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Adoptar la ciencia abierta en una crisis médica

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La pandemia demuestra cómo la liberación del conocimiento científico es una de las mejores herramientas para proteger a la humanidad, y preparar a la comunidad de investigadores, ante una emergencia de escala global, como la que estamos viviendo.

En la respuesta al Covid-19, asesores científicos de 12 países han firmado una carta abierta en la que le piden a las editoriales científicas que permitan que toda la investigación relacionada con el virus esté disponible de forma gratuita a través de las bases de datos de PubMed Central o de la Organización Mundial de la Salud.

Este es un llamado de emergencia para la ciencia abierta, para liberar el acceso a las herramientas, datos y publicaciones que han sido realizadas con recursos públicos. Entre los signatarios de esta carta se encuentran el director de la Oficina para la Política de Ciencia y Tecnología de EE.UU., Kelvin Droegemeier, quien estaría dándole forma a una orden ejecutiva que requeriría algo similar para toda la investigación hecha con fondos federales.

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Por fortuna, grandes editoriales como Elsevier y Springer ya anunciaron que bajarán sus muros de pago para las investigaciones sobre el coronavirus mientras dure la crisis. Mediante estas acciones, las empresas permiten que un mayor número de científicos trabajen juntos en el combate al Covid-19, adoptando así el principio del acceso abierto, que no es más que la idea de que las publicaciones deben estar disponibles para que cualquiera las pueda leer.

Este es un gran comienzo. El acceso abierto asegura que los científicos están trabajando de forma transparente y que también tienen acceso a la información más actualizada. También permite que los esfuerzos de investigación se muevan más rápido y elimina las barreas entre investigadores que están distribuidos en todo el planeta. La crisis actual demuestra cómo el acceso abierto es un tema de derechos humanos. El conocimiento médico que tiene el potencial de salvar vidas no debe estar restringido a las instituciones que pueden pagar las suscripciones a publicaciones costosas.

En el último mes, hemos visto cómo más investigadores han hecho uso de herramientas abiertas como Nexstrain y plataformas como Gisaid. El esfuerzo combinado entre científicos y desarrolladores de software libre ha dotado a la investigación sobre el coronavirus de una velocidad sin precedentes. Los profesionales médicos incluso están trabajando juntos para compartir información acerca de cómo reparar equipos, mientras otros ponen a disposición métodos para fabricar repuestos que están por fuera de las limitaciones del diseño propietario. Ahora bien, los lectores también deben tener en cuenta que, al interpretar muchos de estos hallazgos, pueden estar accediendo a ellos antes de que hayan pasado por un proceso de revisión de pares.

En la década pasada, hemos hecho grandes avances en llevar el conocimiento científico hacia el público, pero aún estamos lejos de explotar el potencial completo de este mecanismo. En Estados Unidos, por ejemplo, una orden ejecutiva y una ley del estado california obligan a las editoriales a liberar las investigaciones después de un año de embargo, y sólo si fueron financiadas con fondos federales o estatales. Aunque ambas son iniciativas que va en la vía correcta, la crisis actual subraya la necesidad de ir más lejos.

En Europa, la emergencia actual ha impulsado el apoyo de la comunidad científica al acceso abierto y este impulso está llamado a convertirse en el nuevo statu quo el próximo año, cuando la política conocida como Plan S pida formalmente que la publicación sea liberada desde el primer día. Esto significa que los investigadores estarán en una mejor posición para responder a futuras crisis y que, incluso, descubrimientos importantes se harán bajo este modelo.

Los investigadores y las editoriales han hecho avances heroicos en este mes y no podemos olvidar el impacto que ha tenido la liberación del conocimiento al público. Hay que trabajar juntos para permitir que el público esté mejor preparado para crisis futuras.

*Este texto fue publicado originalmente en el sitio de la Electronic Frontier Foundation, bajo una licencia de Creative Commons, y con este título: Embracing Open Science in a Medical Crisis

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