Beto Vargas, el bogotano en la casa del rock

Vargas es el encargado de grabar las producciones de roqueros y raperos en House of rock, una lujosa mansión en Los Ángeles, a la que sólo llegan por invitación los mejores artistas. 
Beto Vargas, el bogotano en la casa del rock

Trabajar en House of rock es una locura digna de envidiar. Es una mansión de casi 1000 metros cuadrados en la que en un día se pueden encontrar Black Eyed Peas grabando un disco, John Legend rodando un video en la piscina y un grupo de ángeles de Victoria's Secret filmando un comercial en un baño. Allí se respira música por todos los rincones y, literalmente, se hace música en todos los rincones.

Las mejores bandas de Estados Unidos y del mundo anglo han pasado por allí el último año. No pagan millonarios contratos para alquilar los servicios del más prestigioso estudio de Los Ángeles. Para entrar a este santuario del rock se necesita invitación. 

Y es un colombiano, Beto Vargas, el mánager del estudio, el encargado de grabar las producciones musicales de los artistas. Él llegó allí,  también por invitación, en septiembre de 2012,  cuando nació House of Rock. Estaba trabajando en Blu Market, una empresa que fabrica micrófonos, asesorando a los artistas, para lo cual les montaba pequeñas grabaciones de prueba. Ahí su trabajo empezó a gustar. 

 

Recording Gallo

Se dice que la casa, que perteneció a la actriz Kathryn Grayson, está avaluada en más de 22 millones de dólares. 

Foto: Cortesía Beto Vargas

Es un buen negocio para todos: las marcas se promocionan entre la élite de los artistas; los músicos tienen un espacio en el que pueden quedarse el tiempo necesario para crear; en un solo lugar se concentra toda la actividad creativa y de relaciones públicas y, además, se promueven eventos de caridad. “Es como Las Vegas para los rockstars”, dice Beto, en un receso de esa vida loca de producir, arreglar y grabar durante horas o días sin parar. “Este lugar tiene un aura musical muy chévere, aquí cualquiera se inspira. Tiene una vista espectacular sobre las montañas y un campo de golf. Los artistas no se quieren ir”.

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Ya han pasado por sus manos más de 120 artistas. Beto es el encargado de recibirlos, hacer la preproducción y el arreglo de los instrumentos; luego maneja la consola y los equipos de grabación. A pedido de los músicos, también mezcla las grabaciones para el producto final y coordina la filmación de los videos y la realización de entrevistas para los podcast que publican en iTunes.

Beto es feliz dedicándole su vida entera, a sus 27 años, a este trabajo. Desde que estaba en el Colegio Nueva Granada se le había metido la música en las venas. Formó bandas, tocó en bares, mientras escribía y soñaba con ser músico. Cuando pudo, montó un pequeño estudio en el que grababa a los amigos. Fue ahí donde descubrió que lo suyo era la ingeniería. Por eso la estudió en la Universidad Javeriana, para luego graduarse de producción e ingeniería y producción y composición contemporáneas en Berklee College of Music. 

Y aunque hoy está metido entre cables y consolas, no pierde oportunidad para seguir escribiendo y componiendo en la intimidad de su casa.