Verdad sobre la muerte de Bolívar

Mientras Hugo Chávez recibe tratamiento en Cuba, en Venezuela se revelan los resultados de la exhumación con la que se pretendió determinar la causa de la muerte de Simón Bolívar. El prócer no murió de tuberculosis sino de un “choque hidroelectrolítico”.

La realidad ha cambiado en casi tres años que han pasado desde que el presidente Hugo Chávez estableció la Comisión Presidencial para realizar una “investigación científica e histórica” que resolviera las dudas que se tejían alrededor de la muerte de ‘El Libertador’, Simón Bolívar. El mandatario tenía sus dudas sobre el deceso del prócer en Santa Marta, pues decía ser consciente de que la historia de estas tierras la había escrito la oligarquía criolla, un grupo que no simpatizaba con sus ideales y que no era descabellado pensar que la tradicional versión de su fallecimiento, víctima de una implacable tuberculosis, no fuera más que una patraña. Chávez parecía estar más cerca del lado de la conspiración que decía que Bolívar había muerto envenenado, asesinado.

Después de trabajar cerca de dos años, la Comisión estableció un equipo capaz de cumplir con todas las normas científicas que garantizaran la objetividad de un veredicto. El gobierno trabajó en conjunto con el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), para finalmente, el 15 de julio de 2010, exhumar los restos de El Libertador, del Panteón Nacional, para llevarlo a los laboratorios, “porque a nuestros niños no los podemos seguir engañando”, dijo el presidente en alguna oportunidad.

La realidad ha cambiado porque mientras en aquella madrugada de julio Chávez escribía en su cuenta en Twitter frases como: “Confieso que hemos llorado, hemos jurado. Les digo: ‘Tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada. Dios mío’”, hoy sus frases han sido reemplazadas por palabras de agradecimiento a las personas que a diario le expresan sus buenos deseos de su tratamiento en Cuba. Chávez tiene cáncer y debe permanecer unos días –no se ha especificado cuántos, su arribo se produjo el sábado- para poner en marcha la segunda etapa de su recuperación. Hace un par de semanas un tumor cancerígeno le fue extirpado.

Chávez no está en Caracas aunque mantenga comunicación constante con Venezuela a través de las cadenas nacionales de radio y televisión. Es posible que él sea el encargado de difundir el domingo, como está previsto,  los resultados de la investigación que se tardó poco más de un año, pero no podrá hacerlo desde el Panteón Nacional como cuando acompañó a los forenses durante la exhumación. Aunque el anuncio no ha sido oficial, dichos resultados ya fueron publicados por el diario venezolano Últimas Noticias, que obtuvo la primicia de boca de uno de los analistas que participó de los análisis: en efecto, Simón Bolívar no murió de tuberculosis.

El diario, que mantiene a la fuente en al anonimato, revela que ‘El Libertador’ no fue envenenado. Sin embargo, la causa de su fallecimiento sí fue un problema de salud: “un choque hidroelectrolítico”, aseguró el forense. Más que una enfermedad, dicho choque se produce cuando el cuerpo recibe poco alimento y adicionalmente es incapaz de mantenerse hidratado, perdiendo constantemente elementos como sodio, bicarbonatos y potasio, necesarios para el funcionamiento del organismo. Eso le sucedía a Bolívar, producto de una fuerte infección que le afectaba el colon.

Aparentemente, la oligarquía criolla no tuvo que ver con su deceso, cómo Chávez en alguna ocasión pudo pensar. Murió enfermo, con un tratamiento limitado por la época. Quizá la medicina de hoy hubiera podido prolongar su existencia más allá del 17 de diciembre de 1930. Quizá la medicina y las quimioterapias de La Habana puedan ayudar a Chávez a vencer en su batalla contra el cáncer.

 

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