"La indisciplina sin plata no existe" Faustino "Tino" Asprilla

Protagonista de grandes jugadas y de recortes de prensa amarillista, Faustino Asprilla, quiere hacer el amor en la mitad de una cancha de fútbol con las tribunas llenas. Confesiones sin gambetas.
"La indisciplina sin plata no existe" Faustino "Tino" Asprilla

Fue cuestión de ajustarme el cinturón de seguridad para que el pasajero de al lado apareciera y se hiciera notar como se roba el show en la serie de televisión La seleccion. No era el actor. Era el original. Era "El Tino" Asprilla en persona. Venía con una mano ocupada con su celular, hablando muy duro con un amigo. Le tenía sin cuidado que su voz hiciera eco dentro del avión. A él solo le incomodaba que una mujer le armara un cuento de un romance, y para completar en un trío. Eso le decía al amigo como hablando de lado a lado de un río. "Es pura mentira", gesticulaba pegando sus grandes labios al móvil, mientras en su queja explicaba que todo el culebrón había salido publicado en una revista de farándula, ejemplar chillón que llevaba en su otra mano junto a un maletín negro.  Se sentó, descargó sus cosas en el piso, mientras le perifoneaba a su amigo que ¡por qué le tenía que pasar eso a él! ¡Que por qué eso se lo inventaba la más fea y no Sofía Vergara o Jennifer López! Que eso le dañaba su reputación. Su malhumor ya era del pasado, ahora se gozaba el chisme. La voz de la azafata, pidiendo la desconexión de los equipos, hizo que colgara, mientras el avión comenzó a moverse por la pista de Rionegro rumbo a Bogotá.  Tenía media hora larga para hablar con él, así que el mejor atajo para abordarlo era poner el tema de CROMOS, cuando fuimos a su casa en Tuluá y lo pintamos todo de blanco porque él se había cansado de ser negro. Claro que se acordaba, es más, esa portada ahora era la foto en su cuenta deTwitter. Iba o venía para uno de esos partidos que se han puesto de moda, en pequeñas ciudades, con una cancha encerrada, y varias figuras más de la seleccion Colombia. Una buena manera para que las glorias se mantengan en forma, les entre una platica y los colombianos vean otra vez en acción a sus héroes de apellido Rincón, Asprilla, Serna, Valderrama...  El negocio es simple –cuenta "El Tino"–: la mitad del pago antes de viajar, y la otra mitad en el hotel, antes de jugar. ¡Y ay que se demoren con la plata porque “El mono” se pone serio! Y si comienza a enroscarse los bigotes es para tenerle miedo y salir corriendo. "El Tino" se ríe; para él nada es grave o imprudente. Vuelve a Newcastle el ocho de septiembre a la inauguración de una escuela de fútbol que lleva su nombre. ¡Ya tiene 600 niños inscritos! Los pasajeros de las sillas cercanas no quieren audífonos, prefieren la música de Asprilla.  

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Cuando fuimos a pintarlo de blanco, pudimos ver muy bien su casa en Tuluá... con cancha de fútbol, varias salas en el primer piso y muchos cuartos en el segundo. ¿Se inspiró en la sede de algún club de fútbol?
No. Yo un día estaba acostado en mi casa y veía a mi hijo, Santiago, con la mamá ahí jugando y me inspiré, le pedí a Catalina un papel y un lápiz y comencé a dibujar una casa con un lago, una cancha, la casa del mayordomo, a hacer puros dibujos, y cuando ya medio los hice, se los mandé a mi hermana por fax y le dije: “Me hace el favor y mañana me consigue una persona que me haga esta casa así”. Le pedí al Parma una plata adelantada para poder comprar el terreno, que en esa época costaba como 200 000 dólares. El Parma me adelantó el dinero, después de cerciorarse de que en realidad me lo iba a gastar en eso. Entonces mandé la plata y compré el terreno ahí dentro del ingenio porque tiene seguridad. En ese momento mi hermana consiguió una arquitecta de Buga para hacerme el diseño de la casa que yo quería, y ya.  

 

¿Y por qué tantas salas y cuartos?
Porque una casa de mil metros tiene que tener varias salas y habitaciones, así quería y así quedó.  

