tabú absoluto, modificando las valoraciones sociales.

C.O.- Usted también se opone a unos artículos que promueve la senadora Jiménez en relación con el incremento de penas para jóvenes delincuentes, ¿por qué?

A.M.R.- El Código de Infancia y Adolescencia no ha tenido tiempo de ser evaluado. El sistema de responsabilidad penal adolescente hace parte de ese código y apenas ha empezado a funcionar hace un año. Lo sensato es aplicarlo antes de reformarlo. Hay cerca de 100 mil procesos abiertos contra jóvenes; alrededor de 14 mil juicios y 12 mil muchachos recibieron alguna sanción. No es verdad que no estén pagando sus penas: pagan más que paramilitares o que parapolíticos. Como dicen los especialistas: más política social y menos política criminal.

“Lo hecho hasta ahora es un fracaso”

C.O.- ¿Le sorprende que en su partido haya oposición a la cadena perpetua para violadores?

Gilma  Jiménez.- Primero, no se puede reducir la propuesta a cadena perpetua para violadores. Proponemos también la construcción de una sociedad privilegiada para los niños. Segundo, creo que no hay opositores a mi propuesta, sino tesis complementarias: a la aplicación de justicia, adicionarle la formación y construcción de sociedad.

C.O.- Mientras usted apoya el incremento de penas para los jóvenes que delincan, otros creen que hay que hacer cambios culturales. ¿Está exagerando la solución punitiva?

G.J.- No nos referimos a niños, sino a adolescentes mayores de 14 años  a quienes la legislación les da algunas responsabilidades. Hay que admitir que lo hecho hasta ahora ha sido un fracaso.

C.O.- ¿Cuál es su propuesta?

G.J.-  Subir las penas de cuatro delitos: homicidio, violencia sexual, secuestro y lesiones personales agravadas. Que la sanción se cumpla en lugares especiales y que las penas puedan llegar hasta diez años, pero siendo revisadas cuando se cumpla el 50%.