Yeisson Lizalda: "Sentí nervios, pero es normal"

Con apenas 16 años y 34 hermanos, Yeisson, quien fue goleado por Millos, dice que si lo vuelven a llamar, aceptaría.

Dos veces la bendición para encomendarse a su hermana y su sobrino, quienes perdieron la vida en un accidente de tránsito hace dos años en Cúcuta, es el ritual de todas las mañanas de Yeisson Lizalda Cepeda, el arquero que recibió los cinco goles de Millonarios, el pasado sábado, vistiendo el uniforme del Quindío en su debut como profesional.

Lizalda, de 16 años de edad, es ahora sin duda alguna el más famoso del barrio San Marino de la ciudad de Cali, no sólo por su primera aparición en el fútbol profesional sino por ser el hijo número 34 de Benigno, a quien no ve desde hace cerca de tres años.

“Quiero a mis hermanos, son mi familia, pero sólo los he visto una vez, por eso no tienen un papel importante en mi vida, excepto Arley, que vive a dos casas de la mía y me aconseja todos los días porque no le gusta verme en la calle después de las 9 de la noche. Él dice que eso no es típico de un deportista disciplinado”, cuenta con una sonrisa grande este arquero de piel morena y cabello ensortijado.

Yeisson asegura que una de sus grandes características es la perseverancia y que su primer sueño hecho realidad fue llegar al fútbol profesional cuando se enfrentó contra Millonarios en Bogotá. “Creo que nos faltó dar mucho más, pero también estamos en un nivel que es digno de respetar y si nuestro próximo compromiso fuera en dos días contra el Real Cartagena, en Armenia, yo no lo pensaría dos veces para decir que sí”.

A los 9 años de edad, con 1,50 metros de estatura, se inició como arquero en la escuela Las Ceibas, orientada y dirigida por el profesor Humberto Paz, a quien le habían hablado de un niño con facilidades para tapar: “Gracias a él, por haberme hecho caer en la cuenta de que yo nací para esto y por haberme dejado volar el día que Hernando Ángel me dijo que me fuera para Boca Juniors, luego de que le metiera un golazo al arquero de ellos, cuando yo era delantero”, contó.

Su recorrido como arquero es muy corto. Hace dos años en un partido contra el Deportivo Cali, quien ocupaba ese lugar en la escuela fue expulsado por cometer un penal; César Torres, coordinador de las inferiores del Boca Juniors consideró que debía tapar Yeisson Lizalda: “Justo lo atajé para nunca más volver a ser delantero”, recordó Yeisson, quien tras la goleada en Bogotá fue felicitado y consolado por el arquero de Millonarios, Nelson Ramos.

Aunque asegura sentirse satisfecho por haber ido a cumplir en El Campín, desea que la próxima vez que llegue al fútbol profesional colombiano sea porque ya está listo y preparado para ese reto: “Sentí muchos nervios, es normal, todo el mundo sabe que nosotros fuimos porque la nómina de la categoría A tomó la decisión de faltar, sin embargo, con coraje asistimos pero no estábamos entre iguales”.