Así fue el detrás de cámaras de la entrevista de Santos en Blu Radio

Con la asesoría constante de su mano derecha, su hijo Martín, el presidente Juan Manuel Santos hizo un tímido balance de gobierno y lanzó más dardos a Zuluaga y Uribe.
Así fue el detrás de cámaras de la entrevista de Santos en Blu Radio

Cuando entró a la cabina de Blu Radio, se encontraba al aire el abogado Jaime Granados, quien apenas 24 horas antes fue presentado como defensor del candidato Óscar Iván Zuluaga para afrontar las denuncias por sus relaciones con el hacker Andrés Sepúlveda. Prudente, sin expresión alguna en su rostro, el presidente Juan Manuel Santos escuchó durante 15 minutos las evasivas respuestas de Granados mientras le echaba el último vistazo a un folder blanco, de tapa dura, y argollado, en el que llevaba las cifras en educación, salud, seguridad y otros temas en los que quería hacer énfasis durante la entrevista.

Según sus asesores, a Santos no le preocupa afrontar preguntas sobre un tema determinado, pero sí le incomodan los entrevistadores agresivos. Y, sin demostrarlo mucho, tenía algo de ansiedad por tener que responder interrogantes de la coyuntura: la guerra sucia en la que cayó la campaña y las acusaciones mutuas entre él, su nuevo jefe de debate César Gaviria, el candidato Zuluaga y el senador electo Álvaro Uribe.

Apenas unos segundos antes de empezar la entrevista, su hijo Martín se acercó a darle, en secreto, un último reporte. El hijo mayor del presidente, que abandonó su trabajo en Estados Unidos para convertirse en la sombra del candidato presidente durante los últimos dos meses, sigue segundo a segundo por twitter y los medios de comunicación, los movimientos y pronunciamientos de sus contendores.

 

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Martín Santos pidió una licencia en su trabajo en Estados Unidos para acompañar durante tres meses a su papá en la campaña reeleccionista.

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Impecable, con un vestido negro, camisa azul clara y corbata azul oscura, el presidente respondió en calma, sin alterar la voz, ni mostrar incomodidad, las preguntas del equipo de Blu. “No tengo nada de qué arrepentirme, de mi parte no hay campaña sucia”, fue la primera de varias respuestas ajustadas para titular de prensa o trino certero sobre la guerra de ataques con las toldas de Zuluaga.

En el primer corte de comerciales, Martín y otros asesores de prensa le entregaron a Santos los últimos trinos de Uribe. Ni así se asomó en su rostro una mueca. Los leyó y solo al final dejó escapar una risa sarcástica, pero se cuidó de no hacer mayores comentarios fuera de micrófonos.

Afuera de la cabina el sequito de asesores y miembros de su seguridad aprovechó un buffet con pasabocas y café, mientras el entrevistado solo daba pequeños sorbos de agua. Santos no se paró de la silla y apenas tuvo tiempo para revisar sus apuntes antes de seguir con el tema de educación que le había anunciado Néstor Morales, el director de la emisora.

Citó cifras de memoria, habló de cobertura, mega colegios y se negó tajantemente a retirar la evaluación de profesores. Y aprovechó para lanzar sus dardos a su antecesor: “Estoy orgulloso de mi talante conciliador. Creo en la decencia, no acudo a gritos ni insultos, no uso expresiones como le pego en la cara tal por cual”, dijo cuando le preguntaron por su presunta falta de carácter al retirar la reforma a la educación superior en 2011 por la presión de los estudiantes.

El siguiente corte de comerciales estuvo sazonado por la noticia que le llevaron sus asesores acerca de que La FM tenía el testimonio de un testigo que daba cuenta de las acciones ilegales del hacker. Santos no pareció darle mayor importancia, recibió más papeles y comentarios, otra vez en secreto, de su hijo Martín. Y siguió, sin perturbarse contestando y lanzando más dardos. Y dio noticia: Colombia no recibirá presos de Guantánamo, como lo pidió el gobierno de Estados Unidos.

Solo un par de veces jugó con su argolla matrimonial, el resto del tiempo sus manos estuvieron de manera parsimoniosa llevando el ritmo pausado de sus respuestas. No se alteró ni siquiera cuando le preguntaron si se arrepentía de haber trabajado con Álvaro Uribe. “Lo defendí convencido de que era una persona correcta… pero me tiene aterrado lo que está haciendo ahora. Me ha cambiado la impresión de lo que es como persona, estoy muy decepcionado”.

Su tono de voz no subió tampoco cuando dijo que Uribe está molesto con él porque no aceptó ser su títere. Solo volvió a sonreír de manera sarcástica cuando afirmó sobre su exjefe: “ha resultado hasta cobardón, un mentiroso”. Aun así sus palabras estuvieron medidas, parecían muy estudiadas con antelación. Cada frase sobre su antecesor tenía una carga específica. A las 9:24 de la mañana terminó la entrevista. Salió de la cabina repartiendo sonrisas y agradeciendo la oportunidad que le dieron, según él, para presentar sus propuestas de campaña. Aunque a decir verdad más que propuestas lo más hubo fueron pullas y un tímido balance de cuatro años de gobierno.

Fotos: Innaldo Pérez