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Los pasos de Santiago Arias que repite su hijo

En las tribunas de los estadios en los que ha jugado el equipo tricolor en esta Copa América de Brasil 2019 ha estado Thiago, su mayor motivación.

Santiago Arias y su hijo Thiago.@FCFSeleccionCol

Sus pasos cada vez son más firmes, no le gusta que lo alcen y prefiere caminar por su cuenta. Si tiene una pelota al frente la patea. Lo sabe hacer con la izquierda y la derecha, porque desde que aprendió a caminar su papá le lanza el balón para que lo remate con ambos pies.

Cómo no va a ser futbolero Thiago Arias si con un poco más de dos meses de nacido ya iba a estadios de fútbol. Cómo no va a amar este deporte si con menos de dos años de vida ha visto a la selección de Colombia en el Mundial de Rusia 2018 y la Copa América de Brasil 2019.

En la tribuna occidental del estadio Arena Fonte Nova, de Salvador de Bahía, en el juego que el equipo tricolor venció 1-0 a Paraguay, se emocionó viendo por primera vez a Santiago, su papá, como titular del equipo en este torneo. “Papá, papá”, decía con una lengua que hasta ahora se está soltando. Tenía puesta la camiseta amarilla de la selección marcada con su nombre y el número 4, el mismo que ha identificado a su padre en los últimos años de carrera. Estaba vestido igual que Karin Jiménez, su mamá, la otra persona fundamental en la vida del lateral derecho de la selección nacional que, en diálogo con El Espectador, reconoció que “ellos son mi mayor apoyo y motivación. Lo que más quiero es que Thiago se sienta orgulloso de mí y por eso en la cancha trato de entregarme al máximo y hacer las cosas de la mejor manera posible. Sé que ahora, porque es muy pequeño, no alcanza a entender todo, pero más adelante seguro que le va a dar mucho valor a esto. Fue a Rusia 2018, pero creo que por primera vez está disfrutando de un torneo de este tipo, acá en la Copa de Brasil”.

Ser papá ha despertado muchos sentimientos en Santiago, pues fue muy apegado a su padre y no tenerlo a su lado es algo que lo llena de nostalgia. Si hoy en día él es futbolista es gracias a la persistencia de don Raúl, su principal promotor y quien no lo pudo ver triunfar porque falleció cuando su hijo iba a disputar su segundo partido como profesional, con La Equidad. Con menos de veinte años, Santiago se convirtió en el hombre de su casa, el encargado de su hermana Tatiana y de su mamá, Mónica Naranjo.

Cuando Santiago nació, uno de los primeros regalos que le dio Raúl fue un balón. “Yo no le paraba muchas bolas a la pelota, de pequeño lo que me gustaba era jugar con carritos y muñecos”, recuerda el paisa de 27 años, quien solo se comenzó a interesar en el fútbol cuando tenía cinco y empezó a jugar en los recreos con sus compañeros del colegio Calasanz, de Medellín.

Caso contrario al de su hijo. A Thiago no le llaman mucho la atención los juguetes, lo que más le gusta son las pelotas, el fútbol, el ambiente de un estadio, los cánticos, los colores, las banderas y ver a su papá en la cancha. “Yo no fui así de aficionado como es él. Seguro va a jugar bien y será muy lindo el día que podamos estar juntos en un equipo”, aseguró el jugador del Atlético de Madrid, de España.

A Santiago le decían de pequeño la “Saeta”, por su velocidad. Jugaba como delantero o volante por derecha. En las pruebas de educación física era de lejos el más veloz de todos los niños de su curso y fue por esta habilidad que se ganó un lugar en el equipo de del colegio. Su entrenador era Ceferino García, quien lo llevó a la escuela de su hermano Alexis García, en donde se encargaron de formarlo.

“Raúl era ese padre pendiente, que iba a todos los entrenamientos y en los partidos se paraba en la raya a dar indicaciones. Sabía que para que su hijo lograra el objetivo de llegar a ser futbolista no se podría negociar la disciplina”, recuerda Ceferino. Por su desempeño, Santiago se ganó un lugar en la selección de Antioquia y más tarde Alexis García se lo llevó a La Equidad, en el que debutaría como profesional en 2009.

Thiago por ahora está muy pequeño, pero Santiago tiene claro que quiere seguir ese legado de su padre y guiar a su hijo por el camino del deporte. “Si le sigue gustando, seguramente lo logrará. Hasta ahora nada ha sido obligado, él mismo se ha ido enamorando de esta pasión que es el fútbol. Por ahora disfruto de verlo ahí en la tribuna con la camiseta de Colombia apoyándome a mí y a todos los muchachos”.

 
 

 

 

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2019-06-24T22:04:28-05:00

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2019-06-26T16:00:55-05:00

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Luis Guillermo Montenegro / Enviado Especial a Sao Paulo

Fútbol Internacional

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