 

"Tino", ¿en quién cree?
Yo creo en la Virgen María y en el señor Jesucristo. En Italia íbamos mucho a misa, inclusive soy muy amigo de Don Luigi, que era el padre de nosotros en el Parma. Todos los sábados íbamos a misa. Al principio yo iba porque la concentración del equipo era a las seis de la tarde, pero los que iban a misa podían entrar a las 7:30, entonces yo iba pa’ robarme una hora más en la calle, pero me quedó gustando.

 

¿Le divierte ver su vida en la televisión?
Sí, creo que para todos los que estamos ahí es un orgullo enorme que nos hayan escogido y que nos estén representando tan bien estos actores. 

 

¿Lo que muestran en la serie es lo que usted les contó a los libretistas?
La parte mía, yo le conté mi vida de niño, cómo crecí, cómo fue mi familia, y lógico que él no coloca todo igual como uno lo cuenta, porque el libretista se tiene que montar en su película y montarle la película a los actores, y para eso cambian unas cosas. En general, hay muchas cosas que son verdad. 

 

Una licencia del libretista con su propia historia.
Cuando empezó la novela, el primer capítulo, yo le conté sobre una anécdota de mi vida: cuando estaba pequeño peleaba con una familia apodada ‘Los chatara’. Lo que pasa es que el papá tenía un carro que le puso atrás dizque “venta y compra…” y por escribir “chatarra” puso “chatara”. Por eso en el barrio en Tuluá se quedaron “Los chatara”. Entonces, yo le cuento al libretista que con ellos vivíamos peleando porque nos teníamos bronca, y él inventa en la novela que era porque yo me comía a la hermana de ellos, pero no tiene nada que ver. (Asoman los dientes del "Tino" en una risa franca.)  

 

¿Le gusta cómo el actor Omar Murillo interpreta su lado fiestero?
Creo que él ha sido más fiestero que yo, entonces le queda muy fácil hacer ese papel. Muchas personas y periodistas creen que mi vida fue solo trago y mujeres, pero si ustedes miran yo jugué 17 años fútbol al máximo nivel, ganando nueve copas internacionales.

 

Hablando de fiestas, cuando Cannavaro vino con Messi a jugar a Colombia, dijo en la rueda de prensa que lo que conocía de Colombia eran las buenas rumbas del "Tino". ¿Cómo fue esa rumba con Cannavaro?
Yo con Fabio jugué dos o tres años en el Parma, por eso lo considero un amigo. Lo que pasaba con las rumbas es que, como yo era el soltero que vivía en mi casa de tres pisos en Parma, Cannavaro, Buffon y otros por ahí, que en esa época estaban ennoviados, se volaban y me caían. Cuando venían mis amigas de Roma y otras ciudades a visitarme, se armaban las fiestas. Yo les ponía música colombiana, salsa y todo eso, y ellos iban llegando, y ahí se iban haciendo las rumbas, solamente cuando se jugaba en semana larga, de domingo a domingo. Cuando se jugaba a mitad de semana no se hacía nada.

 

¿Qué tiene que tener una fiesta del "Tino" para que sea buena?
Mujeres, una fiesta sin mujeres no existe, buena música, buen traguito y la voluntad de cada uno. (Termina la frase con su acostumbrado "¡Ahhhh!", medio exclamación, medio carraspera.)

 

Hoy tiene 43 años pero revela menos. ¿Cuál es el secreto?
No sé, al negro creo que no se le ven los años, pero cuando llega el pelo blanco se le notan todos. Yo creo que ya estoy viejo porque me están saliendo canas.  Ya lleva 21 años sin su mamá, Marcela Hinestroza. ¿Qué es lo que más extraña de ella? Un consejo de ella al que usted nunca hizo caso. ¡Ah! Vea. Como a mí me gustaban tanto los caballos y no me perdía El llanero solitario, mi mamá me dijo que me comprara un caballo, uno solo, y resulta que me compré dos, tres, cuatro y, cuando menos pensé, tenía 60. Hoy solo tengo 15. 

 

¿Qué pasó con su imperio hípico?
A ver, uno de los caballos se va aburriendo porque lo de los caballos es como el fútbol: hay gente buena y gente mala, y entre la gente que yo encontré en el gremio de los caballistas hubo mucho tramposo que vendía caballos enfermos, entonces eso me fue aburriendo y me fui alejando de ese medio. Y lo mío siempre fue por placer, no por negocio.

 

Quienes lo vieron entrenar en la escuela Carlos Sarmiento Lora, dicen que usted era un muchacho juicioso, que tenía ojos sólo para el fútbol.
En la escuela Carlos Sarmiento Lora yo miraba, comía y soñaba con fútbol. No tenía ojos para nada más.

