"Voy por los 200"

'El Camello', figura del colíder Envigado, dice que Medellín es el club de sus amores.

En el que sería el patio de su casa, su cancha de barrio, su arco predilecto, ese que tanto teme por su devenir, en el Atanasio Girardot, debutó el delantero Jorge Horacio Serna como profesional  con la camiseta del Medellín cuando tenía apenas 20 años. De la mano de Juan José Peláez fue titular en un partido ante Real Cartagena, pero no fue lo esperado: “Se metieron debajo del arco y no dejaron meter goles”, recuerda El Camello sobre aquel partido del año 2000.

Ocho días después tuvo su revancha en Cali. Fue suplente, pero cuando entró en el segundo tiempo, tras un centro desde la izquierda, vulneró a Rafael Dudamel.

Con el equipo de sus amores consiguió ser el máximo artillero en 2001, al marcar 29 goles, y tres años después fue campeón con aquel conjunto dirigido por Pedro Sarmiento, que hoy lo dirige en Envigado, club con el que consiguió el domingo, ante Chicó, el gol 103 de su carrera.

Además de pertenecer ahora a ese exclusivo clan de los 100, Serna es un trotamundos del fútbol, un guerrero de mil batallas, y las camisetas que cuelgan en su ropero así lo certifican: las de Como de Italia, Peñarol de Uruguay, Colo Colo de Chile, Real Jaén de España, Caracas de Venezuela, Deportivo Quito de Ecuador, Alianza Lima de Perú, Atlético Paranaense de Brasil y Deportes Tolima.

¿Qué representan más de 100 goles en Colombia?

Es una cifra muy buena para  un jugador. Habla muy bien de un delantero. Pero esperemos que sean muchos más.

¿Cuántos?

Muchos, todavía me quedan varios años de buen fútbol y ahora voy por los 200.

Su mejor gol.

El más representativo para mí fue el que hice en la final en 2004 ante Nacional. Después uno que hice en la Libertadores contra Atlético Paranaense.

El que más ha celebrado.

Ese contra Nacional. Lo festejé mucho. Apenas obvio pues le anoté al archirrival de mi equipo, del que soy hincha. Y claro, las dos tripletas que le he hecho a ese mismo equipo.

¿Es especial enfrentar a Medellín?

Claro. Es mi equipo, con el que debuté y me di a conocer. Esta hinchada es muy querida conmigo, me canta cada vez que juego en el Atanasio: “Goleador, Camello, goleador”.

¿Cuál ha sido el gol más feo?

Nosotros hacemos goles fáciles, feos, que han sido similares. Esos uno no los recuerda.

¿Quién es su arquero ‘coco’ en Colombia?

Andrés Saldarriaga, ahora compañero mío en Envigado. Nunca he podido con él, siempre me la ha atajado.

¿Y usted es el ‘coco’ para cuál portero?

Para Rafael Dudamel y Milton Patiño. No recuerdo cuántos goles les he metido a cada uno, pero es una buena cantidad.

¿Quién ha sido su mejor pasador?

Néider Morantes, sin duda. Con él jugué en Medellín y ahora en Envigado, gran jugador.

¿A qué equipo le gusta más marcarle?

Hay que marcarles a todos. Pero, claro, puede pasarme un fresquito cada vez que lo hago ante Nacional.

¿Qué le dejó su paso por el  exterior, en donde marcó 23 goles en seis clubes?

Italia fue una gran experiencia en lo personal porque jugué poco y no marqué. En Venezuela salí campeón. Marqué goles de gran factura en Peñarol y Colo Colo. Han sido buenas y malas experiencias.

¿Malas como en Perú?

Sí, llegué con ilusiones y no me dieron continuidad. Lo único que me dejó Perú fue mi apodo, por mi parecido con Jorge El Camello Soto, un exjugador.

Y también ha anotado con la selección…

Debuté en la selección y con gol en un amistoso contra Australia en 2000, en El Campín.

Termina contrato en diciembre con Envigado, ¿qué sigue?

No sé. Siempre sueño con volver al Medellín.

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