La resistencia de Nelson Mandela, más de 90 años luchando

En el 2008, para celebrar su cumpleaños número 90, Nelson Mandela hizo una fiesta de tres días a su estilo, para recaudar fondos. CROMOS publicó esta crónica.
La resistencia de Nelson Mandela, más de 90 luchando

«Todos saben que estoy retirado, pero mis amigos y las organizaciones de beneficencia que llevan mi nombre, quieren usar el año de mi cumpleaños número 90 para recaudar fondos para continuar nuestro trabajo, y por lo tanto quiero ayudarlos».

Por eso Nelson Mandela viajará a Londres en compañía de su tercera esposa Graça Machel (con quien se casó en 1998), para disfrutar de una fiesta de cumpleaños que durará tres días y finalizará el 27 de junio, con un concierto nocturno en el Hyde Park, con la conducción del actor Will Smith, y que contará con la participación de Oprah Winfrey y Bill Clinton, quienes podrán disfrutar de las presentaciones de artistas como Leona Lewis, Simple Minds y Annie Lennox.

Los recursos que logre recaudar en esa fiesta de cumpleaños irán para su campaña “46664 contra el VIH/sida” (llamada así por el número que Mandela tuvo en prisión), promovida en todo el mundo por 90 embajadores de buena voluntad de la talla de Bono, Beyoncé y Brad Pitt.

Semejante poder de convocatoria en manos de un ex presidente de 90 años resulta envidiable. Sin duda, la figura pacifista pero a la vez firme de Mandela logra contagiar a los poderosos con su positivismo. Así lo hizo en 2003 durante el primer concierto que realizó para su causa en Capetown, encabezado por la cantante Annie Lennox.

Nelson, que en lengua sudafricana es sinónimo de “alborotador”, se define como un pacifista de corazón. Su discurso, sencillo pero enfático, ratifica que es un hombre que no conoce rencores, lo que en su país le ha valido el título de ‘Patriarca Sabio’.

Más allá de una vida llena de dificultades, Nelson Mandela ha superado las expectativas. A los 7 años fue el primer miembro de la tribu thembu en asistir a la escuela. Su disciplina aceleró su formación, pero fue su curiosidad la que lo llevó a la Universidad de Witwatersrand donde estudió leyes mientras trabajaba en una firma de abogados.

Así ayudó a los sudafricanos de bajos recursos, en medio de un país en que la raza negra se estrellaba constantemente con restricciones que bloqueaban su camino a la igualdad. El apartheid (sistema de segregación racial por parte del régimen blanco) despertó en Mandela un instinto de lucha y supervivencia, que permaneció intacto los 27 años que estuvo preso. La cárcel de máxima seguridad de la isla de Robben, a unos 15 kilómetros del extremo sur de África, a la que llegó en 1962, acusado de traición por dirigir el Congreso Nacional Africano, es hoy en día una atracción turística.

En 1990, este boxeador frustrado regresó a su casa con la frente en alto y de la mano de su segunda esposa Winnie. Para sorpresa de todos, en lugar de venganza Mandela promocionó la unión, y en 1994 se convirtió en el primer presidente de Sudáfrica en ser elegido democráticamente. Elección que hizo realidad la última estrofa del poema Invicto, de William Henley: «No importa si es estrecha la entrada, ni que haya castigos al final del camino, yo soy el capitán de mi alma, soy el dueño de mi propio destino». Este fragmento, que fue su terapia de resistencia tras las rejas, evidencia que al hablar de Nelson Mandela es imposible no considerarlo un personaje mítico.

Pero él prefiere que lo vean como un ser humano común y corriente. Tanto así que en 2001 anunció públicamente que entraría en tratamiento siete semanas para combatir el cáncer de próstata. Su resistencia no sólo le ayudó a vencer su enfermedad, sino que le dio fuerzas para que cuatro años después anunciara que su hijo mayor, Makgatho, de 54 años, había muerto de sida.

Por eso esta celebración tiene para Mandela un valor que va más allá de una simple obra social y que se resume en una frase que él pronunció una vez salió de la cárcel:

«Lo valioso de una persona, sea cual sea su origen o su condición, es cómo contribuye al progreso de la sociedad».