 

¿Cuándo se vuelve indisciplinado?
Cuando uno empieza a coger plata es cuando más, porque la indisciplina sin plata no existe. Cuando no tenía con qué gastar era juicioso, pero después, cuando conseguí con qué gastar, ahí sí me volví indisciplinado.

 

¿Cuál fue el primer sueldo fuerte con el que se desordena?
Bueno, a ver, yo en Nacional no ganaba mucha plata, ganaba muy poquito. En el Cúcuta mucho más poquito. Yo vine a coger buena plata cuando me venden al Parma. Y lo primero que hago es decirles a los italianos que yo me voy para Italia tranquilo si dejo a mi mamá bien, con plata. Ellos me preguntan que si 300 000 dólares me alcanza. Y yo, "¿¡qué!?". Me depositaron toda esa plata en una cuenta. En mi vida había visto esa cantidad de dinero.

 

¿Cómo festejó ese día?
Con los amigos míos en Medellín. Con Santa y Níver Arboleda salimos a tomar y a celebrar porque yo al otro día viajaba a firmar el contrato en Italia. Ese día, pa’ completar, nos atracaron. En un partido de Copa Libertadores habíamos ido a jugar a Perú y en el aeropuerto me compré un reloj que me costó 2000 dólares. Esa noche me puse el reloj, y salimos al Son de la 70 y ahí llegaron como diez bandidos. Nos amarraron y nos robaron todo lo que teníamos de oro, y ahí se fue mi reloj; me duró una semana.  

 

¿Qué fue lo que más le impresionó cuando llegó a la sede del Parma?
Nunca había visto tantos carros bonitos. Todos los jugadores tenían unos carrazos. Tomas Brolin tenía un Lotus, Marco Osio tenía un Porsche, Benarrivo tenía un BMW Z1, Sandro Melli un Mercedes convertible Sl600. Yo pensé que había llegado al parqueadero del edificio Mónaco de Pablo Escobar.

 

Dice usted: “En el 98 competíamos con los otros muchachos del Parma por ver quién tenía el mejor carro.” En esta competencia, finalmente, ¿quién fue el ganador?
Fue Verón, que compró un Ferrari 360, lo último que había salido. Pero como el 360 no era convertible, entonces no me interesaba y compré el 355 Spider con los colores originales de la Ferrari. La gente cree que es el rojo, pero no, el primer Ferrari fue amarillo y azul. Después dije que el carro me lo había regalado el Parma porque la situación aquí en Colombia estaba muy delicada. Ahí tuve que decir una mentirita, pero el carro me lo compré yo, y después Crespo compró su 360. Nosotros teníamos más carros que nos daba el patrocinador Alfa Romeo. Yo alcancé a tener cuatro más.

 

¿Cuánto le duró el Ferrari?
Me duró un año, lo vendí prácticamente nuevo porque nosotros comprábamos esos carros pero casi no los utilizábamos. Cuando íbamos a otras ciudades sí los sacábamos, pero de resto siempre estaban en el garaje.  

 

¿Verdad que tuvo un bar en Parma?
No, no. Lo que pasa es que yo tengo un amigo, Nicola Mora, que era dueño del mejor bar de Parma que se llamaba Unz. Y cuando necesitábamos ir allá a una fiesta privada, simplemente llamaba y le decía: “Nicola, no puede dejar entrar gente hoy que vamos los jugadores del Parma”. Entonces él cerraba el bar y entrabamos por la puerta de atrás. Allá hacíamos nuestra fiesta, sin fotos ni nadie que molestara.

 

¿Y toda esa fama de parrandero llegaba hasta los oídos de los dueños del equipo?
No, ese cuento se lo inventaron más aquí en Colombia, porque allá cuando uno juega de domingo a domingo, tiene derecho a salir después del partido. No solamente yo iba a una discoteca en Milán que se llama Hollywood; allá me encontraba a todos los jugadores de la Roma, del Milan, del Inter, de la Lazio, todo el mundo terminaba allá porque era la mejor discoteca que había en Europa en ese momento.

 

Dicen que en una fiesta en Italia llegó a pagar 50 millones de pesos, ¿eso es verdad?
¿Yo? ¿En una fiesta? No, no. Lo más caro que sí llegué a pagar en Italia, que hasta salió en la prensa, fue una cuenta de teléfono por 20 millones de pesos. Recién llegué, hablaba todo el tiempo por teléfono con la mamá de mi hijo y con mis amigos.

