«Soy feliz con mi condición de invidente» Camilo Martínez

Colombia eligió a su nueva voz.
«Soy feliz con mi condición de invidente» Camilo Martínez

-Todos los ciegos cantan, ¿su hijo también?

- No, el mío no.

Así le respondió un día doña Luz Amparo Jurado a alguien que le preguntó si Camilo, su hijo menor, cantaba. Ella desconocía que en realidad, a escondidas, él ensayaba y entonaba las mismas cuatro canciones que a sus 13 añitos, se sabía de memoria. Así duró casi tres años, hasta que tuvo el valor de subirse a la tarima de un estadero en su natal Rionegro (Antioquia) a cantar con un mariachi que amenizaba una cabalgata. Ese debut ante el público le significó una propina de $300.000. Así descubrió que a la gente le gustaba oírlo cantar.

Por eso se animó a cantar en un programa de televisión el día que tocó puertas como personero de su colegio para recoger fondos. «Yo tenía que presentar un número, hacer algo, y dije que cantaba, pero no era cierto». Lo que sí fue cierto es que desde ese día Camilo empezó a cantar en forma: en los actos del colegio, en los bazares, en las fiestas del pueblo, en los cumpleaños. Todo el mundo supo que este ciego también cantaba.

Anoche, este ciego de 27 años se coronó como el ganador del concurso del Canal Caracol La Voz Colombia, que le entregó 300 millones de pesos y la posibilidad de grabar un disco. Sería el quinto en la vida de Camilo, porque en su camino por la música ha cantado rancheras, música popular, góspel y hasta se ha dado el lujo de grabar un disco en vivo, llamado Camilo Live. Lo hizo durante un concierto en una iglesia en Nueva York, para el día de las madres.

Sí, Camilo ya tiene una historia musical, corta y atropellada, llena de sacrificios para obtener su sueño de ser reconocido por su talento; ser La Voz Colombia es apenas un escaño más que sube para consolidar su carrera.  

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Foto: Inaldo Pérez

Y en ese camino descubrió que, además de cantar, la gente se interesaba por su historia, por ese ánimo y buen humor con el que maneja su condición de invidencia. Así empezó a elaborar un mensaje y a construir conferencias pregonando su idea de «ver con los ojos del alma». Esas charlas, en las que su fe en Dios es un ingrediente principal, y su talento para cantar, lo empezaron a llevar por diferentes ciudades y a alternar con artistas como Pipe Peláez, Fausto y Jorge Celedón.

Pero la mejor presentación, la que guarda en su alma, fue la que hizo en Miami el 10 de octubre a las 10 de la noche. Ese día se presentaba su ídolo Vicente Fernández. «Hice de todo para romper cinco anillos de seguridad, cuando estaba cerca de él, fingí que tenía calambres en las piernas para que no me sacaran. Tuve que gritarle, enviarle papelitos, hasta que me llamó a cantar con él. Yo le pedí cantar Perdón, una canción que solo canta con sus hijos». Al final, se fundieron en un abrazo y  lloraron.

También ocupa un lugar especial en su corazón el día que le cantó al pintor Fernando Botero, con ocasión del cumpleaños número 80. Acostumbrado a cantar en actos benéficos para fundaciones, lo invitaron a visitar al artista en su finca de Rionegro. «Yo vi que se le iluminaron los ojos», dice Camilo con su acostumbrado humor. Gracias a que le tocó el corazón a Botero, obtuvo su ayuda para ir a un Congreso Mundial de Once, una organización de ciegos que se celebró en Madrid.

La vida de Camilo está llena de sucesos y de personas que van formando una cadena que le ha permitido aferrarse a sus sueños. Con esa idea se presentó a La Voz Colombia y la ganó con los votos de la gente. Hasta los viejitos del ancianato de Rionegro recogieron plata para pagar las llamadas que le dieron anoche el triunfo del concurso.