Por: Eduardo Sarmiento

Crecimiento insuficiente e inequitativo

Las cuentas nacionales del tercer trimestre revelan que el crecimiento económico estará cerca de 3 %. No se cumplió la meta de crecimiento del FMI, la OCDE y el Gobierno. El crecimiento al final del año estará muy por debajo de las tendencias históricas y contribuirá a ampliar las desigualdades de la sociedad colombiana.

El resultado estadístico refleja el esfuerzo del Gobierno para reactivar la economía con el crecimiento del consumo por encima del producto. El comportamiento es contrario a lo que se observa en la mayoría de los países y puede contradecir la norma económica del multiplicador keynesiano. Por lo demás, contrasta con la reducción del gasto en vivienda, educación privada y transporte urbano, que son los gastos más críticos de los trabajadores de medianos y bajos ingresos.

El balance está a la vista. La industria, que es la principal fuente de producción, crece 1,5 %, y la agricultura, 2 %. La construcción de vivienda, que representa el componente más crítico del consumo, viene en caída libre desde hace tres años. Las exportaciones continúan estancadas. La economía es jalonada por la inundación de importaciones que sostiene la burbuja del consumo, a tiempo que desplaza el empleo y reduce el ingreso del trabajo.

No sobra recordar que el desplome de la economía en los últimos cinco años se originó en el fracaso de la apertura que se manifestó en un déficit en cuenta corriente no registrado de grandes magnitudes. Ahora, se busca contrarrestar el desajuste con una explosión del consumo sustentado en importaciones, que desplazan el empleo y reducen los ingresos del trabajo, y se reflejan en la caída del gasto en vivienda, educación y transporte público. La explosión del consumo global se consigue a cambio de reducir el consumo y el ingreso del trabajo.

En varias oportunidades señalé que la caída de la economía colombiana obedecía al quiebre del modelo económico de globalización. El déficit en cuenta corriente origina una fuerte contracción de la demanda que mantiene el crecimiento por debajo de la tendencia histórica y el banco central no dispone de la organización y la concepción para contrarrestarla. La solución no se busca en el cambio de la estructura que causa el daño, sino en una burbuja de consumo. El error se trata de corregir con otro error. Lo cierto es que el modelo de globalización se sostiene con una burbuja de consumo y la caída del empleo y los salarios que contraen la participación del trabajo en el producto nacional.

Se configuró un modelo de crecimiento insostenible. En agosto y septiembre se registran caídas en la producción de la industria y la construcción. Y lo más grave: es inequitativo. Mientras en unos sectores desconocidos los consumos aumentan por encima de 4,7 %, los ingresos de los trabajadores medios y bajos descienden en términos reales.

No se ha entendido que el fracaso del modelo de equilibrio de mercado genera fuerzas que lo tornan crecientemente inequitativo. Por eso, el modelo de libre comercio, que por su propia naturaleza deprimía los salarios y ampliaba la brecha de ingresos con los países desarrollados, se ha hecho más inequitativo en el fracaso. El mercado corrige sus fallas con inequidad.

El fracaso de la globalización solo se puede contrarrestar con políticas comerciales, cambiarias e industriales que restauren la protección. Como lo he señalado en forma repetida, se requieren reformas de fondo en la estructura del comercio internacional, la organización y coordinación del banco central, la regulación laboral y las prioridades sectoriales.

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2019-11-16T21:00:00-05:00

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