ESTA VEZ SÍ HUBO DEBATE ENTRE JUAN MANUEL SANTOS Y ÓSCAR IVÁN ZULUAGA

Zuluaga y Santos se acusaron, se desmintieron y se refutaron. Los temas que los enfrentaron fueron el proceso de paz, las relaciones internacionales y la salud.
ESTA VEZ SÍ HUBO DEBATE ENTRE JUAN MANUEL SANTOS Y ÓSCAR IVÁN ZULUAGA

Esta vez la acción sí estuvo delante de las cámaras y no tras bambalinas. Esta vez sí hubo debate y los candidatos presidenciales presentaron propuestas de gobierno. Aunque gran parte del tiempo, el candidato por el Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, y el presidente Juan Manuel Santos se estuvieron acusando mutuamente sobre lo que hicieron o dejaron de hacer, la dinámica del encuentro permitió un poco más la exposición de sus ideas.

Tanto Santos como Zuluaga impusieron el espejo retrovisor de su adversario para culpar al otro por sus actuaciones como ministro de Hacienda y de Defensa (ver galería aquí), en el caso del candidato presidente, o como senador y como ministro de hacienda, en el caso del aspirante por el uribismo.

 

Con la frase, «el doctor Óscar Iván poco sabe del tema de la paz», el presidente Santos empezó a calentar el debate en la segunda ronda de preguntas que abordaba justamente este tema con una pregunta específica que ninguno contestó: «Uno de ustedes será presidente, el que pierda está dispuesto a garantizar que no saboteará los intentos de paz de su contendor».

«¿Será mucho pedir que las Farc dejen de reclutar niños, será mucho pedir que las Farc dejen de asesinar soldados y policías a sangre fría?», contrapunteó Zuluaga. Santos, quien pedía insistentemente la palabra a los moderadores, levantando el índice de la mano izquierda, le recordó al candidato uribista que hacía poco, en una entrevista, había dicho que en Colombia no hay conflicto armado interno sino una amenaza terrorista. «No sabe de qué está hablando, cómo puede hacer una negociación sino reconoce a las víctimas», le replicó.

Los cortes a comerciales fueron más bien aburridos. No hubo sorpresas ni enfrentamientos en la tras escena. Cada candidato se dedicó a estar con sus asesores y, en el caso del presidente Santos, con su familia, que lo acompañó en pleno. La exdirectora del Sena, Gina Parody; Esteban, el hijo mayor; y Cristina Plazas, su secretaria privada, estuvieron a su lado, animándolo y dando consejos.

Por el lado del candidato Zuluaga, estuvieron presentes su hijo Esteban y sus asesores de cabecera, Alicia Arango y Germán Medina, a quienes les preguntó varias veces si su tono de voz era lo suficientemente enérgico.

 

El tema económico generó también un par de enfrentamientos. El primero ocurrió cuando Santos le dijo a Zuluaga que faltaba a la verdad cuando decía que el país había desmejorado en el índice Gini, que mide la desigualdad en los países.

«Usted como ministro de Hacienda les dio a los ricos 6 billones de pesos en beneficios que ellos mismos pidieron que se los quitáramos; usted les negó un aumento de los ingresos a las madres comunitarias, nosotros les garantizamos el salario mínimo con prestaciones», fue la acusación del presidente Santos contra Zuluaga.

Zuluaga le contestó recordándole que Santos había participado en ese Gobierno y había validado sus actuaciones como ministro de Defensa. «Nosotros  le dejamos una buena herencia y usted se la empezó a gastar, usted derrocha no es austero».

 

El tema de la justicia también generó acusaciones. Santos le recordó a Zuluaga que durante el gobierno de Álvaro Uribe, no hubo ministerio de Justicia y que fue él quien lo revivió. Zuluaga propuso crear un software para coordinar las agendas de los funcionarios y evitar la demora en las audiencias.

Santos puso otra vez el espejo retrovisor para enrostrarle a Zuluaga que, durante los dos gobiernos anteriores, espiaron a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. El candidato uribista encaró al presidente diciéndole que su fracasada reforma a la justicia fue una vergüenza histórica.

 

Las relaciones con Venezuela generaron otro agrio enfrentamiento. Zuluaga le reclamó al presidente por su falta de firmeza frente a la defensa de los valores democráticos. «Ser presidente requiere más responsabilidad, no se puede obligar a un país a tomar determinadas medidas», le contestó.

Solo un bajón de luz en la parte del set donde se ubicaron los panelistas, amenazó con darles noticia a los periodistas que cubrieron el debate en un salón contiguo, ya que esta vez no hubo acceso de comunicadores ni de fotógrafos al estudio. Pero no hubo tal. La noticia que seguía transmitiéndose por los televisores era que los dos hombres que se disputarán la presidencia en una semana seguían acusándose mutuamente de mentir en las cifras económicas y de desmejorar con sus decisiones pasadas las condiciones de vida de los colombianos.

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Las barras calentaron el debate

«Zuluaga va a perder» era el grito que se escuchaba, entre pitos y silbidos, detrás de las puertas del Canal Caracol, mientras entraba la comitiva del candidato del Centro Democrático. A las 8:22 p.m. fueron solo dos carros los que llegaron con la poca gente que estuvo junto a Óscar Iván Zuluaga. No lo acompañó su esposa, Martha Ligia Martínez, quien lo venía acompañando a los otros debates, pero estuvieron con él, inseparables, Germán Medina, su publicista de cabecera, y Alicia Arango, asesora y directora  del Centro Democrático.

Zuluaga se veía tranquilo cuando descendió de la camioneta, asegurándose de sostener en su mano derecha The global competitiveness report, el reporte de competitividad de 148 economías del mundo, con un par de post-its que separaban las páginas. Saludó de mano a cada uno de los camarógrafos y periodistas, que estaban esperándolo para acompañarlo por su recorrido hasta el estudio de grabación, y sus agentes de seguridad le abrieron el paso por el corredor mientras lo entrevistaba una periodista de Caracol. Se veía suelto y seguro en su caminar.

A las 8 y 36 se abrieron las puertas nuevamente para permitir la entrada de la caravana del presidente Juan Manuel Santos. Descendió del carro en compañía de su esposa, María Clemencia, y sus tres hijos: Esteban, Martín y María Antonia. No llevaba nada entre las manos. Saludó sonriente a los periodistas y se detuvo para posar para las cámaras. Caminó por el corredor acompañado de su familia formando con ellos – casi – una línea horizontal. Tomó a su hija varias veces del antebrazo, le decía algo al oído y luego todos en la familia reían. Parecían estar tranquilos y optimistas. También lo acompañaron Cristina Plazas, su secretaria personal, y Gina Parody, quien intentó pasar desapercibida sin maquillaje ni tacones.

Después de que los dos candidatos estuvieron dentro del estudio de grabación, las barras de Juan Manuel Santos siguieron gritando «paz, paz, queremos paz» y «Zuluaga va a perder». Los gritos se reavivaron mientras los dos candidatos dieron la respectiva rueda de prensa al finalizar el debate presidencial, que se extendió hasta las 10:30 de la noche.

 

Foto: cortesía Caracol Televisión - Diego Lurduy.