Quino gana Premio Príncipe de Asturias gracias a Mafalda

La pequeña concienzuda llevó a su creador a ganar el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
Quino gana Premio Príncipe de Asturias gracias a Mafalda

Para los miembros del jurado, integrado por el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, Mafalda es «inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible», sueña con un mundo «más digno, justo y respetuoso con los Derechos Humanos» y los lúcidos mensajes que Quino transmite a través de su personaje siguen vigentes cincuenta años después de su nacimiento.

El jurado, que hoy dio a conocer el fallo en Oviedo, también valoró la capacidad de Quino para combinar con sabiduría «la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento».

Ésta es la primera vez que este galardón recae en un humorista gráfico y dibujante como es Quino, aunque en ediciones ya fueron candidatos a este galardón otros como Mingote o Forges.

El galardón de Comunicación y Humanidades, al que optaban veintiuna candidaturas, ha sido concedido, entre otros, a Annie Leibovitz (2013), Shigeru Miyamoto, los diarios El País, El Espectador y El Tiempo, a Luis María Anson, la Agencia Efe, Václav Havel, la CNN y Umberto Eco.

El premio está dotado con una escultura diseñada por Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros en metálico, un diploma y una insignia.

Por su parte, los Príncipes de Asturias enviaron hoy un telegrama al humorista gráfico argentino Joaquín Salvador Lavado, Quino, creador de Mafalda, para felicitarle por el premio, en dicho mensaje resaltan los valores educativos de sus personajes.

 

 ¿Cómo nació la particular Mafalda?

Mafalda, la filósofa y sabia, amiga de Susanita, Manolito, Miguelito y Felipe, nació por encargo, cuando una compañía de electrodomésticos le encargó a Quino una publicidad con un personaje que comenzará con M, la inicial de Mansfield, aunque este proyecto nunca llegó a llevarse a cabo porque la firma fracasó.

Y así, afortunadamente, esta rebelde comenzó a hacer preguntas incomodas y adultas desde que salió por primera vez en el semanario Primera Plana en 1964 y por última vez en 1973 cuando Quino dejó de crear Mafalditas en la revista Siete Días, aunque de vez en cuando vuelve a dar vida a la pequeña, como por su 50 cumpleaños. Además sus historias no paran de reeditarse, se multiplican y se traducen a más de 30 idiomas.


«¡Sí a la democracia! ¡Si a la justicia! !Si a la libertad! ¡Si a la vida!» Mafalda

Mafalda es a las letras hispanas lo que podría ser Carlitos, Snoopy y los Peanuts, creados por Charles M Schulz a Estados Unidos: ambos son una radiografía de la idiosincrasia de sus países, sus luces y sombras, con un discurso adulto y crítico.

«Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre», dice Mafalda en una de sus historietas mientras también lee la definición de democracia como «Gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía» y se parte de risa.

Todo tipo de frases que expresan el pensamiento de Quino y que  relevan la preocupación del dibujante por los Derechos Humanos, la justicia o la igualdad, y que envuelven con su humor irónico y negro. Algo que heredó, según dice él mismo, del carácter trágico y el humor negro de Andalucía, tierra de donde procedían los padres de este dibujante universal nacido en Mendoza, Argentina, en 1932.

 

Quino, más que el padre de Mafalda

Y es que Joaquín Salvador Lavado, a pesar de haber dado vida a muchos personajes y haber creado otras historias desde que publicó su primera historieta en el semanario Esto es en 1954, pasará a la historia por haber dado vida a esta niña de melena negra y flequillo corto, un icono universal, que nació en 1963 para quedarse a vivir en el porteño barrio de san Telmo.

Creador multipremiado, el argentino es uno de los grandes artistas que hacen editoriales, que crean opinión; uno de los grandes cuentistas, muy crítico con la realidad a través de sus personajes, muchos de ellos amorosos pero también capaces de despertar la sonrisa más amarga.

«Dibujo para que el mundo vaya para el lado de los buenos, el de los Beatles, el de John Lennon...», ha dicho en muchas ocasiones este dibujante que después de Mafalda no ha tenido un personaje fijo.

Desentrañar el lado trágico de la vida desde el humor es la labor del padre de Mafalda, quien al igual que la pequeña vestida con su traje de lunares y su lazo rojo en el pelo, tiene claro que los males del mundo son «la ambición de poder y el dinero».

Foto: EFE