Zarzuela en su otra vecindad

'Madrid, una antología de zarzuela', es un espectáculo en gran formato que incluye la participación de 120 artistas en escena, bajo la dirección de los maestros Miguel Roa y Jaime Martorell.

Miguel Roa no necesita escuchar la música, con verla es suficiente. Después de enterarse de los acontecimientos más importantes de España y de revisar la actualidad mundial en las páginas de los principales diarios, él se dedica a ver música y lo hace imitando a los grandes maestros, quienes contemplaban el arte sonoro repasando las partituras. En lugar de desplazarse hasta lugares recónditos de la mano de un novelista o imaginarse las características sublimes del amor a través de los ojos de un poeta, prefiere la evasión guiado por la actividad que desde hace más de medio siglo lo nutre tanto en cuerpo como en lo que muchos denominan espíritu.

Sin embargo, este pasatiempo, que se puede considerar exclusivo para profesionales de la música o para melómanos inconformes, le ha servido a Roa para diseñar espectáculos de alto impacto como Viva Madrid, una antología de zarzuela, en el que se hace un recorrido musical por lugares emblemáticos de la capital española con fragmentos de algunas de las más populares y tradicionales canciones dramáticas de este estilo lírico. Pero además de incluir piezas de alta recordación como Las leandras, Luisa Fernanda, El último romántico, Don Manolito, El tambor de granaderos y Doña Francisquita, para mencionar tan sólo algunas, también se incorporan fragmentos de zarzuelas de poca divulgación. En esta labor de selección tuvo mucho que ver Jaime Martorell, quien ejerce como director escénico y quien se dedicó a realizar un guión y darle continuidad para que el público tuviera la oportunidad de apreciar la grandeza, muchas veces cuestionada, de esta manifestación, que incluye canto, baile, teatro y artes visuales.

“En la música no hay géneros menores, ni mayores. La gente que opina que la zarzuela es un estilo mejor, es por darse importancia. Parece que esa denominación parte única y exclusivamente de la duración del espectáculo”, asegura Miguel Roa, quien aclara que el factor monetario perjudicó este estilo del canto lírico. El negocio era que en lugar de darles a los asistentes una zarzuela en cuatro actos eternos que podían ver unas 800 personas en el teatro, se podía ofrecer esa misma obra de cuatro horas en cuatro eventos de una hora de duración cada uno. Así el público también se multiplicaba y de ahí vino la denominación de la zarzuela como el teatro por horas o género menor de la música culta.

Para hacer el contrapeso a esta idea errada, Miguel Roa y Jaime Martorell diseñan propuestas contundentes. Por eso, para sólo mencionar este montaje de Viva Madrid, una antología de zarzuela, que es una coproducción del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo con los Teatros del Canal de Madrid, necesitaron de cuatro contenedores de 40 pies cargados con cajas, estructuras, vestuario y accesorios como carrozas, globos flotantes, faroles, bicicletas antiguas y toda clase de objetos del siglo pasado, mientras que para el vestuario recurrieron a 690 vestidos y más de 100 pelucas.

La Orquesta Sinfónica Nacional (que tendrá con este montaje el privilegio de estrenar el foso del Teatro Mayor) y el Coro de la Ópera también participan en el espectáculo, así como los solistas Adriana Mastrángelo (mezzosoprano), Cristina Faus (mezzosoprano), Martín Muehle (tenor), Federico Gallar (barítono), Juan Carlos Barona (barítono) y Vanessa Cera (soprano).

“Estoy muy complacido de dirigir tanto la orquesta como el coro. No es la primera vez que vengo a Colombia, pero esta es la primera vez que me encuentro con todo arreglado. La orquesta tiene una media de edad muy joven, al igual que el coro. Otra cosa es que hay que hacer indicaciones sobre el estilo, porque una cosa es cantar La traviata, que todo el mundo conoce, y otra muy distinta es ejecutar La verbena de la paloma”, dice Roa, para quien las jóvenes generaciones están bastante desinformadas sobre este género lírico al que sus abuelos y padres asistían casi a diario a los salones para disfrutar de la música.

Con 50 años de trabajo en los escenarios líricos, Miguel Roa ha comprobado que en sitios tan lejanos como China o Japón, la zarzuela se recibe con aplausos. Para la gente que nació en las décadas del 60 y el 70 es todo un descubrimiento y demuestran que les llega, pero los más jóvenes están en otra línea porque está la informática y tienen otras prioridades. “Mi generación iba a los teatros porque se estaba más calientito ahí que en la propia casa y no importaba mucho si uno iba a ver teatro dramático, ópera o zarzuela. También estaban los cafés cantantes, que estaban restringidos para las damas, y ahora, cuando la gente redescubre las zarzuelas, se encuentra con un estilo importante que comenzó a ser determinante desde 1850 y cuyo catálogo está conformado por más de once mil títulos”, explica este músico y director español que, contrario a lo que podría pensarse, tiene en su Ipod un número indeterminado de versiones de la Suite para violoncello de Johann Sebastian Bach, una música que ha escuchado cientos de veces y ha visto otras más.

Viva Madrid, una antología de zarzuela. Teatro Julio Mario Santo Domingo, Calle 170 Nº 67-51. Funciones viernes 20 y sábado 21 de mayo, 8:00 p.m.; domingo 22 de mayo, 11:00 a.m.; jueves 26, viernes 27 y sábado 28 de mayo, 8:00 p.m. Tel: 593 6300 y www.tuboleta.com.