Denuncian ventas de mascarillas piratas en Bogotá

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Los números de las series en los filtros no coinciden con los de la empresa global que los certifica. Los productos chiviados podrían poner en riesgo al personal de salud.

Daniel Bernal lleva varios años impulsando la ciencia ciudadana para medir la calidad del aire en Bogotá. Eso lo ha hecho familiarizarse con las máscaras con filtro para evitar la polución. Esta semana llegó a sus manos una máscara N95 (las mismas que en Europa se conocen como FFP2 y FFP3 y en China como KN95) que una amiga compró en Bogotá. Bernal la examinó con detenimiento y comenzó a sospechar que algo no estaba bien. 

Luego de contarle el descubrimiento a una persona que trabaja en el sector de productos de protección para el personal de salud, le confirmó que efectivamente en Bogotá y posiblemente en otras ciudades se está expandiendo la venta de productos chiviados.

Algunos hospitales parecen haber sido víctimas. Investigando un poco más entre sus contactos le llegaron fotos de cajas enteras de productos con todas las señales de mala calidad y chiviados.  

“Me preocupa que esas máscaras chiviadas las usen médicos que confían en su proveedor y se dispare el número de infectados entre el personal de salud”, anotó. 

De hecho los grandes fabricantes mundiales de máscaras N95 han emitido alertas en este sentido. El pasado 24 de marzo las directivas de 3M advirtieron que la empresa "no ha aumentado los precios que cobra por los respiradores como resultado de esta crisis global. 3M no aumentará su precio actual para los respiradores que se utilizan para ayudar a abordar la pandemia. Suponemos que ha visto los numerosos informes de actividad fraudulenta y aumento de precios relacionados con dispositivos médicos, incluidos nuestros respiradores N95. Actualmente estamos brindando asistencia directamente al público para ayudar a frenar esta actividad".

Uno de los grupos encargados de compras para las Fuerzas Armadas le ratificó al periódico esta preocupación. Algunos proveedores están llegando con materiales que no cumplen los estándares de calidad. Esto los ha obligado a exigir a los proveedores incluso los certificados de importación y hacer pruebas a algunas de las máscaras para verificar que tengan todos los filtros. 

En un reportaje sobre este tema los periodistas Daniel Newhauser y Keegan Hamilton de la compañía de medios VICE en Estados Unidos denunciaron que las cadenas de suministro de algunos de estos materiales coinciden incluso con el de las drogas. También denunciaron que el suministro de muchas máscaras fraudulentas se estaba originando en China. 

Es importante advertir que estas máscaras por su nivel de protección deben ser usadas por personal en alto riesgo como los del sector salud y no por los ciudadanos que pueden protegerse del coronavirus siguiendo las indicaciones del distanciamiento social, lavándose las manos y usando tapabocas sencillos. 

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