 

Catalina Cortés es la madre de su hijo, ambos están radicados en Estados Unidos, después de su separación. ¿Cómo anda hoy con su ex esposa?
Cada día peor, es que ella y su familia nunca entendieron que yo ya no juego al fútbol. El último contrato que tuve como futbolista profesional fue en el 2006 y estamos en el 2013. Ella cree que yo todavía cobro la plata que me pagaba el Parma o la Parmalat en esa época. A mí me gustaría que alguien le dijera que la Parmalat se quebró, que ya no existe. Ella cree que yo tengo un contrato de por vida con esa compañía, y me pide y pide más plata y eso es demanda tras otra. Yo no sé, pero mi hijo es el único niño del mundo que se come diez millones mensuales.

 

¿Eso es lo que ella le pide?
Sí, eso es lo que los jueces me obligan a entregar. Si mi hijo se come diez millones de pesos mensuales, que me avisen el día que vaya a comer gente pa’ salir corriendo.

 

¿Su hijo Santiago juega bien al fútbol?
Juega muy bien.

 

¿Como el papá?
No como yo porque, inclusive, tiene otro rol. Es más volante que yo. Yo era más delantero. Pero Santiago sí juega muy bien y le pega como debe ser a la pelota.

 

¿Usted le ve futuro en el fútbol?
Futuro tiene. Yo creo que, hoy en día, el que le pega bien a la pelota puede jugar tranquilamente. David Beckham no sabe sino patear y jugó 20 años en los mejores equipos del mundo, y hasta casi le dan un Balón de Oro. Solamente porque sabía tirar centros y pegar los tiros libres.

 

¿Qué le falta a su hijo para jugar?
Patrocinio.

 

¿Usted lo recomendaría?
Eso puede ayudar.Yo lo recomiendo porque juega muy bien, pero mientras Santiago, con 20 años, no tome sus propias decisiones y las decisiones se las tome la mamá, ahí se va a quedar. Él no ha jugado fútbol profesional por culpa de la mamá, que lo maneja muy mal. 

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  ***  

Se acaba el vuelo. Quedamos de hablar en Medellín la otra semana. Viajo al encuentro pero "El Tino" no aparece. Por el celular me pide disculpas, pero es que tiene un animal enfermo en su finca y el administrador le pasó la renuncia. Lo vuelvo a ver otra vez, pero en una foto de periódico sonriendo, junto a Fredy Rincón convaleciente en un hospital en Buga, después de su accidente de carretera. Hablamos con su hermana y quedamos que le mando los pasajes para completar esta entrevista en Bogotá. Llega al estudio de fotografía con su amigo "Caremonja" y una mujer. Comenzamos con las poses antes de seguir con las palabras. "El Tino" quiere vodka con jugo de naranja.  

***

 

A otros jugadores como Samuel Eto’o y el colombiano Víctor Ibarbo los insultaron hinchas italianos por su raza, ¿a usted nunca le pasó eso en Italia?
Sí, siempre, desde que llegué. En la única ciudad que no me insultaban era en Parma porque jugaba allá, pero a donde iba había mucho racismo. Nunca le paré bolas a los insultos. Hoy en día veo que a cualquier jugador que le dicen negro, de inmediato sale a denunciar. Va a llegar un momento en que los jugadores jugarán con una grabadora en el bolsillo de la pantaloneta, para grabar los insultos y poder demandar. ¡Qué le vamos a hacer si uno es negro, el otro es blanco y el otro amarillo! Son cosas que pasan en la cancha y tienen que terminar en ella.

 

¿No le quedaron ganas de jugar en otros grandes equipos?
Es que si la gente supiera lo que significó para mí el Parma... Fue el primer equipo que tuvo el coraje de arriesgar tanto dinero por un colombiano, sabiendo que hasta el momento los que habían ido a Europa no habían tenido presentaciones muy exitosas. El Parma arriesgó y obtuvo sus frutos gracias al rendimiento que tuve. Entonces se dio lo del Inter de Milán, que iba a pagar 20 millones de dólares, pero el dueño del Parma dijo que no me vendía. Tampoco me transfirieron al Milan cuando Berlusconi me quería para reemplazar a Marco Van Basten. Luego se dio lo del Dortmund y el dueño del Parma dijo otra vez que no. Después fui a dar a Newcastle y, cuando estoy allá, se dio la oportunidad de jugar en el Real Madrid. En la mesa de negociaciones había un intercambio del croata Davor Suker, que se iba para Newcastle, y yo al Real Madrid, pero como en el Milan y como en el Real Madrid, el técnico era Capello... no sé por qué nunca me quiso.

