Sobrecarga en el cuidado, violencia doméstica y otros riesgos para las mujeres en una cuarentena

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ONU Mujeres señaló algunas diferencias en la forma en que hombres y mujeres se enfrentan a la actual crisis por el coronavirus. Higiene menstrual y lucha contra la explotación sexual también están la lista de factores que hay que incorporar en la respuesta.

Las mujeres tienen una posición particular en la actual pandemia del coronavirus: además de formar parte de los equipos de trabajadores y profesionales sanitarios que están al frente de la emergencia, son en muchos casos las principales cuidadoras en los hogares del mundo y cuentan con necesidades particulares que deberían ser tenidas en cuenta por los tomadores de decisiones en medio de esta coyuntura.

Así lo destacó ONU Mujeres en documento publicado esta semana, que busca llamar la atención sobre hechos como que “las mujeres siguen siendo las más afectadas por el trabajo de cuidados no remunerado, sobre todo en tiempos de crisis”. Los trabajos de cuidado a los que se refiere la entidad, vale la pena recordar, es toda aquella labor de cuidado de personas enfermas, ancianos o niños que se hace en los hogares sin remuneración alguna.  

“Debido a la saturación de sistemas sanitarios y al cierre de las escuelas, las tareas de cuidados recaen mayoritariamente en las mujeres, quienes, por lo general, tienen la responsabilidad de atender a familiares enfermos, personas mayores y a niños y niñas”, destaca la organización.

Es importante resaltar que los trabajos de cuidado y labores domésticas no remuneradas se calcula que representan entre el 15 y 20 % del Producto Interno Bruto de los países.

Precisamente, esta semana, Cecilia López, exministra y exsenadora promotora de la ley de economía del cuidado en Colombia, llamó la atención sobre el tema en entrevista con este diario. Manifestó su preocupación acerca de la falta de profesionalización de las labores del cuidado y de una oferta de servicios adecuados en esa materia. Según ella, ese problema es lo que en esta coyuntura ha llevado a que principalmente las mujeres, incluso de la tercera edad –población especialmente vulnerable al coronavirus–, estén dispensando cuidados a sus familias.

“El cuidado es una actividad prioritaria, no solamente por la crisis de ahora, sino porque nadie en el mundo puede vivir sin cuidado. Sin embargo, es algo que las mujeres le han dado gratis a la población durante siglos. Ahora, el mundo, porque es un problema del mundo, está pagando el costo de haber subestimado el cuidado que se les dejó solo a las mujeres, que no se ha podido distribuir entre el Estado y el mercado porque, si no, en este momento habría alternativas, habría metodologías, profesionales en la materia, y no los hay. El presidente no dijo ni una sola palabra sobre el tema del cuidado”, dijo López.

ONU Mujeres asimismo destacó la vulnerabilidad en la que se encuentran las prestadoras de servicios de cuidados, particularmente las trabajadoras domésticas. Lo anterior por dos factores: primero, por la sobrecarga de trabajo no remunerado que pueden tener en sus propios hogares y, por otro, la pérdida de ingresos que les puede significar que sus empleadores les solicitan dejar de trabajar por razones sanitarias.

Sobre otro tipo de trabajadoras, la organización señala: “La experiencia ha demostrado que las cuarentenas reducen considerablemente las actividades económicas y de subsistencia y afectan sectores altamente generadores de empleo femenino como el comercio o el turismo”.

Por lo anterior, ONU Mujeres recomienda “adoptar medidas directas de compensación a trabajadoras informales, incluyendo trabajadoras sanitarias, domésticas, migrantes y de los sectores más afectados por la pandemia, a fin de que sea posible mantener la generación de ingresos y los medios de subsistencia de las mujeres más afectadas”.

Vale la pena mencionar en su más reciente circular para tratar de conservar los empleos en el país, el Ministerio de Trabajo recordó que en Colombia por disposición del empleador es posible que el trabajador goce de su salario aun si este no está desempeñando sus labores. Así “es posible que, por disposición del empleador, de manera voluntaria y generosa determine la posibilidad de pagar el salario y de liberar al trabajador de la prestación del servicio”.

Violencia doméstica, migración y salud sexual

ONU Mujeres también llamó la atención sobre el posible aumento de riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas, especialmente violencia doméstica, en el contexto de la emergencia. Esto, “debido al aumento de las tensiones en el hogar y puede también aumentar el aislamiento de las mujeres. Las personas sobrevivientes de violencia pueden enfrentar obstáculos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a órdenes de protección y/o servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulación o la cuarentena”.

Al respecto, ONU Mujeres hace un llamado a “asegurar la continuidad de servicios esenciales para responder a la violencia contra las mujeres y niñas, desarrollar nuevas modalidades de brindar servicios en el contexto actual y aumentar el apoyo a organizaciones especializadas de mujeres para brindar servicios de apoyo a nivel local y territorial”. Vale la pena recordar que en Colombia existe la línea nacional 155 para atención de violencia contra las mujeres y Bogotá cuenta con la “línea púrpura”, marcando al 018000112137.

En medio de la emergencia, añade el documento, “la seguridad alimentaria de mujeres y niñas puede verse afectada por las dificultades de acceso de alimentos nutritivos y seguros debido a los cierres de servicios de alimentación en escuelas y comunidades, escasez de alimentos y por las restricciones de circulación. Esta situación puede incrementar también mecanismos de afrontamiento negativo a la crisis como la explotación sexual con fines comerciales”.

ONU Mujeres hace un llamado a “adoptar medidas que permitan asegurar el acceso de mujeres migrantes y refugiadas a servicios de salud, empleo, alimentación e información, mitigar los riesgos de protección con especial atención a la violencia de género y la trata de mujeres y niñas, y fomentar la cohesión social”.

En medio de la emergencia, agrega, es importante no olvidar garantizar el acceso a salud sexual y reproductiva, incluyendo la atención de salud prenatal y postnatal y los anticonceptivos. Recomienda “adoptar medidas para aliviar la carga de las estructuras de atención sanitaria primaria y garantizar el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la atención sanitaria prenatal y postnatal”. No deja de mencionar la necesidad de integrar en la respuesta a la crisis “medidas adecuadas para el manejo digno de la higiene menstrual”.

Recomendaciones generales

ONU Mujeres hace un llamado a “asegurar la disponibilidad de datos desagregados por sexo y el análisis de género, incluyendo las tasas diferenciadas de infección, impactos económicos y en la carga de cuidado diferenciados, barreras de acceso de mujeres, e incidencia de violencias doméstica y sexual”. Los datos, no hay que olvidar, son elementos fundamentales para la toma de decisiones.

Se hace un llamado a incorporar a las mujeres en “todas las fases de la respuesta y en la toma de decisiones nacionales y locales, especialmente a grupos de mujeres que están recibiendo mayormente el impacto de las crisis como las mujeres trabajadoras del sector sanitario, trabajadoras domésticas y del sector informal, así como mujeres migrantes y refugiadas”.

Finalmente, señala la importancia de “tener en cuenta las necesidades diferentes de las mujeres y los hombres en los esfuerzos de recuperación a mediano y largo plazo. Desarrollar estrategias centradas en las mujeres, para fomentar resiliencia e impulsar mecanismos para la generación de ingresos y medios de vida sostenible, reconociendo el mayor impacto generado en los diferentes grupos de mujeres”.

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