«El preferido de mi papá era Ernesto; en cambio, el de mi mamá era Ernesto» Daniel Samper Pizano

Después de 50 años de oficio, el periodista bogotano le dice adiós a El Tiempo. Con el humor que lo caracteriza, habló de sus adicciones y otras cosas.
«Soy adicto a leer, a reír con mis amigos, a ver fútbol» Daniel Samper Pizano
¿Para qué escribir?

Oiga, sÍ: ¿para qué?



 
Un periodista que lo haya influido.

Álvaro Cepeda Samudio.



 
La periodista más hermosa que haya visto.

Mi mujer, naturalmente.
  

 
Un famoso que después de conocerlo lo haya decepcionado.

Son tantos que necesitaría responder en una hoja de Excel.



 
Un reportaje que todo el mundo debería leer.

Frank Sinatra está resfriado, de Gay Talese.



¿Qué extraña de su juventud?

Los partidos de fútbol que jugaba sábados y domingos.


 
 
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¿Qué le falta a la izquierda colombiana para llegar al poder?

Votos.



Un superhéroe con el que se identifique.

Copetín.

 

Una entrevista suya a la que le tenga aprecio.

La que le hice a Alejandro Obregón.



¿Qué le sobra al periodismo actual?

Analfabetismo.



Si no le gustara escribir, ¿a qué se hubiera dedicado?

A corregir textos.



¿Qué le falta aprender?

A leer y escribir música con pentagrama, por ejemplo.



¿El matrimonio para qué?

Para salir en las páginas sociales.



Un vallenato que narre la historia de Colombia.

La custodia de Badillo.



¿Quién era el preferido de papá y mamá?

El de mi papá era Ernesto; en cambio, el de mi mamá era Ernesto. Mejor dicho: el de ambos era Ernesto.



Un recuerdo de su vida universitaria en Harvard.

La Biblioteca Widener, que es para un estudiante como Disneylandia para un niño.



Un consejo para los que quieren estudiar periodismo.

Lean, lean, lean, escriban, corrijan, corrijan, corrijan.



De todos los libros que usted escribió, ¿cuál le gustaría que perdurara en el tiempo?

Obras completas de Daniel Samper Pizano.

 
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Valdano nos dijo: «Daniel Samper es un fanático que vive equivocado. Es del Rosario, del Barcelona, todo lo tiene al revés, y eso lo inhabilita un poco». ¿El equivocado es usted o él?

¿Quién es ese tal Valdano que pretende descalificar al Barcelona y al Rosario Central? 



Si hubiera sido futbolista, ¿cómo quién le gustaría jugar?

Como Franz Beckenbauer, porque logró que el mundo admirara la difícil labor del defensa.



Una columna de opinión suya que le guste mucho.

Cuando demostré con documentos que don Marco Fidel Suárez, a quien mucho citaba el doctor Álvaro Uribe como inspiración suya, era enemigo fiero de la reelección.



¿A qué es adicto?

A leer, a reír con mis amigos, a ver fútbol, a la música popular y, tristemente, a trabajar.



Una película colombiana.

La estrategia del caracol.



Una canción que haya escuchado demasiado y que lo siga cautivando.

Construçâo, de Chico Buarque.



Un diario que no leería pero sí usaría para envolver aguacates.

El Granma.



Una anécdota con Diego Maradona.

Cuando me dio declaraciones exclusivas en Italia sobre el escándalo de un hijo que le atribuían.



¿Cuál fue la investigación más retadora de su historia como periodista?

Los papeles del Senado, porque implicó una durísima batalla jurídica.



¿El humor como arma o como escudo?

Depende de si atacamos o nos defendemos.



¿Qué le gusta de la literatura que no tiene el periodismo?

Que en la literatura el autor es Dios y en el periodismo es apenas un evangelista.



¿Cómo describiría su relación con la política?

No me apasiona, pero es inevitable.



¿Su idea de vejez perfecta?

Salud, lectura, fútbol y compañía.        
 



¿Qué gritaría antes de la silla eléctrica?

«¡Desenchúfenla…!».



Una foto famosa en la que le hubiera gustado estar.

Los desnudos de Marilyn Monroe