 

¿Le hubiera gustado jugar en el Real Madrid?
Hubiera sido hermoso pasar del Newcastle al Real Madrid.

 

Volvamos a su paso por el Newcastle. ¿Es cierto que el profesor que le contrató el club para que aprendiera inglés, terminó siendo su chofer?
("El Tino" sonríe.) Sí. Se llama Nick y Newcastle le pagaba 100 libras esterlinas diarias por enseñarme el idioma. Eso era una plata enorme. Sin embargo, para que le siguieran pagando, a él no le interesaba que yo aprendiera inglés y, al mismo tiempo, a mí tampoco me interesaba hablarlo porque lo tenía a él. Se convirtió en el chofer mío, era el que iba con Magdalena, la muchacha de servicio, a mercar, al banco, y hasta me servía de traductor con alguna hembrita. Le decía a ella lo que yo quería decirle y me traducía lo que ella me estaba diciendo. Eso me duró seis meses, hasta que un día el entrenador, Kevin Keegan, me dijo: “O aprende inglés o se queda mudo”, y echaron a Nick y me pusieron una profesora de inglés bien brava.

 

¿Y aprendió inglés?
Sí, aprendí inglés, la profe nueva me hacía ir a la universidad de Newcastle con cuadernos y libros. Cuando ya manejaba el idioma hasta en las entrevistas, ahí es cuando me devuelvo al Parma... Ya se me olvidó casi todo.

 

¿Le servía el inglés para el fútbol?
¡Claro que servía en los partidos para que me pasaran el balón! Las groserías se aprenden muy rápido. La que todo el mundo dice allá: “Suck my fucking dick”.

 

Usted jugó con Alan Shearer, una de las glorias del futbol inglés. ¿Qué le aprendió?
¿A Shearer? La profesionalidad de ese man es impresionante. Yo nunca vi a un tipo tan disciplinado. Por ejemplo, yo tenía algo malo: no me gustaba lesionarme porque odiaba hacer terapia y quería recuperarme rapidito. El profesionalismo de un futbolista se reconoce cuando está lesionado, en ir a las terapias, en hacer todo lo que los médicos mandan. Y Shearer era un teso en eso, cuando se lesionó y tuvo pubalgia, dolor en la zona del pubis, hasta manejando el carro iba con un balón entre las piernas haciendo terapia, cosa que nunca hice.

 

El "Pibe" Valderrama dijo en alguna oportunidad que “Faustino Asprilla, de proponérselo, hubiera sido el mejor del mundo”. ¿Qué le faltó para ser el mejor?
En los campeonatos 93-94 y 94-95 de pronto yo era el mejor del mundo, pero era muy difícil consagrarse porque yo jugaba en Parma, en una ciudad con 300 000 habitantes, un estadio para 25 000 personas; no teníamos televisión ni prensa, entonces muy complicado. Los que ganan los Balones de Oro están en el Milan, la Juventus, el Real Madrid, el Barcelona, en el Manchester, en el Bayern Múnich. Yo no entiendo que Falcao, con el campeonato que hizo en el Porto, no haya estado entre los tres primeros pa'l Balón de Oro y ni siquiera quedó entre los diez, pero como era el Porto... Si hubiera hecho eso en el Real Madrid, el Balón de Oro lo gana seguro.

 

En septiembre del 93 golearon a Argentina 5-0 en Argentina, ¿qué le quedó de ese partido?
El aplauso de todo ese estadio. Fue impresionante la ovacion que nos hicieron cuando terminó el partido. Inclusive antes, cuando tocábamos el balón, le cantaban "ole" a su propio equipo. Para los argentinos, que han sido toda la vida tan orgullosos, tener que rebajarse a cantarle "ole" al equipo de ellos es porque estaban pasando una humillación muy grande.

