La visita estelar de Falcao García a los niños barranquilleros

Fútbol con Corazón es una fundación que, a través del deporte, ayuda a la niñez de Barranquilla. Después del Mundial Brasil 2014, recibió al colombiano, quien compartió con más de cien menores en compañía de otros jugadores del AS Monaco.
La visita estelar de Falcao García a los niños barranquilleros
Las dos canchas de arena del barrio El Pueblo están vacías. Son las 3:30 p.m. y en su blanco terreno solo hay huellas de pies que el tiempo borra. En la mitad de ambas, a unos metros, está la Fundación Fútbol con Corazón. La sede, por primera vez, está rodeada por más de cien personas y está cercada por rejas ambulantes en las que se lee Policía Nacional. Los uniformados abren el circuito que ha sido diseñado temporalmente para dar paso a un bus de vidrios polarizados. Mensajes en carteleras y miradas ávidas siguen el lento trayecto del bus, que frena y aguarda a que se vuelva a cerrar el perímetro de seguridad para abrir la puerta. Uno por uno, empiezan a bajar periodistas. No hay rastros del invitado especial. El rumor de que el evento se adelantará una hora es falso. Hay que seguir esperando. Hace calor, pero ventea. Por como marchan las cosas, hay tiempo para patear la pelota en una de las canchas. Sin embargo, nadie quiere perder el puesto. No vaya a ser que el invitado especial llegue y los ojos estén mirando en sentido equivocado. A las 3:50 p.m. las piernas se entumecen y la ansiedad apremia. Hay que hacer algo para que los ánimos no decaigan. «¡Falcao! ¡Falcao! ¡Falcao!», grita el barrio entero. 
 
«La pobreza tiene un elemento intergeneracional. Castra el progreso. Al venir una estrella a alimentar sus sueños, los niños dicen “yo también puedo lograr muchas cosas”, por eso son tan importantes estas visitas, que no traen dinero pero sí estímulo y motivación para que los habitantes de El Pueblo encuentren a través del fútbol y la pedagogía la oportunidad de vida que merecen», afirma Samuel Azout, director de la Fundación Fútbol con Corazón. Falcao sabe llegarles a los barranquilleros. En el estadio Metropolitano, en las eliminatorias, sus goles pusieron a saltar de alegría a todo el país. Lo volverá a hacer en el espacio en el que se realizan actividades con menores en alto riesgo, ahora sin la camiseta amarilla de la selección . «La verdadera paz no solo se construye con acuerdos en La Habana sino con darles la oportunidad de vida a los niños que no tienen las oportunidades de los de clases más favorecidas», dice Azout.
 
A las 4:20 p.m. los policías salen del sopor y se ponen en guardia. Se especula con que el vehículo que traerá al «Tigre» está cerca. Es perfecto el círculo de aficionados formado alrededor de donde debería bajarse. Una escolta conformada por una camioneta y varias motos vigila un bus mucho más grande que el anterior. Son las 4:30 p.m. Falcao es puntual. La cita se retrasa diez minutos porque hay que garantizar el recorrido a pie que debe realizar el samario. Finalmente el bus parquea. El bullicio de la gente aturde. «¡Falcao!», gritan con más fuerza, como para que la figura del AS Monaco sienta el cariño que despierta. Antes de él, miembros de la logística del club francés reciben los aplausos y los piropos. El «Tigre» continúa sin aparecer. Los defensores Andrea Raggi, Fabinho y Nicolas Isimat levantan la mano y caminan rápido. Detrás de ellos, tímido, con una sonrisa, Falcao saluda y se toma el tiempo para leer algunos mensajes del público. Los europeos son estrictos con el horario. Una hora y se van. Falcao es conducido a la sede en la que dará una rueda de prensa. 
 
«Los niños están tres días a la semana. Los que van a la escuela en la mañana, viene en la tarde y viceversa. Atienden talleres formativos en valores y el fútbol por la paz. Hay también un fortalecimiento nutricional. Con los padres trabajamos el programa Goles con Afecto, con el que aprenden los mismos valores que van cultivando sus hijos». Azout realiza una breve intervención; tiene a Falcao a una silla. Al finalizar, proyecta un video que capta la atención de los futbolistas. El mensaje es claro: «El objetivo de Fútbol con Corazón es nivelar la cancha y emparejar el partido para que podamos tener una sociedad más incluyente». El turno es para que el exartillero de River Plate y Porto se pronuncie, de acuerdo con el rápido protocolo del evento. «A nombre de mis compañeros les agradezco este recibimiento. Nos impactan las manifestaciones de aprecio por parte de ustedes. Nosotros y el equipo estamos atentos a las necesidades que se presentan en varias partes del mundo y nunca dudamos en hacerles compañía a las fundaciones que ayudan a las comunidades. Quiero felicitar al personal de Fútbol con Corazón por el trabajo que realiza. Colombia les debe mucho», manifiesta. Su sonrisa revela la candidez tras la marca deportiva que representa. Los integrantes de la fundación le entregan regalos. Falcao los agradece y firma autógrafos. Los del AS Monaco echan un vistazo a sus relojes. Es el instante de ir a una de las canchas de arena, tomar una foto y despedirse. «Alfredo Di Stefano no transpiraba, sino que regaba los campos con su sangre», escribió el periodista Pepe Peña sobre la leyenda de River Plate. Lo mismo se podría afirmar de Falcao García, aunque con una variante: él riega los campos con su sencillez. Así lo demuestra con los habitantes de El Pueblo, con los que se toma fotos para el recuerdo y a los que despide susurrando un adiós. La espera vale la pena y la fundación cumple la promesa de darles a sus niños en el corazón.