Yvonne Nicholls y el arte de la amistad

La reconocida relacionista pública fue condecorada esta semana por el presidente Juan Manuel Santos con la Cruz de Boyacá.

“Alguien dijo que definir es limitar, no me gustan las limitaciones. En cuanto a mi personalidad, no me gusta la introspección”,  advertían las palabras de Yvonne Nicholls en  una campaña publicitaria de un Whisky en   la que   participó como imagen a finales de los 80. Los que la contrataron  tenían claro que el concepto del destilado tenía que estar ligado a  una persona de mundo y a una experta en las relaciones sociales. Y para eso ella es la reina.

Llegó a Seguros Bolívar en 1973  por insistencia, por terquedad, cuando nadie daba un peso por su permanencia.  Antes había vendido muebles de oficina en  las  Industrias Metálicas de Palmira, pasajes en  Aerovías Panamá,  esmeraldas en una joyería del Tequendama y arte  en  la Galería de Hans Ungar,  El Callejón.

Mucho se ha dicho que en la historia  de las relaciones públicas del país hay un antes y un después de Yvonne Nicholls.  Este fue un oficio que ella fue construyendo más allá de las bases de datos, más allá de un envío de flores o de la organización de un coctel.  Su vida es su trabajo y su trabajo es su vida. “Ese fue mi éxito.  Yo soy Yvonne Bolívar, así  me bautizaron hace unos años”, asegura.

Reconoce que la educación le hizo falta porque   nunca terminó el bachillerato, y por lo tanto carecía de metodología para trabajar. Los idiomas, inglés,  y un francés con el que se defiende,  fueron sus logros académicos, pero también es consciente de que los horarios en formato de asignaturas le hubieran quitado la libertad absoluta de la que ha gozado. 

Nadie le podrá quitar dos de los sellos distintivos de  su labor en Seguros Bolívar: haber creado el premio de periodismo nacional más reconocido que galardona  la excelencia y la independencia del oficio  y haber puesto el arte  colombiano como objeto de centro de mesa.     Su  logro no es sólo haberlo creado sino haber  conservado  la distancia entre la compañía  y  el  premio para que hoy en día   tenga vida propia. 

Los libros de arte que llegan  en diciembre como regalos navideños a los clientes    han      impulsado y visibilizado el arte local,  tarea que   fue replicada  por otras empresas. Su compañero de crimen en esta  empresa de llevar el arte en ediciones de calidad y muy cuidadas  fue Benjamín Villegas. 

Otro premio que creó en su gestión fue el de televisión.  Sin embargo, después de diez años de repartir estatuillas,   le puso punto final  porque las peleas y la dura competencia entre los programadores eran insalvables y le echaban los platos rotos a ella, le quitaban el saludo...

Cuesta imaginar que a una persona como Yvonne Nicholls le quiten el saludo, porque si en algo coinciden sus amigos, conocidos y compañeros de trabajo es en señalar la gran calidad humana que la caracteriza.  Siempre presente con un saludo, con una llamada, con un regalo, y  cálida con el celador o  con el presidente de una compañía; los buenos o los malos vientos no cambian su forma de  tratar y de acercarse a la gente; además, tanto   la lealtad  como  la honestidad son dos cualidades que todos le resaltan con   mayúsculas. Dos cualidades cuyos antónimos le resultan insoportables, imperdonables.

El señor Peralta, su conductor desde hace 27 años,  le sigue poniendo en los recorridos urbanos  la W de ‘Julito’ por las mañanas, Caracol Noticias al mediodía y ‘La Luciérnaga’ en la tarde.   Peralta ha sido testigo de varias veladas,   madrugadas  y noches en blanco  que le implicaban llevar de un lado a otro a su jefe  y dejarla  sana y salva en su casa. Seis, siete, hasta  ocho eventos podían ser el orden nocturno de un jueves o  un viernes en la vida de hace unos años de Nicholls, cuando prefería el vodka al whisky para amenizar las horas. Ahora que la cultura vitivinícola se popularizó,  toma vino rojo. Entre tantos acontecimientos sociales, su guardarropa siempre ha sido cuidado por la diseñadora Amelia Toro, quien   la complace en su gusto clásico al vestir.  Los zapatos y las carteras son sus debilidades, sólo que ahora sacó del clóset los tacones.   Las noches dejaron de pertenecer a los cocteles y a los eventos, ahora son caseras:  reparte su tiempo entre  revistas que le  divierten, como   Hola, el programa español ‘Corazón, Corazón’, la telenovela  de  Televisión Española ‘Amor en tiempos revueltos’,    y los fines de semana  su proveedor de películas clásicas, Federico Serrano, que cuenta con alrededor de 10.000 cintas,  le manda tres que ella religiosamente le devuelve  en la misma  bolsita en la que le  llegaron.     

Los medios siempre han sido fundamentales  y está conectada con la actualidad todo el tiempo.   Porque si de algo se puede ufanar la señora Nicholls es que está muy bien informada, ‘dateada’, dirían otros. De hecho, a sus asistentes les solía hacer pequeños tests de actualidad por las mañanas y no faltaban los que salían  corchados. Sin duda,   la palabra exigencia la conocen todos los que han trabajado a su lado, como también su memoria prodigiosa, con la que logra recordar los nombres de las personas, lo que hacen y de quién o quiénes  son  amigos. Ese era el mismo talento que hacía posible que escribiera de su puño y letra las miles de invitaciones para los Premios de Periodismo.  

Guillermo de la Torre, asistente de Nicholls durante diez años, confiesa  que  lo que la diferenciaba de todos los demás que ejercían la misma  profesión era  su poder de convocatoria y la sabiduría para mezclar a la gente en el momento y en el lugar preciso. Esa magia también se traducía en un agudo olfato que le permitía vaticinar el futuro de las personas y  con el que lograba  percibir las importantes carreras que seguirían  los  por entonces desconocidos. “Yo sabía que César Gaviria sería presidente  desde que  era alcalde de Pereira  ”, afirma.

Ese don de gentes ha hecho que sus amigos se multipliquen sin querer y que ese cariño y aprecio  sea mutuo y  genuino. En las paredes de su oficina,  a la que no ha dejado de ir a pesar de su jubilación,  el material fotográfico es invaluable. La historia de los protagonistas del país  está ahí colgada. Artistas, actores, políticos, empresarios, periodistas, todos han sido tocados  por su trato.  

 El viernes, el presidente Santos  la condecoró con  la Cruz de Boyacá.  “Cuando estábamos en la elaboración del decreto me preguntaron ‘¿y la doctora Yvonne es doctora en qué?’ Y yo le dije ‘es doctora en el arte de la vida. Y no solamente doctora en el arte de la vida. Es  Ph.D en amistad, es Ph.D en generosidad, es Ph.D. en calidad humana’” dijo el presidente en su discurso.

En estos momentos, su casa está llena de regalos, de chocolates y de flores; una muestra más del cariño de los vínculos que ha creado a través de todos estos años.  Al amor lo dejó hace tiempo,  y  esta frase que pronunció hace algunos años  sigue vigente:  “La amistad es lo más importante del mundo. Yo sacrifico cualquier novio por un amigo y cuando me aburren los novios los convierto en amigos”.