 

Saltemos al mundial del 94, en Estados Unidos. Dice usted: “Fue un momento muy trágico, que haya pagado Andrés por lo que hicimos todos en la cancha es imperdonable”. ¿Qué hicieron o dejaron de hacer ustedes en la cancha en ese mundial?
Jugamos muy mal. Nosotros jugamos a lo que siempre habíamos jugado. Los primeros 20 minutos le pegamos un baile a Rumania; no pasaban de la mitad de la cancha. Después a Fredy Rincón, que era el goleador, se le cerró el arco, a mí se me cerró el arco, entonces nos llegaron tres veces, tres contragolpes, y hasta ahí nos llegó el mundial porque después llegaron las amenazas.

 

¿Qué amenazas?
Que si jugaba Barrabás mataban a Barrabás, a Bolillo y a todos nosotros. Antes de jugar con Estados Unidos, Maturana no dio charla técnica, nos dijo váyanse y llamen a la familia, y cerciórense de que todos estén bien y de que la policía haya llegado a la casa de cada uno, y eso fue lo que nosotros hicimos y de ahí nos fuimos para el estadio. No hablamos de cómo jugaba la selección de Estados Unidos, nada, nada, nosotros estábamos era preocupados por lo que podía pasar en Colombia con nuestras familias.

 

En su momento, no le dieron la suficiente importancia a ese mundial...
Yo creo que nosotros no le dimos la importancia que requería. Nosotros nunca estudiamos el rival, no sabíamos cómo jugaba Rumania, no sabíamos cómo jugaba Estados Unidos, fuimos los últimos en llegar al mundial. Nos hospedamos en un hotel donde estaban todos los familiares, todos los periodistas. De la habitación al comedor era una fiesta. No descansamos casi, mientras los otros estaban calladitos, estudiando, sabiendo cómo jugábamos.

 

Copa América 99, salió de la concentración de la Selección debido a una lesión de rodilla, la misma que lo marginaría de las canchas de manera definitiva en el 2004. ¿Qué pasó de verdad con esa rodilla?
Cometí un error. Yo estaba bien de la rodilla para jugar la Copa América y el día del viaje a Paraguay me apliqué una inyección en la rodilla que me causó una reacción extrañísima. Es un gel que le ayuda al menisco para que no te duela. Pero cometí el error de que me la apliqué el día del viaje, y cuando uno se aplica eso tiene que estar muy quieto, colocándose mucho hielo, y nos tocó viajar cinco horas en un avión en clase económica. La rodilla se me empezó a inflamar y cuando aterricé tenía la rodilla del tamaño de un melón y la copa América empezaba a los siete días. No hubo tiempo de recuperación, y me tocó salir.

 

¿Y cómo sigue esa rodilla?
¿Usted ha escuchado esa canción que dice: “trupá, trupá, tru tru, tuprá”? Cuando camino, así me suena la rodilla. ("El Tino" vuelve a mostrar su inmensa dentadura.) 

 

"Tino", ¿de qué vive hoy en día? ¿De los caballos? ¿De la caña? ¿De los derechos de imagen para televisión? ¿De sus “picaditos” de exhibición?
Hacemos partidos de exhibición y este año hemos jugado bastante, pero no es que yo viva de eso, yo vivo de la caña, que fue lo que me quedó a mí del fútbol.

 

¿Es verdad que "El Tino" recibe aproximadamente 700 millones de pesos por cuenta de la dulce renta del azúcar?
¡Ja! ¡Ojalá! Son mentiras, no me extraña. Como también han dicho que soy el dueño de una flota de buses. Me han metido una cantidad de cosas que no son ciertas. Yo tengo unos terrenos en caña, unas fincas sembradas en caña y vivo de eso, pero son nada más 200 cuadras, como 120 hectáreas en caña y pasto, no más.

 

¿Cómo funcionan los partidos de exhibición?
Eso lo empezó Maradona en Argentina, y nos invitaron un día y nosotros lo copiamos. Hay veces que hacemos partidos costeños contra antioqueños, vallunos contra costeños. Son partidos de cuatro tiempos de 15 minutos. Y los organiza cualquier futbolista que tenga algún amigo alcalde o gobernador que quiera hacer alguna exhibición en su departamento o ciudad. Nos llaman y ellos, el "Chicho" Serna, "Aristi" o Diego Osorio tienen canchas de showball, las arman, y nosotros vamos y hacemos un partido y la gente se divierte porque este fútbol es mucho más rápido y se ven muchos más goles.

