Una pena de amor se llevó al último oso polar de África

A sus 29 años, Wang tuvo que ser sacrificado debido a complicaciones de salud y un profundo vacío en el corazón.
Una pena de amor se llevó al último oso polar de África

Tres males le ganaron lo batalla al último oso polar de África: la artritis crónica, la insuficiencia hepática y la pérdida de su compañera fiel GeeBee, de su misma especie. Por eso, uno de los veterinarios del Zoológico de Johannesburgo no tuvo más remedio que sacrificar dignamente a Wang.

El oso había llegado a Sudáfrica en 1986 como parte de un intercambio de conservación con el Zoológico de Japón. Durante casi 30 años, Wang se adaptó a las condiciones del continente más antiguo del mundo, que son muy distintas a la vida en los polos.

Quizás todo siempre fue fácil gracias a la compañía de su novia GeeBee, que lastimosamente también murió a comienzos de este año por causa naturales. Desde ese momento, nadie pudo consolar a Wang. 

Según informó el Zoológico de Johannesburgo, en las últimas semanas el oso era tratado con programas especiales que buscaban acabar con su tristeza, incluso meses atrás se celebró el Día de San Valentín a su nombre. Sin embargo, los esfuerzos no dieron fruto.

En tributo al «amado Wang»,  en septiembre, el zoológico hará una caminata dedicada al legado del último oso polar que pisó tierras africanas.

Si quieres unirte a este homenaje, puedes mandar mensajes a la cuenta de Twitter @JoburgParksZoo.

 
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