Gareth Bale, el futbolista que llevó a su mamá a su primer día de trabajo

El Real Madrid pagó 101 millones de euros por el galés que sigue siendo un hombre de su casa a pesar de la fama.
Gareth Bale, el futbolista que llevó a su mamá a su primer día de trabajo

El día de su presentación oficial en el estadio Santiago Bernabéu no fue el único que se robó las miradas. Saltándose el protocolo futbolero, Gareth Bale llevó a toda su familia y con ellos posó ante los periodistas. Entre su hija, su novia y el resto de parientes sobresalió la señora Debbie, su madre. Como si estuviera cuidando a su hijo adolescente, ella lo acompañó en su primer día como jugador del Real Madrid. Y no era para menos: por él pagaron 101 millones de euros, «dinero que muchos países no tienen en un año», como dijo Joe Jones, un amigo de su infancia.

No es casualidad que para muchos Bale sea un desconocido. Su único título es individual: por segundo año consecutivo viene de ser el mejor jugador de la liga inglesa con el Tottenham, su antiguo club. Como sus registros son modestos comparados con los de otras figuras, se entiende el estruendo mediático que causó su millonario fichaje. Y es que la modestia de sus logros lo ha acompañado a lo largo de su carrera. Aparte del cambio de peinado con el que se le conoció en sus inicios en el Southampton y de una operación en la que visiblemente se le redujo el tamaño de sus orejas, Bale parece ser el mismo que salió de su natal Gales a los 15 años para probar suerte como profesional en Inglaterra.

BaleFLICKEl fútbol está hecho de números y de publicidad. Aunque Bale ya es ícono del videojuego FIFA 14 y de Adidas, que viste al Real Madrid, está lejos de las cifras que manejan Cristiano Ronaldo y Lionel Messi por derechos de imagen. Para ahondar en su discreta personalidad es necesario remontarse a sus orígenes. Y aquí entran sus familiares. «Dicen sus amigos del suburbio de Cardiff, que Gareth no concibe la vida sin los suyos. Tiene una rutina sencilla: practicar todos los deportes a su alcance y volver a casa con su mamá», escribió el periodista Diego Torres en el diario El País. A Bale le sobraron motivos para ir al Real Madrid, pero tuvo uno en especial: el visto bueno de la señora Debbie, que lo motivó a cambiar de aires y lo acompañó durante las negociaciones entre Madrid y sus antiguos dueños, que no lo querían vender.

Gareth Bale es el último de una camada de astros del fútbol nacidas en los años ochenta. No hay que ser estratega para sospechar lo que esconde su adquisición. Siempre que su rendimiento sea similar al demostrado en Tottenham, seguramente al Real Madrid se le multiplicarán las ganancias por venta de camisetas, entradas y partidos amistosos en Asia. Y el día que aparezca otra estrella en órbita distinta, él tendrá que migrar si no cumple las expectativas o, ¿por qué no?, le mejorarán el contrato como ocurrió recientemente con Cristiano Ronaldo, que llegó en el verano de 2009 por cinco millones de euros menos y ahora recibe un sueldo de 21 millones de euros al año. Hay que esperar a ver si de aquí a que eso ocurra Bale mantendrá el perfil bajo que lo caracteriza o se convertirá del todo en una marca capaz de multiplicar lo que invirtieron en él.