La angustia de los colombianos que se fueron a estudiar al exterior gracias a Colfuturo

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Más allá de poner en jaque la salud, el SARS-CoV-2 ha golpeado los bolsillos del planeta. Becarios de esta entidad, que adelantan posgrados en el exterior, están atrapados, sin poder regresar. Y a quienes ya se graduaron y acatan la cuarentena nacional los ahorca la deuda.

Hace tres meses, cuando regresó de Colombia para continuar su master en Inglaterra, María Mónica Monsalve, periodista de este diario, no le prestó mucha atención a las preocupaciones de su hermana sobre un virus que se extendía en China. Pensó que la infección tardaría años en llegar a ella. Estaba concentrada en reanudar sus clases en la Universidad de Sussex, Brighton (Reino Unido). Entonces la mayoría de sus profesores estaban en paro, las materias frenadas y la queja de sus compañeros colombianos, incluyéndola, era que mientras Colfuturo pagaba sus matrículas, los docentes cancelaban. En medio de esa situación, por la que enviaron comunicados a la entidad, aterrizó la pandemia a su vecindario. (Vea aquí toda la información sobre coronavirus)

La primera señal fue una docena de avisos pegados en el ascensor, las escaleras, los corredores y la entrada de su residencia ocupada por jóvenes de otros países. “Si alguien ha visitado la provincia de Hubei, en China, y presenta síntomas como fiebre, tos y fatiga acuda al Servicio Nacional de Salud (NHS)”. Días después, la universidad canceló sus clases presenciales. La mitad del planeta cerró sus fronteras y la orden global fue confinarse en sus hogares. El hogar de Maria Mónica, al igual que el de 2.115 colombianos que estudian en el extranjero financiados por Colfuturo, queda a miles de kilómetros. 

Ese es el mayor dolor de cabeza de la entidad en medio de la pandemia de SARS-CoV-2, también llamado el nuevo coronavirus, que ya suma 585 mil casos confirmados y más de 26 mil muertos a nivel mundial. Como si fuera poco, el impacto de esta coyuntura ha golpeado crudamente la economía internacional, tanto como para que en Colombia el precio del dólar haya alcanzado los $4.000, cerrando apenas hasta ayer en $3.982. Ese panorama es dramático para quienes ya se graduaron de sus posgrados, regresaron al país y como corresponde, hoy están ahorcados con un endeudamiento que oscila entre 25.000 y los 50.000 dólares, que es el mayor monto al que puede accederse con Colfuturo, más intereses. 

Maria Alejandra Peñuela está viviendo esa angustia en carne propia, al igual que otras 2.346 personas que hacen parte de la cartera de la entidad. Segundo dolor de cabeza para Colfuturo. “En el 2015 firmé mi contrato para estudiar una maestría en la Universidad de Columbia (EE. UU.). Entonces el dólar en Colombia estaba en $2.790. Para el momento en que recibí el primer desembolso la tasa de cambio era de $3.030, pero ahora, ejerciendo como profesora de literatura en el país, la moneda ha llegado a subir hasta los $4.100”, cuenta la joven a quien la deuda se le ha incrementado en un 47 % a raíz de la pandemia, la caída de los mercados y la devaluación del peso. Si antes estaba obligada a pagar $46 millones, ahora debe más de $61 millones. (Puede leer: En vivo: Confirman seis muertos y 539 casos por COVID-19 en Colombia)

Por eso, Peñuela se ha organizado con otros 200 becarios para proponerle a Colfuturo una  medida de choque. Todos hacen parte, según indicadores del DANE, de la población nacional con mayor vulnerabilidad para acceder a un empleo o salario que les permita saldar sus déficits. Han propuesto que se congelen los créditos e intereses hasta que la situación económica del país se estabilice, lapso estimado en seis meses; piden que se aplique una condonación especial adicional a los descuentos esfumados por la coyuntura con los que la entidad reconoce sus méritos e incentiva su retorno a Colombia, más si trabajan para el Estado, para la academia o en las regiones y, por último, fijar una tasa de cambio representativa del mercado promediada con lo que hayan recibido de Colfuturo en cada semestre de posgrado. A estas propuestas se sumó una petición en la plataforma Change.org apoyada por 9.335 firmantes. 

Pero Colfuturo no sabe qué hacer. Porque “la primera prioridad son los que están por fuera, parte de lo que podamos hacer con el segundo grupo está relacionado con esa necesidad. Tenemos que girarle dinero a los primeros que cuentan con recursos escasos para mantenerse en el exterior y dependemos del recaudo de la cartera, que es lo que debería pagar el segundo grupo”, explica Jerónimo Castro, director de la entidad. “No sé, estamos estudiando la situación y no tengo una respuesta para sus preguntas”, fueron otros comentarios del funcionario, que aumentan la incertidumbre. (Le podría interesar: Las dudas sobre la convalidación de títulos médicos para atender el coronavirus)

Hoy los becarios apelan al alivio que impulsó la entidad en crisis pasadas. Se trata de un documento Conpes de 2017 en el que el Estado reconoció la depreciación global del peso frente al dólar y activó descuentos para los jóvenes endeudados. El problema es que, teniendo en cuenta el momento nacional, el Gobierno tiene impensables contratiempos que atender y, como ha repetido Colfuturo en los últimos días, “no tenemos ninguna capacidad de ofrecer alguna otra medida de alivio frente a la actual o futuras devaluaciones”. ¿Qué les queda? Solo angustia. 

 

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