 

¿Y ganan platica?
Sí, sí, claro que a todos los jugadores no se les paga igual porque piden más a unos que a otros, caso del "Pibe", de Fredy Rincón, de "Aristi". Vamos a hacer el torneo a nivel nacional, con la selección Antioquia, la selección Valle, la selección Atlántico, y vamos a ver si lo hacemos así o por equipos, pero con ex futbolistas, de la edad de nosotros, porque ya jugar con pelaos queda muy difícil.

 

Es inevitable no hablar de la famosa foto de su pipí asomándose por debajo de la pantaloneta. Literalmente, ¿cómo fue todo ese rollo?Eso fue en un partido de la selección Colombia. Yo ya había regresado a Parma cuando, un día, me llega Deporte gráfico y la voy viendo y digo: “¿¡Uy, aquí qué pasó!?”.

 

¿Y qué pasó?
Eso fue un accidente de trabajo, digámoslo así. En el partido me dio por no ponerme pantaloncillos para no ensuciarlos, y al final terminé pagando las consecuencias. Porque la fotógrafa ni cuenta se dio sino cuando estaba revelando las fotos, parecía que fuera un músculo que se me había reventado. (Risotada del "Tino".)

 

¿Cómo así que no quería ensuciar los calzoncillos?
Yo llegaba de Italia y jugaba mi primer partido con la camiseta de la selección Colombia de mayores, en Bogotá, y ya había mandado todas mis maletas para el aeropuerto, porque después del partido viajaba para Tuluá. Resulta que en Italia a uno siempre le daban pantaloncillos o un bicicletero para jugar, y aquí no. Aquí te daban el uniforme, los pantaloncillos había que llevarlos, y yo no había llevado de repuesto, entonces decidí ahorrármelos, además la pantaloneta parecía larga, pero al final no fue tan larga. (Pela el diente, orgulloso.)

 

Siempre se está riendo de la vida. ¿Esa es su filosofía?
El otro día los ladrones me vaciaron la finca, se me llevaron las copas, y esta es la hora que no hay ni un capturado, pero igual todo vuelve a la normalidad. Las copas sí es imposible volvérmelas a ganar porque ya no juego, pero el equipo de sonido de la discoteca vuelvo y lo compro y ya. Trato de reírme de las cosas que me pasan, sean buenas o malas, siempre hay que tomar la vida así, con alegría, porque si no sería una vida muy aburridora todo el día quejándose, y yo no sirvo pa' eso.

 

¿Cómo así que su mejor amigo no es “Caremonja”? ¿Verdad que el verdadero lo acompañó a Inglaterra y se casó con una inglesa?
Se llama Pirry y se casó allá. Decir que este es mi mejor amigo suena como maluco pa' los otros amigos. Pirry es un amigazo, igual que "Caremonja". Usted me va a meter en un lío porque también tengo que mencionar a "Gallo", "Pestañas", John Jaime Vásquez, Alejandro Henao, Federico Henao, Dionisio Moreno. Amigos tengo un montón: Diego Valencia, "Espanto", el amigo que se mató. Gracias a Dios tengo muchos, Chaparro, "Peineta". Eso es lo que me queda. Me va mejor teniendo amigos que teniendo plata.

 

¿A quién no le cae bien "El Tino" en Colombia?
Yo creo que nunca le caí bien a Iván Mejía, siempre dudó de mis condiciones, pero yo creo que fue más por un problema personal que él tuvo con Bolillo y Maturana, y yo, como era el hijo de ellos, siempre uno la coge con el hijo.

 

"Tino": su frase de batalla, la de levantarse todos los días.
Una así como “hoy sí me la pego”. (Se ríe.) O cuando me llaman un lunes y me preguntan: “¿Estás enguayabado?”, y yo respondo: “¡Gracias a Dios!”.

 

¿Algo que no haya hecho y que no se quiera ir de este mundo sin hacer?
No sé. Tal vez hacer el amor en la mitad de una cancha de fútbol (suelta la carcajada), en un estadio con las tribunas llenas. Y que la gente me aplauda si le gusta, y si no, pues que me tiren tomates y piedras.  

 

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Las fotos y las preguntas no son para él problema, pero al final de tanto moverse para la cámara y conversar sentado en una silla alta, el Tino ya no sabe qué hacer para que no le moleste la rodilla. Prefiere terminar la entrevista de pie, con su vodka con naranja en vaso plástico, como en un coctel barato. Es viernes, un carro blanco lo espera para seguirla en otro lado con "Caremonja" y su amiga. 

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