El Mariachi, una serie de acción con mucho sabor mexicano

La serie de televisión, ha acaparado la misma atención que la película original, como espejo de la realidad mexicana en torno a los carteles de la droga. 
El Mariachi, una serie de acción con mucho sabor mexicano

En 1993, un joven director chicano de 23 años logró ganarse la confianza de Columbia para distribuir en Estados Unidos su ópera prima, una película de apenas 7000 dólares de presupuesto y poco más de una hora de duración. Se llamaba Robert Rodríguez; y la cinta, El mariachi, que no solo alcanzó a recaudar dos millones de dólares en Estados Unidos, sino que se llevó el premio especial del público en el Festival de Sundance.

La forma de narrar de Rodríguez, que desde ese momento fue considerado algo así como un niño genio del cine, le significó contar con un presupuesto mil veces mayor para repetir la película, esta vez con el respaldo de Hollywood y una superestrella: el español Antonio Banderas. El resultado fue Desperado, que se estrenó en 1995 y recogió 25 millones de dólares. El éxito de la cinta dio para un segundo capítulo, Érase una vez en México, filmado con un presupuesto de 30 millones de dólares en 2003. Recaudó cerca de cien millones. Robert Rodríguez ingresó a las grandes ligas del cine estadounidense, pero luego de tanta expectativa, su trayectoria no ha sido tan significativa como se esperaba. Salvo Sin City, que dirigió junto a Frank Miller, Rodríguez no ha hecho gran cosa. Su mejor logro sigue siendo su ópera prima.

Mientras tanto, el personaje de El mariachi, Martín Aguirre, se ha convertido en un clásico, al punto que el canal Sony quiso llevarlo a la pantalla chica, ahora que las series tienen un espacio muy importante en el gusto de los televidentes. Se trata de una producción de setenta capítulos, completamente latinoamericana, compartida entre Sony México y Teleset Colombia, y dirigida por el mexicano Salvador Cartas y el colombiano Mauricio Cruz, bajo cuya batuta han pasado series como La reina del sur, El cartel de los sapos y Pasión de gavilanes.

La historia se basa en el personaje original: un mariachi ingenuo que es confundido con un peligroso sicario y, en consecuencia, termina involucrado en una guerra de carteles de la droga. Pero a partir de ahí los productores han construido un universo que intenta explicar los oscuros tiempos del norte de México por cuenta del narcotráfico. Más de 200 locaciones, dos unidades de grabación y un elenco de primera dan cuenta de la fe en el proyecto, que salió al aire el pasado 10 de marzo en una franja en la que compite nada menos que con series como Hannibal y Criminal Minds.

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Martha Higareda interpreta a la novia del mariachi. Hasta que cree que este fue el asesino de su padre.

 

Aunque muchos de sus críticos han opinado que se trata de otra serie de narcotráfico, El mariachi está construida en un formato de telenovela, lo cual quiere decir que es, ante todo, una historia de amor, un amor frustrado, además; el drama clásico de las novelas de marras. Lo que cambia es el contexto, que la hace mucho más interesante. «El tema nos duele a todos, se trata de mostrar cómo el narco se ha infiltrado en la sociedad», ha dicho el productor Daniel Ucrós.

Todo se resume en que Martín (interpretado por Iván Arana), termina en la cárcel por un asesinato que no cometió. En adelante hará todo lo posible por reivindicar su nombre. Sin embargo, como suele suceder en las redes del tráfico de drogas, la cosa no será tan fácil. En un ambiente tan pesado como el de los carteles, la violencia suele ser la única salida hacia la supervivencia.

Este tipo de intrigas, en las que el bueno no es tan bueno ni el malo tan malo, hacían falta en Latinoamérica. Esa es la apuesta de Sony. Como lo ha dicho Arana: «Estos personajes tratan de buscar, en medio de la oscuridad, un poco de luz”. Tras los setenta capítulos de la serie sabremos si la han encontrado o no. Y sobre todo, si El mariachi puede por fin cantar… y no precisamente en las fiscalías.